Plaza de Colón se desborda con la victoria de España ante Austria rumbo al Mundial 2026

Imagen gracias a: El País (América)

Plaza de Colón se desborda con la victoria de España ante Austria rumbo al Mundial 2026

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Miles de aficionados se congregaron en el centro neurálgico de la afición española en Madrid para celebrar el triunfo de la Selección ante Austria en una eliminatoria del Mundial 2026.

Aficionados españoles celebraron en la plaza de Colón, en Madrid, el resultado del partido de la eliminatoria del Mundial 2026 que enfrentó a las selecciones nacionales de España y Austria.

Con pantallas gigantes colocadas por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para seguir el encuentro, el ambiente en la zona no dejó espacio para la pausa. Desde horas antes, la música sonaba con fuerza y la plaza funcionaba como un punto de encuentro improvisado, con casetas de patrocinadores que ofrecían actividades como ruleta o tiro de portería, además de premios para los participantes más acertados.

La llegada de los aficionados se mezcló entre la gente que vestía de rojo y quienes recorrían los alrededores antes de entrar en la dinámica de la celebración. Con el calor marcando 33 grados, muchos se dirigieron primero a los bares y después participaron en juegos y retos organizados por el entorno, donde el número obtenido determinaba las reacciones del público.

Dentro de la plaza, con sombreros panamá y la bandera española entregados a la entrada por la organización, destacaron los jóvenes. Nacho Castaño, de 17 años, acudió desde Alcorcón con su grupo de amigos, motivado por el ambiente: “Esto no se encuentra en ningún bar. Es el primer año que vengo y no me lo quería perder”. Rafael Cortés, de Puebla, México, y 41 años, también se presentó con la camiseta tricolor. Explicó que, tras años viviendo en España, su intención era que sus hijos conocieran de cerca el ambiente del Mundial.

En el momento de mostrar la alineación, el favoritismo en la plaza se concentró en Cucurella y el grito colectivo fue inmediato. El ánimo cambió pronto: en los primeros compases de partido, la aparición de Carles Puyol y David Villa, campeones mundiales en 2010, marcó un punto de referencia entre la multitud. La intervención de la voz recordó la final de 2010 y la emoción de aquel momento, mientras una niña dormía a hombros de su madre en las inmediaciones.

Tras la ebullición inicial, el partido fue ganando ocasiones y la celebración se encendió con el gol de Cucurella. Poco después llegó la decepción por un gol anulado. La grada reaccionó con insultos al árbitro, que fueron ganando intensidad hasta alcanzar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Más adelante, el gol de Oyarzabal desató la fiesta con brazos arriba, saltitos, abrazos y cánticos. Con el avance del tiempo, la luz empezó a bajar y la primera parte llegó a su final. Ya en la segunda mitad, los cánticos se fueron apagando y dieron paso al murmullo y la conversación, con un ambiente más tenso que confiado.

Con el gol de Pedro Porro, la plaza volvió a estallar en celebración: saltos, sombreros al aire y el cántico “Yo soy español, español”, para mantener el ritmo de la fiesta. Después, el ambiente se fue calmando conforme avanzaba el encuentro. En el último gol, el segundo de Oyarzabal, al final del partido, los decibelios regresaron y no bajaron hasta el pitido final.

Al término del encuentro, el fervor se intensificó con el encendido de la luz del directo de cualquier televisión. Tras el frenesí colectivo, el final de la liturgia de la noche dejó paso a la calma, la contemplación y la promesa de seguir viviendo el sueño de una nueva selección.

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