España cumple ante Portugal con un gol de Merino en el tramo final y una actuación controlada de Nuno Mendes sobre Lamine Yamal

Imagen gracias a: El País (América)

España cumple ante Portugal con un gol de Merino en el tramo final y una actuación controlada de Nuno Mendes sobre Lamine Yamal

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La Selección superó a Portugal en un partido cargado de táctica y cautela, con pocos momentos de riesgo. Merino anotó en el minuto 91 y el duelo entre Lamine Yamal y Nuno Mendes marcó el guion ofensivo de España.

España firmó una actuación exigente ante Portugal, en un encuentro donde la táctica y la prudencia dominaron la mayor parte del desarrollo. Pese a que no hubo un guion cómodo, el partido se resolvió con un único golpe decisivo: el tanto de Merino en el minuto 91. Con el trámite cumplido, el conjunto de Luis de la Fuente cerró la jornada sin grandes motivos de decepción.

Unai Simón mantuvo su portería con trabajo limitado. Tras un partido en el que no recibió tiros entre los tres palos, ante Portugal detuvo dos, sin que parecieran excesivamente comprometidos. Ambos intentos llegaron desde Cristiano, que merodeó la zona española a la espera de que apareciera su equipo. La oportunidad final de Bernardo Silva acabó por encima del larguero, y Simón se marchó de Dallas con guantes nuevos y la mente despejada tras una tarde sin novedades.

Marc Cucurella se emparejó con Pedro Neto, uno de los futbolistas más activos y dañinos de Portugal. El inagotable mediapunta portugués generó trabajo constante, aunque Cucurella se mantuvo en el duelo. En el mano a mano, ambos compañeros del Chelsea se anularon dentro de un choque sofocante y el resultado quedó en suma cero, con misión cumplida para el lateral.

Aymeric Laporte volvió a sostener el centro de la defensa con solidez. Actuó como un reloj: sin decisiones precipitadas, siempre a tiempo y con radicalidad en la acción directa cuando la jugada lo exigía. Su lectura permitió ordenar la línea y consolidar la imbatibilidad del arco de Unai Simón. A su lado, Cubarsí conservó la serenidad y elevó sus prestaciones.

Pau Cubarsí tuvo que responder a la versión más peligrosa de Cristiano, que logró un remate acrobático en el área chica. En esos duelos cuerpo a cuerpo, Cubarsí se vio a menudo en situación de alerta. Además, a pesar de no tener consecuencias directas en el área de Diogo Costa, intentó romper líneas con envíos decisivos hacia Lamine.

Pedro Porro se encargó de frenar a Joao Félix y de ofrecer apoyo para contener al peligro de Leao. La participación del lateral del Tottenham fue clave para que la banda derecha española permaneciera sellada. Su impulso para estar en cada acción y su empatía con Lamine lo convirtieron en un elemento fiable en un partido exigente. Aunque su presencia en campo rival no fue constante, España lo notó en el equilibrio general.

Rodri fue el alma del equipo. Por presencia y lucidez, y por la precisión con la que activó la jugada en el momento oportuno, sus pases en profundidad hacia Olmo y Lamine generaron las acciones más demandantes para la defensa de Portugal. La presión portuguesa, aunque tibia, abrió espacios para las salidas españolas y le dio un partido más cómodo en tareas defensivas. Su lectura anticipó situaciones antes de que ocurrieran.

Pedri, anclado en el doble pivote como apoyo de Rodri, continuó el camino que le ha llevado por Guadalajara, Atlanta y Los Ángeles sin desplegar todo el abanico de sus opciones. En este Mundial pareció aceptar un rol secundario, aunque su trabajo fue importante para estructurar al equipo. Antes del final, fue sustituido por Merino.

Lamine Yamal, el jugador más desequilibrante de España, se topó con su antagonista más cualificado: Nuno Mendes. El duelo entre ambos resultó memorable, y el atacante de Mataró solo consiguió escapar con acciones de combinación. Cuando tuvo alguna oportunidad, el remate que ejecutó fue despejado por Diogo Costa y también aparecieron desmarques vertiginosos, pero en conjunto no logró inquietar con regularidad a la zaga liderada por Ruben Dias. Incluso después de la lesión de Mendes, que se retiró pasada la hora por problemas musculares, Roberto Martínez resumió el impacto: “Lamine no nos creó problemas”.

Alejandro Ruesga

Olmo creció en todos los sentidos y mostró su mejor nivel de los últimos meses. En lugar de esperar como eslabón del último pase, ayudó a un Pedri que lo necesitaba. Sus movimientos entre líneas fueron con intención altruista: cuando se soltó, dejó solo a Oyarzabal mano a mano con el portero y, además, puso a prueba a Diogo Costa con un intento que el guardameta logró detener.

Baena aportó en una trama que exigía perfección. Sin el desborde típico de un extremo, desequilibró por su sentido de la asociación y por su ambición de atacar la profundidad. Con esas herramientas funcionó como socio fiable de Cucurella y de Olmo en el flanco izquierdo. No siempre estuvo fino en el pase, pero sí constante en su ofrecimiento.

Oyarzabal empezó dirigiendo la presión cuando España se estiró en campo contrario. Así logró tiempo para robar balones a Cristiano durante los ataques portugueses de la primera hora, que fueron lentos. Al bajar al mediocampo, provocó asociaciones fructíferas, robos y faltas a favor. Aunque el máximo goleador de La Roja no estuviera en su mejor versión anotadora, tuvo un mano a mano con Diogo Costa que resolvió con un tiro desviado.

Merino, que entró por Pedri en la secuencia final, fue decisivo. Su presencia en el carril central sorprendió a Portugal justo donde más blindaje ofrecía. Una combinación con Ferran y Fabián le abrió la autopista hacia el gol: se filtró entre Dias y Veiga y coronó su virtuosismo con una definición angulada y fría, que acabó dando el triunfo a España.

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