Oyarzabal, el valor silencioso detrás del funcionamiento de España

Imagen gracias a: El País (América)

Oyarzabal, el valor silencioso detrás del funcionamiento de España

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La victoria de España ante Arabia cambió las sensaciones del equipo y reforzó la idea de que, más allá de las grandes figuras, el rendimiento colectivo depende también de futbolistas comprometidos como Mikel Oyarzabal.

Ahora la sensación en España es distinta: tras la victoria ante Arabia, el equipo enciende la máquina y se muestra más reconocible, más suelto y con mayor preparación de cara a lo que viene. En los grandes torneos, arrancar suele costar y también encontrar el ritmo, pero cuando una selección empieza a funcionar, las grandes estrellas tienden a brillar con más claridad.

En ese contexto, Lamine Yamal aparece como la imagen que muchos asocian automáticamente a “estrella” en España. Es un jugador al que el balón le cambia el partido, capaz de provocar situaciones constantes y de alterar el desarrollo de los encuentros. Y, aunque España tiene argumentos para creer en el Mundial, una parte importante de esas opciones se sostiene en el estado de forma de futbolistas diferenciales como él.

Aun así, hay otro nombre que merece protagonismo: Mikel Oyarzabal. Cuando se analiza un partido, suele pasar más desapercibido que otras figuras, pero su papel es capital para que el equipo funcione. En este momento resulta incluso más sencillo hablar de él por el rendimiento que viene de dejar contra Arabia, acompañado por goles y asistencias, aunque su condición de delantero haga que el juicio sobre su trabajo se apoye con frecuencia en los números.

Lo que más se destaca de Oyarzabal, sin embargo, son elementos que no aparecen en las estadísticas. Se le ve comprometido con el equipo: presiona, trabaja, realiza muchísimos desmarques para generar ventajas y, en general, ayuda de forma constante. En el fútbol existen distintas maneras de contribuir a un partido, y en ese sentido Oyarzabal se caracteriza por aportar desde lo colectivo, no solo desde la búsqueda de protagonismo.

Esa forma de entender el juego también explica su papel como capitán en la Real Sociedad y la consideración de que es uno de los líderes de esta selección. El brazalete no siempre lo lleva quien más aparece en titulares, sino quien representa el espíritu del equipo y hace más por él dentro del campo.

En una época donde el análisis se hace de inmediato y cualquier acción puede volverse viral, se valora especialmente que sigan existiendo futbolistas que se comportan con naturalidad: humildes, trabajadores y centrados en jugar para el equipo, no para lo que digan las portadas. En esa línea, los detalles y el compromiso pueden mejorar el funcionamiento del conjunto, porque Oyarzabal sabe lo que necesitan los suyos en cada momento. Es de los primeros en sacrificarse, presionar o animar al compañero, y además suma el gol.

Para ganar torneos hace falta talento y, aunque Oyarzabal no sea un jugador de portadas, también lo posee. Su impacto se entiende tanto por lo que hace en el campo como por la manera en que sostiene al equipo.

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