Ben Shelton, la esperanza estadounidense que dosifica su agresividad ante Carlos Alcaraz

Imagen gracias a: El País (América)

Ben Shelton, la esperanza estadounidense que dosifica su agresividad ante Carlos Alcaraz

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El joven Ben Shelton, rival de Carlos Alcaraz en los cuartos, intenta moderar su estilo para evitar el autoboicot y poner fin a 23 años de sequía histórica del tenis masculino de Estados Unidos.

Ben Shelton, cañonero y rival de Carlos Alcaraz en los cuartos, busca dosificar su juego agresivo mientras intenta romper con 23 años de sequía histórica del tenis masculino en Estados Unidos.

Shelton comparte momentos en la zona reservada a los jugadores con su pareja, Trinity Rodman, hija del díscolo ala-pívot de los Bulls e integrante de la selección estadounidense de soccer. El tenista, de 23 años, destaca el respaldo de ella como un elemento clave para su carrera: “Es muy inspirador tener una novia que entiende la vida de un deportista de élite [es también delantera en el Washington Spirit]. Sabe disfrutar conmigo de los buenos momentos y sostenerme en los malos”.

De puertas hacia adentro, el estadounidense transmite calma y trabajo constante, con formación impulsada por su padre y con la ambición de subirse algún día al tren de cabeza prohibido que ocupan Sinner y el murciano. Sin embargo, dentro de la pista aparece la faceta más competitiva: Shelton, 9º del mundo, suele ser un rival fogoso y su dificultad para controlar el temple le ha pasado factura en más de una ocasión. Su padre, Bryan, lo explicó este verano en una conversación con la exjugadora francesa Caroline Garcia en el marco de Tennis Insider Club: “Como entrenador, trabajar con Ben es un desafío porque es un tenista muy agresivo. Hay veces que sobrepasa el límite y se autoboicotea, y eso le hace perder en una segunda o tercera ronda”.

Ese comportamiento ya se vio en Wimbledon. En su estreno contra Otto Virtanen, Shelton tropezó pese a que su servicio encajaba teóricamente con el césped inglés. Sobre el partido, Jim Courier, hoy analista pero número uno en 1992 y ganador de cuatro grandes, señaló: “Tenía una oportunidad de llegar al menos a las semifinales, pero fue muy decepcionante. Debe encontrar la manera de restar mejor”.

Rodman, hace tres años durante un partido con Estados Unidos. Andrew Cornaga (AP)

Con Shelton bajo la lupa, su país deposita en él una gran esperanza. Estados Unidos arrastra una sequía prolongada durante 23 temporadas: en 2003, Andy Roddick (44) dejó la última huella triunfal en un major en Nueva York. Desde entonces, la producción de la Federación Estadounidense (USTA) ha derivado en frustraciones recurrentes. Taylor Fritz, ya con 28 años, estuvo cerca en 2024, pero no pudo con Jannik Sinner en el desenlace del torneo neoyorquino. Tras ese intento, llegaron amagos y desilusiones.

Más allá de ser “un sacador”

Tras superar la barrera de los octavos, Shelton respondió en rueda de prensa a las preguntas que le llegan una y otra vez sobre el momento del tenis estadounidense: “Respondo a eso cada rueda de prensa, en todas. Sobre todo aquí, en Nueva York…”. Aun así, remarcó que no se centra en ese tema: “Pero eso no es algo en lo que piense. Está aquí el defensor del título y hay otros jugadores en forma, así que estoy concentrado en mi propio juego y en seguir perfeccionándolo”.

El cañonero presume de números que sostienen su impacto en el saque: ha firmado 44 aces (11 por ronda) y registra un 70% de primeros servicios. Además, su pegada aparece reflejada en la estadística de la ATP: es segundo en términos de calidad tras Sinner y promedia 14 saques directos por partido. Aun con ese perfil, Shelton quiere escapar del cliché del jugador que solo busca puntos fáciles con velocidad.

En ese sentido, insiste en que cada vez es “más versátil” y que su objetivo no es limitarse a “sacar a toda velocidad para conseguir puntos fáciles”, sino aprender a elaborar más y mejor el punto. También afirma que se mueve y defiende mejor, y considera que plantea un tenis “más inteligente”. Sostiene que está “más cerca” de lo que desea y, de cara al tramo final, lanzó una advertencia: “De aquí a final de temporada voy a ir a toda máquina”.

Brad Gilbert, técnico de Shelton, comparte la idea de que su evolución no debe simplificarlo como “un americano de saque potente”. En declaraciones recogidas por el portal The Tennis Gazette, el prestigioso preparador —vinculado a Agassi, Roddick, Murray o Gauff, entre otros— analizó que, aunque el nivel mostrado por Shelton es alto, Alcaraz “no llega al cien por cien”, lo que abre “más posibilidades” para su compatriota. Al mismo tiempo, Gilbert considera que el vencedor de este duelo será campeón el día 13.

Shelton, por su parte, valora la palanca de su rival, capaz de servir hasta a 246 km/h, y también su capacidad para “nutrirse del público”. Mientras tanto, el estadounidense se mostró sorprendido por la inmediatez de Alcaraz para rehacerse: “Creo que el nivel al que ha estado jugando aquí es realmente impresionante. No competir durante cinco meses y regresar como lo ha hecho en este torneo es sobrehumano”, apuntó el domingo. Añadió: “estamos felices de tenerlo de vuelta. Él ilumina el estadio cada vez que juega. Creo que el martes por la noche habrá fuegos artificiales”, y remató con una frase que marca su intención: “Estoy listo para ir a por ello…”.

Observa, apunta y dispara. Con ese enfoque, Estados Unidos vuelve a cruzar los dedos en busca de un paso decisivo de la mano de Ben Shelton.

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