Zverev rompe el maleficio en Roland Garros y conquista su primer ‘major’ ante Flavio Cobolli

Imagen gracias a: El País (América)

Zverev rompe el maleficio en Roland Garros y conquista su primer ‘major’ ante Flavio Cobolli

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Alexander Zverev, de 29 años, se impone a Flavio Cobolli en una final maratoniana por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1, después de 4h 16m. Con este triunfo, el alemán alza su primer ‘major’ y pone fin a una década de intentos fallidos en París.

Roland Garros cerró una edición especialmente retorcida para Alexander Zverev. Tras años persiguiendo ese título que parecía escapársele en los momentos decisivos, el alemán finalmente se llevó el trofeo que le faltaba al imponerse a Flavio Cobolli en una final de cinco sets: 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1, tras 4h 16m.

La imagen de Zverev, con los brazos en alto junto al mismo costado de la pista donde hace cuatro años sufrió una lesión grave en el tobillo derecho, resume el cambio de rumbo. Entonces, el desenlace fue el peor; esta vez, el final fue feliz. El triunfo además le permite completar el gran objetivo que no había logrado en París, donde en ediciones anteriores también se quedó cerca: perdió una final hace dos años, contra Alcaraz.

Para Zverev, el camino hacia el éxito incluyó resistir durante una década el empuje de distintas generaciones de primer nivel. En esa búsqueda, tuvo que medirse con rivales como Djokovic, Nadal y Federer, y después con fuerzas como Sinner y Alcaraz. A partir de este resultado, el alemán suma su primer ‘major’ y alcanza 25 títulos en total, con la tranquilidad de quien por fin encuentra el premio que reclamaba su historia.

El partido arrancó con un Zverev muy sólido, sin señales de estrés. Cobolli, en cambio, se mostró nervioso al principio, procesando lo que significaba jugar una final de estas características. Con la Chatrier como escenario, el alemán fue marcando el ritmo que le convenía: apretó cuando tuvo que hacerlo y esperó cuando convenía, moviendo la pelota con control y aprovechando una vía clara frente al revés de su rival.

A partir del primer set, Zverev tomó una ventaja que parecía encarrilar el encuentro. Sin embargo, la final no se cerró de inmediato. Cobolli reaccionó, se sostuvo en el partido y fue ganando confianza a medida que avanzaba, transformando la imprecisión inicial en convicción. En ese tramo, Zverev se enfrentó a un rival más entero y retador, y la dinámica del duelo cambió.

El tercer set se definió con altibajos y el cuarto se volvió especialmente disputado. Cobolli llegó a igualar el marcador y forzó el tie-break en el cuarto parcial. Allí, pese a algún error llamativo, el italiano logró imponerse en la definición y el partido se mantuvo abierto hasta el final.

Con el encuentro ya en el tramo decisivo, Zverev recuperó el control y volvió a imponer su tenis con mayor aplomo. Cobolli no pudo sostener la misma intensidad en la franja terminal, y el alemán aprovechó la situación para cerrar el triunfo con contundencia en el quinto set por 6-1.

Tras el partido, Zverev expresó la carga emocional del escenario. Recordó que en París vivió tanto los mejores momentos como el peor: hace cuatro años, en semifinales contra Nadal, afrontó una situación marcada por siete ligamentos rotos y dos huesos fracturados, y además rememoró la derrota en una final anterior contra Alcaraz. Esta vez, el desenlace fue distinto: “Ahora, por fin, hay un final feliz”.

De esta forma, Zverev termina este Roland Garros con el título que perseguía y con el estigma de ganador inacabado definitivamente superado en París. Cobolli, pese a todo lo que ofreció durante la final, acabó penalizado por el propio ímpetu con el que logró reengancharse a lo largo del partido. Al final, el alemán elevó los brazos como campeón.

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