
Imagen gracias a: El País (América)
Jon Rahm firma la peor vuelta de su carrera en Augusta y queda al borde del corte
El vasco encadena 78 golpes (+6), su peor registro en 10 participaciones en el Masters de Augusta, con cero birdies y cuatro tripateos, lo que lo deja expuesto a no superar el corte por primera vez desde su debut en 2017. “Todo mal, no hay excusas”, resumió tras la ronda.
Jon Rahm completó este jueves su peor vuelta en el Masters de Augusta en sus 10 participaciones: 78 golpes, seis sobre el par. Sus nueve hoyos iniciales también representan el registro más alto de su carrera en el torneo con 40 golpes. Además, por primera vez en un grande no consiguió ningún birdie durante la ronda, y este viernes afronta la posibilidad real de quedarse fuera del corte, algo que nunca había ocurrido desde su debut en 2017.
La vuelta dejó una imagen fría en las cifras. Rahm estuvo especialmente errático en los greens, sumó hasta cuatro tripateos y terminó con una estadística de golpes perdidos con el putt de 4,27 respecto a la media de los competidores, solo por detrás del amateur argentino Mateo Pulcini.
En sus declaraciones, Rahm trasladó la frustración del día: “Ha sido todo, todo, igual de mal. Un mal día en general, tan malo que tengo que pasar página. El campo está duro, complicado, de lo más duro que he visto, pero no hay excusas. No hay nada bueno a lo que aferrarme. Ha sido inesperado porque he jugado tan bien esta temporada hasta ahora que me fastidia. Ha sido culpa mía, he cometido muchos errores”.
El contraste con su arranque de temporada en LIV es evidente. Rahm encadenó resultados como segundo, segundo, primero, quinto y segundo en las cinco citas disputadas, con marcadores muy bajos: -23 en Riad, -20 en Adelaida, -23 en su victoria en Hong Kong, -10 en Singapur y -26 en Sudáfrica, donde cedió en el desempate ante DeChambeau. En total, acumuló 102 golpes bajo el par y el resultado en Augusta abre la duda sobre si la preparación de los campos es la más adecuada para terrenos más exigentes como los del torneo.
Tampoco el resto de la tropa de LIV presente en Augusta logró un buen rendimiento. Ninguno de los 10 jugadores de LIV bajó del par. El mejor de ese grupo fue Sergio García, que empató con el campo.
Con un clima seco que endureció y amarilleó los greens desde la primera jornada, solo 16 jugadores bajaron del par. La clasificación la lideran el estadounidense Sam Burns, uno de los mejores pateadores del circuito americano, y el defensor de la chaqueta verde, Rory McIlroy, con -5. Jason Day, Patrick Reed y Kitayama figuran con -3, mientras que Lowry, Schauffele, Rose y Scheffler aparecen con -2 en la zona alta.
Augusta mantiene su particular sensación de continuidad año tras año. El recorrido, con pequeñas variaciones, las referencias fijas como los pinos y las azaleas, la casa club a la sombra de su grandioso árbol, los sándwiches de pimiento y el marcador manual con los resultados junto a la calle del hoyo 1 hacen que el ambiente parezca trasladar al aficionado a otra época. José María Olazabal es el líder del Masters de Augusta, pero no es 1994 ni 1999, los años en los que conquistó las dos chaquetas verdes del vasco, sino 2026. Olazabal tiene 60 años y disputa el Masters por 37ª ocasión.
Olazabal firmó el birdie en el par cinco del segundo hoyo y también sumó otro en el tercero, manteniéndose en lo más alto hasta que comenzaron a superarle los jugadores más jóvenes. Al final de la ronda, Augusta se le puso cuesta arriba y su -2 acabó transformándose en +2, con bogey, doble bogey y bogey entre el 14 y el 16. Aun así, el resultado no le quitó la satisfacción por el trabajo realizado: “Supongo que todos estaréis en shock”, bromeó ante los periodistas. “Yo sé dónde estoy y no voy a luchar por el torneo, pero he disfrutado mucho”, añadió. Con su 37º Masters, el 97º grande de su carrera, Olazabal se ganó un buen rato bajo los focos.
En el resto de la jornada, Rory McIlroy avanzó con fuerza. Tras cerrar el año pasado la colección de los cuatro grandes, el norirlandés se liberó de la presión acumulada y firmó el coliderato. Ahora mira a otro reto histórico: convertirse en el último golfista que defienda la chaqueta verde con éxito, algo que antes lograron Jack Nicklaus (1965-66) y Nick Faldo (1989-90), y que Tiger Woods consiguió en 2001 y 2002.
El campeón vigente no quiso que el Masters comenzara con el objetivo de no dejar en la percha la prenda, pero arrancó con hambre de conservarla. El tropiezo más destacado corresponde a Bryson DeChambeau. El estadounidense, conocido por su enfoque metódico y por llevar su forma de preparar los golpes al extremo, pasó por dificultades en la ronda y acabó con +4, lejos de sus aspiraciones.
DeChambeau ha llevado su idea de la innovación hasta el punto de desconfiar de los fabricantes de palos y crear sus propias herramientas. En Augusta se presentó con un hierro 5 diseñado con una impresora 3D. “Tengo una naturaleza particular en la que la innovación es un hábito. Aprendo a través del fracaso”, afirmó. Sin embargo, los resultados del día no respaldaron esa expectativa: tras ser sexto y quinto en las dos últimas ediciones del Masters y llegar con dos victorias seguidas en la Liga saudí, chocó de lleno con la realidad del campo. El estadounidense, que llegó a decir que para él Augusta era un par 67, en lugar de 72, volvió a encontrarse con la dificultad, igual que le ocurrió a Jon Rahm.
Resultados y clasificación del Masters de Augusta.
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