Shelton vence a Tiafoe y se medirá con Zverev, que busca frenar el “sueño americano”

Imagen gracias a: El País (América)

Shelton vence a Tiafoe y se medirá con Zverev, que busca frenar el “sueño americano”

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Ben Shelton remontó y derrotó a Frances Tiafoe con parciales de 4-6, 6-3, 6-3 y 7-5. Alexander Zverev, por su parte, logró el triunfo frente a Karen Khachanov y ambos se enfrentarán en la final del domingo, con el objetivo de romper sequías y alcanzar un nuevo gran título.

Ben Shelton remontó y se impuso a su compatriota Frances Tiafoe por 4-6, 6-3, 6-3 y 7-5. El estadounidense conquistó el partido después de superar un primer set adverso y, con el triunfo, avanzó a su primera gran final.

La previa estuvo cargada de expectativas. Matthew McConaughey contó que juega al tenis una o dos veces a la semana y que desea coincidir en una pista con Woody Harrelson, con quien comparte proyecto en True Detective. John McEnroe, presente en el entorno de la ESPN, comentó la anécdota de McConaughey sobre haber visto a Big Mac jugar un partido de exhibición en Dallas junto al francés Yannick Noah. A partir de ahí, McConaughey aventuró que Shelton terminaría imponiéndose, mientras McEnroe sentenció que “ha sido mucho tiempo” desde el último ganador estadounidense, Andy Roddick, y que quien ganara el Shelton-Tiafoe sería campeón.

En el desarrollo del camino hacia la final, Shelton y Tiafoe tuvieron presente el recuerdo de un tropiezo previo: el chasco de hace dos años con Taylor Fritz, superado entonces por Jannik Sinner, envuelto por la polémica del clostebol. Con ese antecedente, el entorno local se mostró prudente, aunque en una ciudad como Nueva York también resulta tentador imaginar un guion favorable para el joven campeón. La opción de que Shelton, de Atlanta, logre acabar con la sequía local en el cuadro masculino se convirtió en el gran foco.

Antes de su partido, el torneo también dejó una referencia clara sobre el rendimiento de Alexander Zverev. El alemán llegó con un balance favorable de 5-0 y cerró su encuentro ante Karen Khachanov en su primer turno del día. Lo hizo sin necesidad de apretar en exceso, apoyándose en una estrategia basada en la solidez y en bolas que fueron marcando el ritmo, hasta terminar con parciales de 6-3, 7-6 (7) y 7-6 tras 2h 57m. En su siguiente fase, Shelton vivió un segundo acto con el guion más inclinado hacia Frances Tiafoe, mientras el cronómetro se extendía hasta que Shelton acabó imponiéndose con ese presente dulce que ilusiona a los suyos.

Tres noches antes, Shelton había derrotado a Carlos Alcaraz por 4-6, 6-3, 6-3 y 7-5, en 3h 17m. Ese triunfo lo llevó a su primera gran final. Además, se convirtió en el jugador no europeo más joven en alcanzar una final de un Grand Slam desde el argentino Juan Martín del Potro (US Open de 2009) y en el estadounidense de menor edad desde el exnúmero uno Roddick (Wimbledon 2005).

Con personalidad propia, Shelton se dirigió al público de la Arthur Ashe con un discurso emotivo y patriótico. Recordó que su padre, Bryan —su técnico— perdió a su madre este año. Afirmó que ella fue la razón por la que él pudo jugar al tenis y que, sin ella, hoy no estaría aquí Ben Shelton. Por ello, aseguró que la victoria era para ella. También pidió la energía del público para el domingo: “Vamos a por todas. Lo voy a dar todo en la pista. Espero que vengáis a animarme. Hagámoslo por Estados Unidos”.

En la misma línea, Shelton añadió una reflexión sobre el contexto del 11-S. Señaló que era un día difícil para estar allí jugando y que sus pensamientos y oraciones estaban con todas las familias afectadas por el 11-S. Indicó que Nueva York es una de las ciudades más maravillosas del mundo y que ha sido escenario de una de las mayores tragedias, con mensajes para todos los afectados.

Shelton dejó su sello durante la velada con 47 tiros ganadores, incluyendo 20 aces, y un saque que alcanzó los 240 km/h. El domingo irrumpirá como el cuarto jugador nacido a partir del 2000 que llega a una final de un Grand Slam, después de que lo hicieran previamente Alcaraz, Sinner y hace tres meses (Roland Garros) Flavio Cobolli.

Pese al impulso de Shelton, Zverev no se fía. El alemán, de 29 años, disputará su sexta gran final y la tercera consecutiva. Tiene además la oportunidad de conquistar su segundo grande tras el triunfo de París en junio. En su llegada a la final también tuvo en mente su historial: Zverev mencionó que ha tenido muchas dificultades en los Grand Slams, que estuvo muy cerca muchas veces y que quizá este año “Dios ha dicho: ‘este va a ser tu año’”. A partir de ahí, expresó que solo quiere disfrutar el tiempo en la pista y que le encantan las grandes finales, con la expectativa de que llegue el domingo.

En cuanto a su momento en el torneo y en la temporada, el camino de Zverev lo coloca como uno de los principales protagonistas. Los puntos acumulados hasta ahora y el pase a la final lo sitúan como el jugador más eficiente de la temporada, a la par de Sinner, con ambos 7.950 puntos en la race.

Zverev también recordó fantasmas de 2020, cuando cedió ante Dominic Thiem después de disponer de dos bolas de partido. Ahora, además del peso de la historia, tiene enfrente a un rival con impulso y a un ambiente que puede favorecer al contrario: 24.000 personas arropando al rival y un Shelton al alza. El alemán reconoció el nivel del estadounidense al señalar que Ben es muy potente, que su saque es impresionante y que sus tiros son impresionantes, y que lo hace todo a lo grande.

Tras varias curvas y giros, Zverev terminó por creer. El duelo del domingo enfrentará así a Shelton, que busca acabar con 23 años de sequía, y a Zverev, que pretende resignificar su papel en una final de Grand Slam y acercarse a su segundo gran título.

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