Valencia Basket corona una temporada dominante y consolida su estatus de equipo de culto en la ACB

Imagen gracias a: El País (América)

Valencia Basket corona una temporada dominante y consolida su estatus de equipo de culto en la ACB

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El plan de Pedro Martínez dio resultado y el Valencia Basket terminó imponiéndose al Barcelona para conquistar su segunda Liga, con Jean Montero como figura y una racha final que lo dejó como el campeón más convincente del curso.

Barça y Madrid no suelen dejar escapar a sus grandes rivales. En la era ACB, solo una docena de ligas han visto perder el control de los títulos, y únicamente Baskonia y Joventut habían alcanzado más de una conquista: cuatro cada uno. Hasta este miércoles, cuando el Valencia Basket cerró su dominio sobre el Barcelona para levantar su segunda Liga.

Ese segundo título se suma al conseguido en 2017, también en el marco de la Liga ACB, en aquella ocasión frente al Real Madrid. Ahora, la historia se repite contra los culés con Pedro Martínez al frente del equipo taronja. El primer entorchado fue relevante, pero el segundo ha tenido un sello más contundente y estético, tanto que el grupo, tras 91 partidos en una temporada larga y exigente, ha terminado adquiriendo la condición de “equipo de culto”, como si se tratara de un clásico comparable al “disco blanco” de los Beatles o a The Wall de Pink Floyd.

En el vestuario, Nico Laprovittola expresó la dureza del momento: “La pregunta es si teníamos alguna chance. Nos han pasado por arriba. Creo que son justos vencedores y han demostrado todo el año lo que realmente son”. El argentino no fue el único en reconocer el mérito del rival. A lo largo de este curso, el Valencia Basket acumuló elogios tanto en la ACB como en la Euroliga, donde alcanzó las semifinales por primera vez en 40 años.

La clave, según la percepción general, ha sido una identidad muy marcada y una potencia ofensiva notable. El Valencia no solo ha resultado efectivo: también ha sido reconocible por su estilo. Un equipo capaz de sorprender con recursos y arabescos, y después imponer el golpe definitivo. Los aficionados, en distintos escenarios, se han enganchado rápidamente a una propuesta que combina defensa intensa, velocidad, dominio en el rebote y capacidad de finalización.

Todo ello se construyó tras un trabajo constante durante una temporada especialmente exigente, con una solidaridad que permitió llegar al tramo decisivo con fuerza. El cierre de la Liga fue arrollador: 12 victorias en los últimos 13 partidos. Incluyó los nueve triunfos de los playoffs y la única derrota que llegó en el primer tramo de la final.

El plan de Martínez, culminado en la cima con su segundo título de Liga tras el de 2017, lo convierte en una de las grandes leyendas del Valencia Basket. El club se marcha de vacaciones con un botín histórico: la Liga masculina y la femenina. Un hecho sin precedentes.

En el corazón del éxito aparece Jean Montero, joven de 22 años, conocido como El Problema. El MVP de la final lideró el triunfo con una media de 30,25 de valoración. Aun así, su brillo se multiplicó en el juego de Brancou Badio, Kam Taylor, Braxton Key y Jaime Pradilla. Se trata de un equipo con múltiples generadores de puntos, una de las razones por las que ha sido tan difícil de frenar.

Montero, sin embargo, no continuará. Su próximo destino, probablemente, estará en Grecia, donde cobrará una fortuna que Juan Roig, propietario del Valencia Basket y presidente de Mercadona, no está dispuesto a pagar. El propio mecenas dejó clara su postura sobre la salida: “Estamos muy orgullosos de Jean Montero, se ha portado muy bien siempre con el club y será bienvenido cuando vuelva”. Roig apuesta fuerte por el baloncesto, pero no cruzará ciertas líneas. El Valencia ha competido en la Euroliga con un presupuesto más modesto que el de los grandes clubes europeos, y así seguirá.

La apuesta del club apunta a consolidar un proyecto ya en marcha. Se intuye que estos dos títulos —Liga y Supercopa— no serán hechos aislados. Detrás del rendimiento hay una estructura, un pabellón destacado y un plan a medio plazo liderado por Enric Carbonell, joven director general, con el que el club, tras años de desconcierto, parece haber encajado piezas. Carbonell se apoya en Luis Arbalejo, director deportivo, y en Pedro Martínez, un entrenador que marca distancias dentro del club, algo que le ha dado fama de carácter arisco.

Mientras tanto, en la parte futbolera del Valencia se mira con envidia el crecimiento del vecino en la pelota naranja.

Ahora llega el reto de superar una temporada de este nivel. No solo se despedirá a Jean Montero. También se prepara la salida de Sergio de Larrea, después de que el vallisoletano fuera elegido en el pick 25 del draft de la NBA. Larry se marchará hacia Dallas para buscar gloria y nuevos desafíos junto a los mejores jugadores del planeta, con un salario que superaría los tres millones de euros anuales. El Valencia también tendrá dificultades para retener a Braxton Key, determinante desde que sufrió un golpe en la cara y empezó a jugar con una máscara hecha a medida, así como a Matt Cotello.

El club, eso sí, sí ha mostrado rapidez en las renovaciones de Brancou Badio, Nate Reuvers, Omari Moore y, probablemente, Taylor. También ha cerrado a Jaime Pradilla, que ha completado una temporada sobresaliente. Aun así, el Valencia teme que, por ser español y por los cupos, que lo hacen más valioso, Real Madrid pueda pagar la cláusula y ofrecerle un contrato inasumible. De cualquier modo, el Valencia al menos conservará su “telón de acero”.

Andrés Nocioni, mítico alero argentino, celebró el éxito del Valencia Basket y dejó un mensaje: “En 2017, Valencia Basket me arruinó el retiro con aquella final de la Liga ACB contra el Real Madrid. El tiempo pasa, pero el respeto queda: gran club, gran crecimiento y merecido campeón. Felicitaciones”. Un elogio más que se suma a la lista de reconocimientos que ha dejado la conquista del título.

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