La Roja gana más seguidores en Ramala: apoyo a España se vive en Cisjordania con un componente político

Imagen gracias a: El País (América)

La Roja gana más seguidores en Ramala: apoyo a España se vive en Cisjordania con un componente político

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En Ramala, un grupo de españoles disfruta del partido de España contra Arabia Saudí acompañado por la reacción de aficionados palestinos, que destacan la postura de Pedro Sánchez hacia Gaza y reconocen el tirón futbolístico de la selección.

En Ramala, ciudad palestina donde el Snowbar funciona como pub al aire libre, un grupo de españoles siguió el partido de la Selección española contra Arabia Saudí en una pantalla gigante. Apenas el camarero Yazid Musleh supo que eran españoles, su reacción fue inmediata: “Sois el mejor país. Oímos vuestra voz y es una voz fuerte. ¡Gracias, gracias!”. Su gesto reflejó lo que muchos palestinos vienen expresando desde hace dos años cuando coinciden con españoles, como agradecimiento por la postura del Gobierno de Pedro Sánchez ante la masacre de Gaza, considerada la más resuelta de la Unión Europea.

En estas jornadas, además, la dimensión deportiva se ha intensificado. La Selección española, ya popular entre palestinos por la influencia del apoyo masivo que Real Madrid y FC Barcelona reciben en el mundo árabe, está encontrando en este Mundial un respaldo todavía mayor en Gaza y Cisjordania. Ese entusiasmo se evidenció en los aplausos y celebraciones que acompañaron los cuatro goles de España y en lo que manifestaron quienes se acercaron a apoyar.

El primer tanto llegó con la luz del día y tras apenas diez minutos de juego, pero el público tardó en entrar en calor. Un niño pequeño, con la camiseta de España y su nombre en la espalda, se emocionó con Lamine Yamal y, minutos después, llegó a decir para sí mismo: “¡Visca el Barça!”. A medida que la gente se sumaba, el ambiente fue subiendo de intensidad. Al término de la primera parte y durante el resto del encuentro, unas 150 personas siguieron el partido mientras cenaban, tomaban algo o fumaban pipa de agua, en familia o con amigos.

El seguimiento de la selección por parte de los palestinos se entiende en un contexto histórico. En su trayectoria, nunca se han clasificado para el Mundial, y tradicionalmente suelen alinearse con países árabes, como se vio en Qatar 2022 y con el entusiasmo por la llegada de Marruecos a semifinales. El propio presidente palestino, Mahmud Abbas, describió aquel camino como una “victoria para los palestinos y para todos los árabes”, y en Ramala se reflejaba el orgullo al ver cómo los Leones del Atlas mostraban la bandera palestina tras cada partido.

Con el paso del tiempo, sin embargo, Marruecos ha profundizado su alianza con Israel, sustentada en una base armamentística, y ha limitado sus comunicados sobre la invasión de Gaza a condenas destinadas a “salvar la cara” ante su entorno. Arabia Saudí, rival de España en el encuentro de este domingo, estuvo en 2023 cerca de reconocer a Israel y mantiene, además, una importante alianza con EE UU, su gran apoyo militar y diplomático. En contraste, Sánchez ha recibido el aplauso de los palestinos y el enfado de Israel por ser el único dirigente europeo que acusó al Ejecutivo de Benjamín Netanyahu de cometer un “genocidio” en Gaza.

Para algunos asistentes, ese trasfondo pesa tanto como el fútbol. Mariam Magazin, llegada desde Belén para ver el partido, explicó que aunque Ramala está a unos 22 kilómetros en línea recta, el trayecto le llevó dos horas y media por el sistema de carreteras segregadas y los puestos militares de control que atraviesan Cisjordania, ocupada militarmente desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Magazin, de 22 años, admitió que, como árabe, debería animar a Arabia Saudí, pero aseguró que la simpatía por España era mayor. “Vosotros nos apoyáis, no como los países árabes. Os sentimos hoy más como nuestra gente que a ellos. Siento que apoyar a España es como apoyarnos a nosotros, los palestinos”, afirmó mientras fumaba narguile en una tribuna.

Las conversaciones con otros presentes fueron hacia el mismo sentido. Yasser, de 69 años, aseguró que siempre le ha gustado La Roja “como equipo” y que en este Mundial su apoyo se ha intensificado: “Pero en este, más. Es el país de Europa que más nos ha apoyado y es algo que apreciamos mucho”. En las mesas de algunos aficionados, el apoyo a España se repitió por motivos ligados a la posición hacia Israel: uno de ellos mencionó que prefiere Holanda “simplemente me gusta cómo juegan”, mientras que otro, con Argentina, lo resumió así: “No es solo por Messi. Ya desde la época de Maradona”. Abdala Nasir, de 35 años, relató además con orgullo la respuesta de Lamine Yamal —“Yo soy musulmán, Alhamdulila (gracias a Dios, en árabe)— a los cánticos islamófobos durante el partido con Egipto en Cornellà, el pasado abril, y afirmó: “Para mí, fue importante que lo dijese”.

El apoyo también se vivió de forma personal. Para Yazid Musleh, el corazón está dividido: le gusta España por dos motivos, porque es fan del Barça y por política. “Durante la guerra, hemos visto quiénes están de verdad con nosotros y no tienen miedo de Israel”, sentenció. Su simpatía por Arabia Saudí, en cambio, se relaciona con que tiene amigos en el país y con que peregrinó a La Meca, uno de los cinco pilares del islam.

Con el paso de los minutos, los goles de España fueron marcando el ritmo del encuentro y, para Musleh, la noche llegó con la misma rapidez que el resultado. La hora en Cisjordania es solo una más que en la España peninsular, y eso influyó en cómo se vivió el partido: algunos permanecieron concentrados y en silencio incluso cuando el marcador ya redujo el suspense, mientras otros celebraron los tantos. En cualquier caso, el encuentro también funcionó como excusa para reunirse un domingo, primer día de la semana laboral en Cisjordania.

Entre los asistentes estuvo un hombre mayor que apenas había hablado durante la velada. Al finalizar el partido, se levantó, se giró hacia la mesa de españoles y, con una sonrisa, les deseó: “Mabruk” (Felicidades, en árabe).

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