España celebra en los bares el pase a cuartos tras el gol de Mikel Merino

Imagen gracias a: El País (América)

España celebra en los bares el pase a cuartos tras el gol de Mikel Merino

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Aficionados españoles vivieron con intensidad el partido de octavos del Mundial en bares del barrio, donde el bullicio sustituyó al silencio de las calles hasta que llegó el tanto que llevó a España a cuartos de final.

Aficionados españoles celebraron el gol de Mikel Merino, autor del tanto que dio el pase a cuarto de final al conjunto de Luis de la Fuente.

El silencio de las calles madrileñas contrastó con el ambiente que se vivió en los bares, verdaderos lugares de barrio convertidos en punto de encuentro para los seguidores del fútbol. En Arganzuela, el bullicio que se escapaba hacia la calle llevó a muchos hasta un bar donde se reunían para vivir el duelo de octavos de final del Mundial entre Portugal y España.

Horas antes del inicio del Portugal - España, algunos parroquianos ya discutían posibles marcadores y apostaban por resultados como “1-2, 0-1, 0-3”. En el ambiente también se notaba el contraste entre la ilusión de quienes esperaban una victoria y el malestar de algunos por la llegada de gente que alteraba la tranquilidad del local.

Durante el calentamiento, Cristiano Ronaldo apareció en la pantalla del televisor y provocó la primera polémica dentro del bar. Una niña le lanzó un insulto, y la reacción fue inmediata: la mujer que estaba a su lado le reprochó el comentario al recordar lo que Cristiano Ronaldo ha hecho por el Madrid. Tras el incidente, la niña salió del bar visiblemente enfadada.

En el transcurso de la reunión, los chistes tampoco desaparecieron. En medio de la conversación, surgieron bromas sobre equipos y el origen de la afición, y el himno español se entonó como un momento compartido entre sorbo y sorbo de cerveza.

El ambiente se trasladó después a otros locales, como el bar Donde Paula, donde la televisión funcionó como centro de un altar improvisado. Una decena de mesas, dispuestas en forma de U, acogió al grupo principal, mientras que cerca de 30 personas se mantuvieron de pie en el anfiteatro. Allí no hubo cánticos constantes, sino un murmullo permanente y gritos cada vez que el juego ofrecía señales claras de peligro para los de Luis de la Fuente, con continuos viajes a la barra por cervezas.

Entre los asistentes, David, de 40 años, disfrutó del partido con su pareja y destacó la particularidad del Mundial al hablar de un “fondo común” que, según su experiencia, solo había sentido antes en Madrid con el Rayo Vallecano en la Conference. Explicó que el apoyo crece con el paso del tiempo, de modo que si España ganaba, el bar se llenaría de más gente identificada con el equipo.

A pocos metros, Magiklit, de 73 años, siguió el encuentro con entusiasmo. Lector de El País y habitual del bar, aseguró que en casa su mujer veía Telecinco mientras él prefería los partidos, por lo que solía compartirlos aquí con amigos. En plena intensidad del calor, se ajustó la gorra que descansaba sobre un mini barril decorativo y pidió a una mujer cercana un abanico con la bandera LGBTI.

Con el paso de los minutos, el bar se fue quedando con menos gente debido a la falta de goles. Sin embargo, cuando parecía que el partido no iba a romperse, llegó el momento decisivo: el gol de Mikel Merino en el minuto 91. El tanto provocó un estallido de celebración con un grito colectivo y sonrisas que reflejaron la alegría por el pase a cuartos. Tras ese instante, el lugar y la calle recuperaron la normalidad.

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