Zverev busca su primer Grand Slam por cuarta vez: ¿llega el momento ante Cobolli?

Imagen gracias a: El País (América)

Zverev busca su primer Grand Slam por cuarta vez: ¿llega el momento ante Cobolli?

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Alexander Zverev llega como favorito al desenlace de Roland Garros frente a Cobolli, en un partido que representa su cuarta final de Grand Slam. Con una trayectoria marcada por títulos y regularidad, el alemán intenta romper la racha de finales frustradas ante un rival que llega con impulso y talento.

Alexander Zverev, con casi dos metros de altura y a sus 29 años, encabeza las miradas en el tramo final de Roland Garros tras las caídas de Jannik Sinner en segunda ronda y Novak Djokovic en tercera. La edición, marcada por la imprevisibilidad, deja una única incógnita: si el alemán, tan cerca en varias ocasiones, logra por fin conquistar el major que se le resiste desde hace tiempo.

El camino de Zverev hacia ese objetivo no ha estado exento de tropiezos. Perdió la final del US Open de 2020, el torneo de la pandemia, pese a colocarse dos sets por encima de Dominic Thiem y a disponer de dos saques para cerrar el encuentro. Tampoco pudo con Carlos Alcaraz en la definición del Roland Garros de hace dos años, aun cuando se había adelantado. Y en el Open de Australia de 2025 se quedó sin opciones al caer ante Jannik Sinner. Con este historial, la pregunta vuelve a estar en el aire: ¿es ahora cuando se rompe la dinámica?

Tras su victoria contra el checo Jakub Mensik en las semifinales, Zverev reflexionó sobre el papel de favorito. “Creo que es difícil comparar”. Además, recordó que en 2020 no se veía como cabeza de serie: “En 2020 no me veía como favorito; de hecho, no veía a nadie como favorito; en ese momento tenía muchos problemas con mi saque, sobre todo con el segundo servicio; sabía que podía venirse abajo en cualquier momento, pero ahora eso es distinto, por suerte para mí… Eso quedó en el pasado e intento no pensar demasiado en ello antes del domingo”.

En esta ocasión, su rival será el italiano Flavio Cobolli, quien encabeza las apuestas de su lado en el duelo por el título, pero con la ventaja competitiva que otorga el momento de Zverev. John McEnroe, en unas declaraciones recogidas por el canal que retransmite la final, subrayó la relevancia del choque: “Diría que esta es, con diferencia, la mayor y mejor oportunidad que ha tenido. No hay duda al respecto. Ya estaba jugando mejor que muchos otros rivales incluso antes de llegar a la final, así que, obviamente, creo que es un partido importantísimo”. McEnroe también matizó que no descarta el futuro sin el trofeo inmediato, aunque advirtió del impacto en la presión: “No diría rotundamente que no va a ganar ningún título si no gana esta vez, pero creo que si Sascha no es capaz de aprovechar esta oportunidad, la gente le presionaría aún más”.

Un palmarés que pide la guinda

Zverev, de 29 años, acumula 24 títulos, entre ellos siete Masters 1000, dos Copas de Maestros y el oro olímpico. En su valoración sobre el valor de ese gran logro, afirmó: “No, no lo cambiaría por un Grand Slam; es más, no cambiaría esa medalla por nada del mundo, porque es lo más difícil de conseguir; solo hay una oportunidad cada cuatro años”. Aun así, el peso de las expectativas ha sido constante desde que era adolescente, cuando la promesa de su nivel generó un eco que no terminó de traducirse en un gran título.

En la conversación sobre su lugar en la élite, se le identifica como un icono de una generación que se inclinó ante los grandes dominadores. En ese contexto aparecen Thiem —ya retirado— y Daniil Medvedev, quien también tocó la cima y celebró la Copa Davis. A pesar de la calidad y de la regularidad que lo sostienen como uno de los tenistas más consistentes de la última década, se mantiene la idea de “estrella incompleta”, una figura a medias que todavía no ha terminado de responder a lo que insinuaba su irrupción temprana.

Boris Becker, experto del equipo de Eurosport, apuntó el mismo problema recurrente: “Alemania está pendiente, cruzamos los dedos. Es lo suficientemente bueno, se lo merece; lleva 10 u 11 años llamando a la puerta. Es su cuarta final de Grand Slam, pero el problema es el mismo: ha fallado cada vez que ha llegado hasta aquí. Y Cobolli no se lo va a regalar, eso está claro. Tiene mucho talento, es muy carismático, es un buen deportista”.

Cobolli llega con argumentos

Cobolli celebra el triunfo contra Auger-Aliassime en los cuartos. El italiano y Zverev se han enfrentado cuatro veces, dos de ellas en esta gira de tierra: Zverev ganó en la Caja Mágica de Madrid (cuartos) y Cobolli se impuso en Múnich (semifinales). En la antesala del duelo, Cobolli se benefició de la renuncia de su compatriota Matteo Arnaldi, aquejado de un virus, pero el propio contexto no sugiere que el factor físico vaya a ser determinante.

Además, se considera otro dato: las seis últimas derrotas de Zverev se produjeron contra transalpinos. Fueron cuatro ante Jannik Sinner, una frente a Cobolli y otra más ante Luciano Darderi, recientemente en el Foro Itálico de Roma.

Cobolli no compite desde el miércoles, cuando resolvió los cuartos de final. Sobre el descanso, comentó: “Tengo casi cuatro días de descanso y eso es mucho, porque puedes perder ritmo. Quizá me ayude, quizá no…”. El viernes, al ahorrar el kilometraje ante Arnaldi, reforzó esa idea al señalar que la pausa puede influir. La próxima semana lucirá por primera vez en el top-10, y comparte amistad con Zverev.

Zverev, mientras tanto, valoró su preparación tras el parón: “Me siento bien, no he jugado partidos demasiado largos”. Y Andre Agassi, citado en TNT Sports, introdujo un argumento que puede pesar en la cabeza del rival: “Si hay algo que puede sembrar la duda en la mente de cualquier jugador, es el hecho de haber perdido contra esa persona la última vez que te enfrentaste a ella en la misma superficie”. Agassi remató con una lectura clara del duelo: “una cosa es segura: Cobolli hará que Zverev sienta que tiene que ganarse esta victoria. Va a jugar con total convicción”.

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