Afición en Puebla recibe a España con entusiasmo previo al debut en el Mundial

Imagen gracias a: El País (América)

Afición en Puebla recibe a España con entusiasmo previo al debut en el Mundial

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Antes del inicio de la Copa del Mundo, la selección española visita el Estadio Cuauhtémoc y la afición mexicana se vuelca con el equipo en un ambiente marcado por la lluvia, los aficionados y la expectación.

En Puebla, la llegada de la selección española estuvo acompañada por lluvia, mariachis y una gran cantidad de aficionados que se dieron cita en el Estadio Cuauhtémoc para esperar algún autógrafo. La ciudad vivió un ambiente especial en torno al amistoso ante Perú, un encuentro con fuerte carga simbólica por el peso del equipo español como una de las favoritas a ganar el Mundial.

Horas antes del partido, la cancha del Cuauhtémoc fue cubierta con una gigante cobija de plástico para protegerla, ante el temor de que las lluvias, asociadas a Tláloc, el dios de la lluvia, pudieran afectar la celebración del duelo. El traslado hacia el estadio impulsó el movimiento de turismo en las calles de Puebla: en el Centro Histórico se observaron camisetas rojas de España, además de prendas con referencias al Barcelona y al Real Madrid. También se vieron aficionados peruanos que, aunque no acudían al Mundial, se sumaron al ambiente previo al inicio del torneo este jueves 11 de junio.

En la convocatoria no estuvieron Nico Williams ni Lamine Yamal por recomendación médica. Aun así, la afición mexicana mantuvo la atención en el jugador del Barça, con cientos de camisetas en su honor. Sí estuvieron Rodri, ganador del Balón de Oro en 2024, además de Pedri, Marc Cucurella y Mikel Oyarzabal.

Gabriel Martínez y su hijo Bryan llegaron con tiempo para acercarse a tomarse una fotografía frente a las decenas de banderas españolas colocadas en el exterior del Cuauhtémoc. Bryan, de 14 años, comentó que era su primer partido oficial y que se trataba de una selección europea, favorita para ganar el Mundial. Ambos son de Córdoba, Veracruz, y tras el encuentro deberán regresar de inmediato para atender su trabajo: Gabriel se dedica a la cocina en un restaurante de mariscos.

También arribaron con antelación Las Marías, vestidas con los colores de la bandera española. Una de ellas señaló que veía en Yamal “al sustituto de Messi” y recordó su inicio de apoyo a España a partir del Pentapichichi [Hugo Sánchez]. Añadió que, aunque es del Barça, reconoce la competencia del Real Madrid. En el ambiente previo, todos lucían su camiseta roja y, pese a que hacía fresco, portaban el chubasquero por si el cielo terminaba descargando.

En materia de logística y seguridad, el amistoso tuvo costos elevados: las entradas iban desde más de 2.000 pesos (100 euros) hasta 5.310 pesos (263 euros). Debido a ello, los organizadores aplicaron un descuento del 30% para los vecinos de la ciudad. La seguridad fue especialmente alta, con cientos de miembros de la Guardia Nacional y del Ejército mexicano alrededor del estadio. Las autoridades cifraron en 1.780 los elementos encargados de resguardar el lugar.

Cuatro horas antes del inicio, un colectivo de búsqueda de personas desaparecidas protestó en el estacionamiento del estadio con consignas para exigir esclarecer el paradero de sus hermanos, hijas y esposos. Entre los mensajes se leyó: “La pelota vuelve a casa. Y nuestros desaparecidos, ¿cuándo regresarán a casa?”. El texto se enmarca en escenas que se han repetido en estadios mexicanos con tinte mundialista; para la inauguración en el Estadio Azteca se espera una manifestación masiva.

Entre los asistentes también hubo quienes vieron este amistoso como una oportunidad de premio de consolación. Yaret Fernández, de 37 años, acompañada por su hija Arantxa, de 10, viajó desde la Sierra de Zongolica, en Veracruz, buscando ver a Pedri. Docente de profesión, explicó que son barcelonistas y que les gusta Pedri, por lo que vinieron aunque sea para verlo desde lejos. Subrayó que para ellas era un gran premio de consolación, ya que los boletos para el Mundial son caros, y que esta era su oportunidad para disfrutar el partido con su hija.

En Puebla y otras ciudades como Toluca, León y Torreón, algunas personas expresaron la sensación de exclusión al no contar con un partido mundialista ni ser sede de entrenamiento de alguna selección. En ese contexto, se mencionó que en Cancún la selección uruguaya se concentrará en el Mayakoba Training Centre; en Pachuca se quedó Sudáfrica; en Guadalajara harán base Colombia y Corea del Sur; en Monterrey han ido los japoneses y luego llegará la delegación de Túnez. A esa lista se sumó Irán en Tijuana, por lo que cualquier amistoso en esas ciudades fue visto como una excusa para montar un festival, con mayor motivo por la visita de la selección española, ganadora de la última Eurocopa.

Puebla tiene además una conexión histórica con el fútbol de élite. En el Mundial de 1970 fue una de las cinco ciudades que albergó el torneo. En aquella edición, el Estadio Cuauhtémoc tuvo a Uruguay enfrentando a Israel, Italia y Suecia, con un recinto que tenía menos de dos años de construido. Para el Mundial de 1986, Puebla fue elegida entre las nueve metrópolis para volver a recibir partidos, incluyendo el empate 1-1 entre italianos y argentinos, con Diego Armando Maradona. También se disputó un Corea del Sur-Italia (2-3).

Los poblanos recordaron el disfrute de un Argentina-Uruguay (1-0) de octavos de final y un cruce que conecta a España con su historia reciente: la derrota en penaltis de la Roja ante Bélgica. Se destacó que la generación de Emilio Butragueño estuvo cerca de estar entre las cuatro mejores del mundo y de enfrentar a Maradona. Eloy, quien falló su chute frente al meta Jean Marie Pfaff, expresó su decepción con la frase: “Mi amargura y decepción no se las deseo a nadie”.

Con todo ese contexto, el ambiente en Puebla se concentró en la ilusión de ver a España y en la idea de que el equipo llega con un plantel cargado de talento.

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