Bielsa encara a España con Uruguay obligado: un triunfo define el pase a la siguiente ronda

Imagen gracias a: El País (América)

Bielsa encara a España con Uruguay obligado: un triunfo define el pase a la siguiente ronda

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La Celeste empató con Arabia Saudí y Cabo Verde y se juega la clasificación ante España en Guadalajara, con la necesidad de sumar al menos un punto y depender de resultados cruzados. Bielsa busca evitar repetir en 2026 el quiebre que vivió con Argentina en el Mundial 2002, mientras que con Chile en 2010 alcanzó los octavos de final.

La Celeste acumuló dos empates frente a Arabia Saudí y Cabo Verde y encamina su clasificación hacia una prueba exigente ante España. Uruguay necesita sumar al menos un punto y, además, aguardar un empate de menos goles entre Cabo Verde y Arabia Saudí y otras combinaciones de grupos para avanzar. En ese contexto, Marcelo Bielsa deberá esquivar una comparación inevitable con el mayor golpe de su relación hasta ahora esquiva con los Mundiales: la eliminación que sufrió con Argentina en la primera ronda de Corea del Sur-Japón 2002, la más temprana de la Albiceleste en los últimos 55 años. El Uruguay de Bielsa quedó, de esta manera, contra las cuerdas, ya que solo un triunfo le daría el pase automático.

Tras un arranque decepcionante de Uruguay en Estados Unidos, México y Canadá 2026, con empates ante Arabia Saudí y Cabo Verde, el desafío ante la actual campeona de Europa se presenta como una tarea de alto riesgo. Si la Celeste logra avanzar a los dieciseisavos de final, el escenario se asemejaría a un desquite para el Loco: un triunfo contra los fantasmas de Japón, rival con el que Argentina quedó eliminada demasiado pronto en el Mundial 2002, pese a que el equipo había arrasado en las eliminatorias Sudamericanas y soñaba con ganar el torneo.

A sus 70 años, Bielsa vive en 2026 su tercera Copa del Mundo con países diferentes. Después del fracaso con Argentina en 2002, su segunda experiencia fue en Sudáfrica 2010, al mando de Chile, conjunto que logró la clasificación a la Copa del Mundo luego de 12 años de ausencia. En África, la campaña chilena estuvo dentro de lo aceptable: Chile ganó los partidos que podía ganar, 1-0 ante Honduras y 1-0 contra Suiza, y perdió los que podía perder, 2-1 con España —futura campeona del mundo— y 3-0 frente a Brasil, ya en octavos de final.

Más allá de los resultados, el legado de Bielsa se impuso en la lectura general: el Loco ordenó a una selección desorientada, inspiró confianza en los jugadores y dejó bases para campañas posteriores. Entre ellas se destacan la clasificación de Chile a los cuartos de final de Brasil 2014, ya con otro argentino como técnico, Jorge Sampaoli, y las dos Copas Américas conquistadas en 2015 —también con Sampaoli— y en 2016 —con Juan Antonio Pizzi, compatriota de Bielsa, como entrenador—.

De acuerdo con las predicciones tras las dos primeras fechas del grupo H, Uruguay contaba con un 58% de posibilidades de quedar eliminado. Sin embargo, la Celeste tiene tradición en resistir encerronas mundialistas. En Qatar 2022, con el uruguayo Diego Alonso al frente, el equipo quedó afuera en la primera fase dentro de un grupo integrado por Portugal, Corea del Sur y Ghana. Aun así, en las tres ediciones anteriores —bajo la conducción de Óscar Washington Tabárez— alcanzó instancias de playoffs: participó en las semifinales de Sudáfrica 2010, llegó a octavos de final en Brasil 2014 y obtuvo cuartos en Rusia 2018.

Como una mala señal, los seguidores de Bielsa vincularon una imagen parecida entre el último partido de Argentina en 2002 y el primero de Uruguay en 2026. En el duelo ante Suecia de hace 24 años, la Albiceleste lanzó 60 centros en su búsqueda ofensiva desesperada, pero el esfuerzo no alcanzó: el encuentro terminó 1-1 y selló la eliminación de Argentina, que previamente había vencido 1-0 a Nigeria y perdido 1-0 con Inglaterra. Fue la única vez que la Albiceleste no superó la primera fase desde Chile 1962 —con la salvedad de que en México 1970 no participó—.

Casi un cuarto de siglo después, Bielsa repitió estadísticas similares en el debut de Uruguay ante Arabia Saudí en Miami: Uruguay lanzó 47 centros, 37 de ellos en el segundo tiempo. De esos envíos llegó el gol de Maximiliano Araújo sobre el final, que permitió un empate que quedó corto para lo que Uruguay mereció. Ese resultado, por el contexto del partido, no dejó un sabor tan amargo, pero la igualdad posterior ante Cabo Verde cambió el panorama y obligó a la Celeste a una de sus viejas hazañas en los Mundiales: ya con partidos que debía ganar, ahora necesitaba ganar o, al menos, empatar el que podía perder.

Para Bielsa, el cruce ante España representa su décimo partido en los Mundiales. Hasta aquí, ganó tres, empató tres y perdió tres. En ese recorrido, España aparece como una frontera decisiva para el futuro inmediato de Uruguay en el torneo.

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