
Imagen gracias a: El País (América)
McIlroy pierde ventaja y el Masters de Augusta entra en una batalla por el liderato
Rory McIlroy, campeón vigente, ve cómo se reduce su gran renta en la tercera jornada y ahora comparte el liderato con Cameron Young (-11). Sam Burns queda con -10; Shane Lowry y Jason Day y Justin Rose se sitúan con -9 y -8, respectivamente, mientras Scottie Scheffler y Haotong Li figuran con -7. Jon Rahm y Sergio García aparecen con +5.
El Masters de Augusta dejó atrás la sensación de dominio absoluto y se transformó en una lucha intensa por la chaqueta verde. Rory McIlroy, que tras 36 hoyos había llegado con la mayor ventaja de la historia del torneo sobre el segundo clasificado, seis golpes de renta respecto a Patrick Reed y Sam Burns, cedió terreno en el sábado y terminó compartiendo el primer puesto.
Ahora McIlroy iguala el liderato con Cameron Young, ambos con -11. Sam Burns se mantiene con -10; Shane Lowry figura con -9; Jason Day y Justin Rose están con -8; y Scottie Scheffler y Haotong Li aparecen con -7. La diferencia entre una gran renta y un final apretadísimo se hizo evidente durante la jornada.
Bajo un sol abrasador, Augusta vivió un día destacado por el nivel de los jugadores que aún aspiran a la corona. McIlroy comenzó con problemas, y llamó la atención que su rendimiento en este Masters, en porcentaje de calles acertadas, fuera el segundo peor entre quienes disputaron el torneo, con un 50% (21 de 42). Un putt corto fallado en el primer hoyo le supuso un golpe extra, y Patrick Reed, que escapó de LIV para ganarse su lugar en el circuito europeo el paso al PGA Tour, dio la vuelta al marcador con tres birdies consecutivos para arrancar su ronda.
La ventaja que parecía sólida de seis golpes se redujo rápidamente hasta quedar en dos impactos. A partir de ahí, el impulso llegó a más jugadores: Cameron Young, Haotong Li, Shane Lowry, con un hoyo en uno en el 6, Sam Burns, Jason Day y Justin Rose. También se sumó Scottie Scheffler, número uno del mundo, que firmó una tarjeta de siete golpes bajo el par en el día, con cinco birdies y un eagle, dejando claro que seguía en la pelea.
La distancia que McIlroy había abierto con el resto se desvaneció cuando enfrentó un tramo decisivo en Amen Corner. En el 11 la bola fue al agua y después llegó un doble bogey tras fallar un putt corto. En el 12, tras una salida que no resultó como esperaba, encadenó otro bogey, y en el 13, par cinco, solo pudo mantener el par tras un desvío continuo desde el tee, uno de sus grandes problemas en este Masters. Ese derrape coincidió con el birdie de Cameron Young en el 16, y también con un momento clave para el estadounidense, que aprovechó su buen momento para arreglar su ronda, incluyendo el agua en el 15. A partir de ese punto, McIlroy cedió el liderato.
El desenlace volvió a tensarse en los segundos nueve hoyos. Esa dinámica se parecía a la de la edición anterior, cuando perdió una renta importante y terminó en desempate, que ganó frente a Justin Rose. En esta ocasión, McIlroy recuperó el mando con birdies en el 14 y el 15, aunque el 17 le dejó un bogey y el liderato volvió a quedar compartido con Young, con todo por decidir.
McIlroy completó el año pasado el Grand Slam, los cuatro grandes, uniéndose a Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Tiger Woods como los únicos en conseguir todas las coronas; él es el primer europeo en lograrlo. Este domingo tenía la oportunidad de añadir un nuevo capítulo a la historia, para unirse a Jack Nicklaus (1964-65), Nick Faldo (1989-90) y Tiger (2001-02) como los jugadores que se han vestido dos años seguidos con la chaqueta verde. Augusta, por tanto, prometía un final de película.
Rahm y Sergio García, mano a mano. Jon Rahm y Sergio García coincidieron en que el día les dejó “malas sensaciones” tras su tercera ronda. Ambos compartieron el mismo marcador: cinco golpes sobre el par después de un sábado que, otra vez, se les complicó.
Rahm firmó un +1 en la jornada pese a un arranque prometedor con birdies en los hoyos 1 y 3. Sin embargo, dejó escapar la opción del 4 y un bogey en el 5 le cambió el rumbo. “Una vuelta mala, más de lo mismo”, analizó; “acabo frustrado. El talento lo tengo, pero no lo he aprovechado”. También señaló que no sacó el máximo en los pares cinco.
Sergio García mostró mejor cara que el día anterior, cuando llegó a insinuar su retirada si el panorama no cambiaba. “Cuando no estás con confianza”, afirmó tras un cierre con doble bogey en el 17 y un +2 final. “A lo mejor mis expectativas no son correctas. Tengo 46 años y hay que bajarlas. Con 25 o 30 era mucho mejor jugador y puede que la carrera vaya ahora hacia abajo. Cuando la veo, me duele no haber ganado un Open Británico”, lamentó.
Clasificación del Masters de Augusta.
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