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Rory McIlroy encadena un nuevo Masters de Augusta y mantiene vivo el liderazgo del golf

Imagen gracias a: El País (América)

Rory McIlroy encadena un nuevo Masters de Augusta y mantiene vivo el liderazgo del golf

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Scottie Scheffler y Jon Rahm ocupan posiciones clave, pero la gran referencia del deporte vuelve a ser Rory McIlroy, que ganó su segundo Masters consecutivo y sumó su sexto grande en Augusta.

Scottie Scheffler es el número uno del mundo y el golfista mejor valorado del planeta, aunque no destaca especialmente por su carisma ante el gran público. El estadounidense prefiere pasar desapercibido y sostiene que el golf es su trabajo, colocando la familia y sus creencias religiosas por encima en su lista de prioridades.

Jon Rahm, en cambio, conecta con los aficionados por su personalidad y carácter. Sin embargo, desde diciembre de 2023, cuando cambió de bando para fichar por LIV, no ha logrado la competitividad necesaria para pelear por los grandes. En ese tiempo, el vasco ha dominado la Liga saudí y ha tenido presencia en los torneos más importantes con resultados como un octavo puesto y dos séptimos, como sus mejores marcas.

Tiger Woods fue una figura determinante dentro y fuera del campo, un referente cuya carrera estuvo marcada por la disciplina que transformó el golf. Pese a que las lesiones le impidieron ampliar su colección de 15 grandes, su impacto en el deporte fue irrepetible. No obstante, hoy se encuentra lejos del ritmo competitivo: tiene 50 años, no compite desde hace dos temporadas y, tras su último accidente de tráfico, tampoco está en condiciones de asumir la capitanía americana de la Ryder.

Con Tiger Woods ausente y Scheffler y Rahm cubriendo solo una parte de la ecuación, el golf necesita una figura capaz de reunir juego y carisma. En ese contexto aparece Rory McIlroy, el jugador que completa el perfil. El norirlandés ganó este domingo su segundo Masters consecutivo a los 36 años y se convirtió en uno de los pocos en repetir el triunfo en Augusta. Además, se sumó a Jack Nicklaus (1965-66), Nick Faldo (1989-90) y Tiger Woods (2001-2002) como los únicos que han renovado una chaqueta verde con la que el año anterior había completado el Grand Slam.

McIlroy también alcanzó su sexto grande, un registro que le permite superar a Seve y le sitúa emparentado con Faldo como el golfista europeo con más majors en la historia moderna. Por su juego y su personalidad, el norirlandés se consolidó como el gran faro del golf mundial. En una etapa marcada por la división entre quienes permanecen en el circuito americano y los que se han marchado a LIV, McIlroy aparece como un impulso positivo para el deporte.

En el primer Masters desde 1994 sin Tiger ni Mickelson, el torneo marcó el fin de una era y dio protagonismo a McIlroy. Se impuso con un golpe de ventaja sobre Scheffler. Tras el triunfo, el campeón, ya con la chaqueta verde, señaló que llevaba media carrera persiguiendo una victoria en el Masters y que ahora encadenaba dos. Explicó que el año anterior había sentido que el Grand Slam era inevitable, pero que con este resultado entiende que no era así. También afirmó que acababa de ganar su sexto grande, que se siente bien con su juego y su cuerpo, y que esta victoria no es el final del camino, sino parte del viaje, remarcando que aún tiene cosas que quiere conseguir.

La ceremonia de Augusta tuvo un guiño especial: al ser él mismo el campeón del año anterior, el presidente de Augusta, Fred Riley, fue quien le enfundó la chaqueta verde.

La vida personal de Rory también ha alimentado su fama. Estuvo prometido con la tenista danesa Caroline Wozniacki, pero la relación se rompió cuando ya estaban enviadas las invitaciones de boda. Su matrimonio actual, con Erica Stroll, también ha atravesado momentos de incertidumbre, aunque ha recompuesto la situación. Este domingo posó junto a su mujer y su hija, Poppy, además de con sus padres, Gerry y Rosie. McIlroy tuvo que convencerles de que volaran a Augusta: el torneo previo lo vieron por televisión y pensaban que ese era el motivo de su victoria. El campeón bromeó con que ya podían venir todo el tiempo que quisieran.

Otro elemento clave es su caddie, Harry Diamond, con quien se conoció cuando tenía siete años en el putting green del club de golf de Holywood, la ciudad de Irlanda del Norte donde creció. Allí empezó a destacar desde pequeño y su popularidad aumentó tras aparecer en un programa de televisión en el que embocaba bolas en el tambor de una lavadora.

McIlroy también ha creado una liga virtual con Tiger Woods. En Augusta, además, contó con el apoyo de Rafa Nadal, la leyenda del tenis que acudía al Masters por primera vez y que se emocionó al ver a Rory ponerse por fin la chaqueta verde en 2025. Nadal explicó que lloró en casa cuando ganó, que se emocionó mucho y que había sufrido con él, asegurando que le encanta Rory como deportista y como persona y que tenía muchas ganas de que ganara. Luego, cuando ganó de nuevo, el golf lamentó la ausencia de Tiger Woods, pero encontró motivos para sonreír con Rory McIlroy.

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