Giacomo Agostini: “Marc Márquez es puro espectáculo y hace cosas que no hace cualquiera”

Imagen gracias a: El País (América)

Giacomo Agostini: “Marc Márquez es puro espectáculo y hace cosas que no hace cualquiera”

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Giacomo Agostini, expiloto italiano de 84 años y 15 veces campeón del mundo en total (ocho en 500cc y siete en 350cc), analiza la actualidad de MotoGP, el peso de la electrónica y el papel del piloto en el espectáculo de cara al GP de San Marino.

Giacomo Agostini (Brescia, 84 años), uno de los grandes nombres del motociclismo de velocidad y expiloto con 122 grandes premios en la élite, mantiene una intensa actividad pese a su agenda. En estos días se desplaza en tren a Roma para recoger un premio por la autobiografía publicada el año pasado y, después, viaja a Misano para presenciar el GP de San Marino, donde Marco Bezzechi ha sido el encargado de mandar en la cita.

Agostini atiende por teléfono a EL PAÍS para repasar el presente y el futuro de MotoGP. Sobre su relación con la moto, asegura que sigue montando siempre que puede: utiliza la moto prácticamente todos los días y, cuando llueve o nieva, recurre a una scooter; cuando luce el sol, sale con sus motos grandes, entre ellas una Yamaha y una MV Agusta.

También confirma que sigue el Mundial, aunque no en todas las carreras. Explica que en su época el calendario era más reducido, con un máximo de 14 carreras por temporada, mientras que ahora son 22. A su juicio, el aumento de compromisos responde a una lógica económica: “todo el mundo quiere ganar dinero”, y para ello “se necesita trabajar, la rueda no para”.

Al valorar el campeonato actual, Agostini destaca que las carreras son bonitas, espectaculares y emocionantes, pero critica el peso de la electrónica. Considera que cuando una moto no está al cien por cien, el piloto no puede pelear por el podio ni marcar diferencias. Aun así, ve un certamen atractivo por la afición y por el nivel de las carreras, y señala que Márquez, Bezzecchi y Martín tienen opciones, con el resultado final condicionado por las próximas pruebas y por el estado físico.

Respecto a la presencia de Ducati y Aprilia en los puestos de cabeza, el expiloto reconoce el trabajo extraordinario de Ducati y resalta también el rendimiento de Aprilia y KTM. Le llama la atención que Honda y Yamaha, como fábricas de mayor tamaño, no puedan competir por las victorias pese a su historia de dominio. Para Agostini, el cambio no se explica solo por dinero: intervienen el talento, la ingeniería, el desarrollo y la innovación. En su lectura, es un orgullo para Italia que dos fabricantes superen a los japoneses, que todavía buscan una solución.

Sobre la competitividad de Marc Márquez pese a un brazo muy castigado por las lesiones, Agostini admite que le sorprende. Afirma que Márquez ha tenido mala suerte con las lesiones y que el brazo sufre mucho, pero remarca la voluntad del piloto y su capacidad para poner toda su fuerza en ganar. Defiende que incluso con el brazo lastimado puede luchar por la victoria.

Agostini reflexiona después sobre lo que comparten los grandes campeones: primero el talento, un don natural; después el amor y la pasión por las motos; y por último la cabeza para entender que no basta con tener ese talento, sino que hace falta trabajo duro, entrenamiento, disciplina, una buena alimentación y una mentalidad fuerte. En esa lista incluye a Mike Hailwood, Valentino Rossi y Marc Márquez.

En cuanto a lo que hace único a Marc Márquez, subraya su valentía y su sed de victoria. Destaca su mente para mantener la motivación y recalca que Márquez es “puro espectáculo”, capaz de realizar acciones que no están al alcance de todos. A su juicio, por eso recibe el cariño —o al menos el respeto— de los aficionados, y llega a competir mejor que el resto incluso con apenas un brazo y medio.

Consultado sobre su distancia respecto a su récord absoluto —Agostini está a 19 victorias de superarlo—, responde que podría alcanzarse. Señala que dependerá de factores como la moto del año que viene, la competitividad de los rivales y cómo evolucionen las próximas temporadas, y añade que, si gana, espera que lo inviten a la fiesta.

También analiza la nueva reglamentación técnica que llegará el año próximo. Para Agostini, la dirección es positiva porque reducir artefactos y potencia devuelve protagonismo al piloto. Sostiene que el espectáculo no lo dan 300 caballos de potencia, sino el piloto en las frenadas y en el paso por curva, y recuerda que la valentía no se mide en las rectas. Argumenta que los Hailwood, Reed, Agostini, Sheene, Rossi y compañía ya ofrecían espectáculo con 150 caballos. Además, afirma que tanta potencia obliga a gestionar más los neumáticos y otros elementos de la moto, mientras el aficionado quiere ver a los pilotos al límite y no cómo guardan la goma o el físico para terminar la carrera.

Sobre el heredero de la era Márquez, ve potencial en Pedro Acosta por su agresividad dentro de la pista. Menciona también a Bezzecchi y a Bagnaia, a quien considera que debe recuperar la determinación de etapas anteriores. Señala que le gusta la temporada de Ai Ogura y destaca a Alex Márquez por su progreso, además de a Fermín Aldeguer. Concluye que hay varios pilotos con capacidad y talento para tomar el relevo en el futuro.

Agostini aborda la formación italiana y su relación con la academia de Rossi. Para él, proyectos como el suyo son fundamentales: en cualquier ámbito, si se va a la escuela, se aprende y se desarrolla. Recuerda que España lo entendió hace tiempo, creó circuitos y estructuras de formación para enseñar a los jóvenes y eso permitió que se generaran muchos campeones y se vean numerosos podios con pleno de españoles. Sostiene que la formación es esencial y que muchos talentos de otros países que hoy triunfan en la élite se trasladaron a España desde bien pequeños.

Sobre la posibilidad de que aparezcan talentos de otros países, afirma que sería importante. Pero insiste en que lo más relevante es que existan pilotos capaces de hacer algo especial, como los Márquez, Rossi y compañía. A modo de ejemplo, compara la atracción por los campeones extraordinarios con otros deportes: Alberto Tomba en el esquí, Jannik Sinner y Carlos Alcaraz en el tenis o Kimi Antonelli en la Fórmula 1. También recuerda que vio cómo los tifosi de Ferrari aplaudían a un jugador en Monza.

En la pregunta sobre si MotoGP necesita una rivalidad similar a la del tenis actual, Agostini responde que sí. Afirma que siempre fue importante y menciona rivalidades que él vivió o que existieron: la que tuvo con Mike Hailwood, la de Valentino Rossi con Jorge Lorenzo y los grandes duelos entre Rossi y Márquez. Considera que el deporte necesita grandes rivalidades y no “diez protagonistas distintos”, y que basta con un buen uno contra uno.

En relación con la relación entre Rossi y Márquez, dice que le gustaría una mejor. Explica que en las carreras todos buscan ganar a cualquier precio y que a veces ocurren incidentes. Señala que a 300 km/h en una curva no se puede pedir “disculpe, pase usted primero”, porque estas cosas pasan cuando se compite al límite: falla uno y, en la siguiente vuelta, el otro. Para él, lo importante es saber pasar página, y pone como ejemplo el gesto de Márquez con Bezzecchi, al que perdonó de inmediato por la caída que le provocó su última lesión en el brazo, calificándolo de ejemplar y caballeroso.

Sobre la compra de MotoGP por parte de los estadounidenses y la posible influencia de Liberty Media, Agostini se muestra optimista. Recuerda el impacto que han tenido en la Fórmula 1, donde convirtieron cada gran premio en un espectáculo enorme. Considera que MotoGP necesita crecer en esa línea: que el deporte se deje ver junto a grandes actores, celebridades y deportistas en los eventos. Afirma que la competición es esencial y ya es muy buena, pero que alrededor del deporte también debe montarse un gran “show”, de forma que la gente piense que “estuvo todo el mundo que debía estar”.

También hace balance de la gestión de Carmelo Ezpeleta. Para Agostini, ha realizado un trabajo fantástico: ha hecho crecer el campeonato y, además, ha ayudado a los equipos, algo que no todo el mundo destaca. Remarca que Ezpeleta no se limitó a ganar dinero, sino que apoyó a quienes tenían dificultades y reinvirtió en el deporte para elevarlo. Concluye que MotoGP es hoy mucho más relevante gracias a su labor.

En otro tema, recuerda que en 1972 lideró el boicot al TT de la Isla de Man y se le pregunta si le sorprende que el evento siga celebrándose en 2026. Considera que es una cuestión delicada. En su época, morían varios pilotos cada año, y aunque el TT ofrece una adrenalina incomparable, si hay una caída las consecuencias suelen ser fatales. Agostini sostiene que siempre defendió que quien quisiera correr pudiera hacerlo, pero que nadie debería estar obligado a participar. Por eso, pidió que no puntuara en su día para la clasificación del mundial.

Finalmente, sobre el aumento de muertes de motoristas en la carretera en España y en todo el mundo, Agostini señala que la carretera siempre ha sido peligrosa por el tráfico y porque la gente no presta suficiente atención. Afirma que, cuando va en moto, ve conductores distraídos constantemente: quien no pone el intermitente, quien mira el móvil o quien se está comiendo un bocadillo. Considera que los coches ofrecen demasiadas distracciones y que la gente cree que está en el salón de casa. Para conducir se requiere concentración absoluta. Además, advierte que hoy cualquiera puede comprar motos de más de 200 caballos de potencia, pero la carretera no es un circuito, por lo que hay que ser consciente de los riesgos.

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