Didier Deschamps busca hacer historia con Francia: su método, su duelo personal y la lealtad con Guy Stéphan

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Didier Deschamps busca hacer historia con Francia: su método, su duelo personal y la lealtad con Guy Stéphan

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Tras la victoria de Francia ante Marruecos, Didier Deschamps encamina el que sería su último Mundial con un enfoque sin nostalgia, marcado por una pérdida familiar y por un pacto de trabajo con su asistente técnico Guy Stéphan.

Didier Deschamps saludó a los hinchas de Francia después de la victoria del equipo ante Marruecos, en Boston, el 10 de julio de 2026.

A sus 67 años, y tras casi tres lustros construyendo la identidad de la Selección de Francia, el estratega encara la Copa del Mundo de Norteamérica como el cierre de una etapa. En el horizonte aparece Zinedine Zidane, llamado a sucederlo tras el Mundial; sin embargo, con el relevo aún pendiente, Deschamps mantiene su idea central: enfocarse en el presente y dejar el pasado como algo que no debe condicionar.

Su trayectoria incluye grandes hitos: en 1998 fue Capitaine et vainqueur de la Coupe du Monde; en 2000, Capitaine et vainqueur de l'Euro; en 2016, Finaliste de l’Euro; en 2018, Vainqueur de la Coupe du Monde; en 2021, Vainqueur de la Ligue des Nations; en 2022, Finaliste de la Coupe du Monde; y en 2024, Demi-finaliste. En sus charlas técnicas no recurre a la nostalgia ni al “cuando yo jugaba”, ya que intenta conectar con los futbolistas desde el presente, evitando que los recuerdos abran distancia con quienes no compartieron su etapa como jugador.

El núcleo de su éxito está en un pragmatismo que busca que las estrellas asuman el esfuerzo colectivo. En un entorno donde suele dominar el capricho, Deschamps ha logrado que las figuras corran, se sacrifiquen y se sometan a una lógica de conjunto. Bajo su dirección, el talento individual queda subordinado al colectivo, sin espacio para el narcisismo.

El camino hacia el Mundial 2026 lo coloca a Francia ante su tercera semifinal mundialista consecutiva. El martes 14 de julio de 2026, 'Les Bleus' disputarán la semifinal ante España de Luis de la Fuente en Dallas. La estadística ilustra la continuidad del proceso: en Rusia 2018 alcanzó la gloria ante Croacia; en Catar 2022 llegó a la definición desde la crueldad de los penales frente a la Argentina de Lionel Messi. Tres Mundiales, tres semifinales.

Esta edición también ha tenido un componente personal marcado por el dolor. En plena fase de grupos, el 23 de junio, Ginette, la madre de Deschamps, falleció en Francia. El entrenador abandonó la concentración de inmediato y cruzó el Atlántico para despedirse.

A partir de ese momento, el funcionamiento del equipo mostró su estructura. Su asistente, Guy Stéphan, tomó el timón y Francia respondió sin titubeos: goleó 4-1 a Noruega en Boston. Stéphan no solo actuó como segundo DT; tras 17 años de complicidad, se lo describe como una extensión de la mente de Deschamps, una suerte de alma gemela.

Juntos han desarrollado un equipo camaleónico. De la Francia de 2018 que apostaba más al contragolpe, quedan pocos elementos; en la actualidad, se mantienen Kylian Mbappé y un N'Golo Kanté que observa desde el banquillo. El estilo vigente se apoya en la presión alta, la triangulación y la intensidad. Mbappé continúa como punta de lanza, mientras Ousmane Dembélé y la frescura de Michael Olise sostienen el ataque, que ya no depende de la genialidad de una sola figura, sino del hambre de todo el grupo.

Para sostener la armonía dentro de un vestuario de 26 jóvenes y millonarios futbolistas, la relación entre Deschamps y Stéphan se presenta como especialmente sólida. En las concentraciones repiten ritos: en el comedor, el asistente se sienta siempre a la izquierda del cèlebbre entrenador francés; en el autobús, ocupa el asiento de la derecha. Y cada noche, en la intimidad de la habitación, es Deschamps quien le afeita el cabello a su amigo. Se trata de un pacto de lealtad absoluta.

Con ese método y esa alianza, Deschamps avanza hacia su última batalla al mando de Francia, con el objetivo de conquistar su tercera estrella mundial y la segunda desde la soledad del banquillo.

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