Jannik Sinner redobla su evolución y conquista Wimbledon tras el golpe de Roland Garros

Imagen gracias a: El País (América)

Jannik Sinner redobla su evolución y conquista Wimbledon tras el golpe de Roland Garros

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El número uno reaccionó al intenso calor que ya le había pasado factura en París con método, cambios de rutina y trabajo de laboratorio. Su entrenador resumió la clave: “Hace cosas que no le gustan”.

Tras el golpe físico encajado en Roland Garros, donde el intenso calor que afecta a Francia terminó por pasarle factura, Jannik Sinner puso en marcha una respuesta inmediata. El italiano regresó a su residencia en Montecarlo y retomó un plan basado en trabajo intensivo y laboratorio para enmendar lo ocurrido.

De este proceso salió su gran remontada competitiva: Sinner venció a Alexander Zverev en la final de Wimbledon y logró su quinto Grand Slam, el primero de la temporada. Australia se le resistió, en París se desmoronó pese a tener la situación aparentemente a favor, y en Londres volvió a resurgir con el mismo espíritu con el que lo hizo el año anterior.

El asalto al título se cocinó a su manera, con jornadas largas y búsqueda constante de soluciones. En ese camino también realizó una visita a una clínica en Milán, donde se sometió a exámenes médicos para intentar encontrar respuestas al desfallecimiento que sufrió en el Bois de Boulogne. Con el objetivo de llegar en mejores condiciones, él y su equipo decidieron no tomar parte en torneos preparatorios y se desplazaron a Londres con un margen de 12 días para reforzar el plan de cara al grande británico.

La idea fue clara: un campeón no se define solo por los triunfos, sino por su reacción ante las adversidades. Por eso, en lugar de evitar el problema, Sinner lo encaró de frente: el calor, como nuevo reto al que adaptarse.

Para ello, introdujo modificaciones en su preparación. “He hecho algunos cambios, pero esto no va de hacer magia. No se puede simular del todo lo que pasa en un partido, la tensión que conlleva, pero confío en que poco a poco funcione. Será un proceso largo. Hemos modificado un poco el plan, con sesiones de entrenamiento más largas, tanto en el gimnasio como en la pista. Todo seguido y sin pausas. Lo hicimos con el propósito de entender muchas cosas, aquello que había sentido en la pista...”, explicó el jugador de San Cándido.

Además, en los ensayos diarios se le pudo ver con un chaleco refrigerante con compartimentos de hielo. Wimbledon vivió una de sus ediciones más calurosas, con temperaturas por encima de los 30º la mayor parte de los días y sin apenas tregua climatológica.

Uno de los técnicos, Darren Cahill, detalló que Sinner incorpora rutinas para reducir el impacto térmico. En particular, “después de dos sets se va al vestuario para cambiarse, sustituye la camiseta [aunque no sea necesario] y se expone al aire acondicionado”. Según el australiano, el propósito es “hacer todo lo posible para rendir al máximo en los días de tanto calor”, considerando que el italiano “es un pelirrojo del norte de Italia, que viene de los Alpes y se crio entre la nieve, así que le afecta de otra forma”. Cahill añadió que, a medida que aumente el tiempo de exposición al calor, mejor debería adaptarse: “Cuanto más tiempo se exponga al calor, mejor se le dará. Y aquí lo ha superado increíblemente bien. De aquí en adelante tal vez hagamos algunos cambios para que se aclimate lo mejor posible a este tipo de condiciones”.

Con 24 años, el número uno volvió a demostrar capacidad de recuperación ante el tipo de obstáculos que marcan una temporada. En el pasado ya había potenciado su físico en el gimnasio, rediseñado un servicio que hoy resulta decisivo en el circuito, y reconfigurado su juego para salir de la zona de fondo incorporando matices como la dejada o el globo. Tras lo ocurrido en París, aplicó un nuevo giro que lo llevó a su segundo título en Londres, el sexto del año y el 30º de su carrera en la élite.

En su enfoque, Sinner insistió en que su trabajo va orientado a superarse a sí mismo. “Estoy dedicando toda mi vida a ser la mejor versión de mí mismo. Entendí que la competición no es contra nadie más, sino contra mí mismo”, señaló. También se refirió a que la presión externa puede convertirlo en un jugador demasiado calculado y menos espontáneo, aunque su propuesta siga siendo intensa y atractiva.

En el torneo, el camino mostró altibajos que terminaron corrigiéndose. Inició con dificultades, incluyendo la remontada y los cinco sets en el estreno frente a Miomir Kecmanovic, y terminó con un nivel elevado. “He mejorado a lo largo de todo el torneo”, valoró. “Si comparas el rendimiento de los dos o tres primeros partidos con la forma en la que he terminado compitiendo, se puede ver que he crecido constantemente. Y eso es lo que necesitaba. Buscaba esa mejora. Estoy muy contento de cómo he gestionado toda esta situación”.

En la final, Zverev tuvo una única opción de rotura. Sobre cómo alcanza esos niveles de concentración, Sinner respondió: “No lo sé”. También recordó que en Wimbledon, si se pierde el saque una sola vez, “lo más probablemente es que el set se acabe”.

Simone Vagnozzi, otro de sus entrenadores, destacó la progresión sostenida del jugador, que este curso acumula 6 trofeos y 44 victorias. “Estamos muy contentos con cómo ha mejorado en los cinco últimos años, aunque todavía hay margen de mejora. Hoy no ha hecho ningún saque-volea, creo, y hubo un intercambio de tres o cuatro golpes en el que no ha podido subir a la red, y ha terminado perdiendo el punto. Siempre hay margen de mejora. Creo que nuestro objetivo es siempre ser más agresivos”.

Cahill, por su parte, estableció paralelismos con Djokovic, Nadal, Federer y Murray: “Siempre evolucionaron. Nunca se detuvieron. Nunca dejaron de intentarlo una y otra vez. Todos se exigieron mutuamente”. Añadió que la mejora de Zverev y el pulso permanente con Alcaraz pueden impulsar aún más el crecimiento del italiano y subrayó que, para sostener una carrera larga y exitosa, hay que seguir incorporando elementos al juego. “Hemos visto muchas cosas que normalmente no le gusta hacer, incluso hoy en la final: reveses cortados, un par de globos, dejadas... Ha dado un paso al frente cuando era necesario, en lugar de ponerse a la defensiva y esperar a que el rival se le echara encima”, concluyó.

Así, Sinner volvió a repetir el guion de su redención tras el golpe de París: el año pasado lo hizo tras un sopapo en Roland Garros y ahora repitió el proceso en Wimbledon, superando a todos y a todo, también bajo el sol.

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