Sainz, Leclerc y Alonso copan el paddock del Madring en medio de la polémica por el ruido

Imagen gracias a: El País (América)

Sainz, Leclerc y Alonso copan el paddock del Madring en medio de la polémica por el ruido

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El Gran Premio de España arrancó en el Madring con más de 20.000 entradas de hospitality ya vendidas. Mientras pilotos y VIPs recorren el centro de operaciones, vecinos del distrito de Hortaleza miden el ruido para presentar una denuncia.

Con más de 20.000 entradas de ‘hospitality’ vendidas, el Gran Premio de España puso en marcha su actividad en el Madring, el circuito semiurbano levantado por Ifema junto a sus pabellones en el noreste de Madrid. La Fórmula 1 regresó de forma oficial a la capital del país con los primeros entrenamientos libres, que dieron inicio a una cita que se cerrará el domingo con la carrera, después de que el sábado se dispute la clasificación.

Tras casi medio siglo desde que en 1981 se celebrara la última prueba del Mundial a las afueras de la ciudad, el ambiente en la zona del centro de operaciones se concentró en el área de acceso restringido, reservada para patrocinadores, invitados, automovilistas, periodistas acreditados, ingenieros de las escuderías y aficionados que han pagado para entrar en el paddock durante los tres días del evento. En ese espacio, Carlos Sainz Jr. se subió a un buggy y tomó el lugar del conductor.

El piloto madrileño de Williams, que esta semana actuó como embajador del Gran Premio en distintos actos promocionales, sonrió mientras recorría el paddock. Antes que él había pasado Oliver Bearman (Haas), y más tarde también se dejó ver Charles Leclerc (Ferrari), quien llegó en otro buggy junto a su esposa, Alexandra Leclerc, y su perro, Leo, un teckel.

La cercanía a pilotos y escuderías se vende a precio elevado. Algunos paquetes, que incluyen incluso una cena en un restaurante con estrella Michelin, superan los 15.000 euros y figuran como agotados. En el paddock, además de la relación con el deporte, se desarrollan comidas de negocios y se cierran contratos. Por allí se vieron trajes y bolsos de alto nivel en el circuito, donde se concentran las más de 20.000 entradas vip de Europa.

Fernando Alonso (Aston Martin) también protagonizó una escena fuera del guion habitual. Hacia las 14.00, se desplazó en patinete por una avenida del recinto y entró en un pabellón del ferial, donde Thibaut Courtois, portero del Real Madrid, atendía a una televisión internacional.

En las gradas, pese a que ya no quedan tickets, el aforo no se mostró completo. Al tratarse de un viernes laborable, hubo asientos libres incluso en La Monumental, la curva peraltada más larga del Mundial, con 550 metros de cuerda, uno de los principales reclamos del Madring. Durante la tarde, en la zona vip —también denominada hospitality—, las tumbonas con colchonetas de franjas verdes y blancas permanecieron semivacías en la segunda sesión de entrenamientos libres. En esa tanda, Kimi Antonelli (Mercedes), líder del Mundial, firmó el mejor registro al completar una vuelta en 1m 33,66s.

De cara al fin de semana, se espera una afluencia masiva. El Gran Premio de España prevé reunir a 345.000 personas, en su mayoría extranjeras. En 1981, cuando la prueba se disputó en el Jarama, asistieron 25.000 espectadores.

Mientras tanto, en el entorno del circuito, miembros de la plataforma Stop F1 Madrid —vecinos del distrito de Hortaleza que se quejan por el sonido de los monoplazas y por las restricciones y los atascos de estos días— se reunieron con una empresa especializada para medir el ruido y presentar una denuncia. Inma Gallego, portavoz de la plataforma, indicó: “Hemos superado los 102 decibelios, y el máximo permitido legal son 55”.

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