Dani Olmo: “En el campo hay que pensar en cero coma” antes del duelo de España contra Uruguay

Imagen gracias a: El País (América)

Dani Olmo: “En el campo hay que pensar en cero coma” antes del duelo de España contra Uruguay

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El delantero del Barça analiza su papel en la selección, destaca su carácter competitivo y repasa su trayectoria marcada por la adversidad, de cara al último partido de la fase de grupos ante Uruguay.

Dani Olmo, delantero del Barça, ofreció una reflexión sobre su rol en la selección y sobre el modo en que afronta cada reto, siempre con mentalidad de lucha, antes del último partido de la fase de grupos contra Uruguay. El futbolista, de 28 años, explicó que su carrera ha estado condicionada por la forma de responder a la dificultad.

Su historia comenzó a los 16 años, cuando dejó la seguridad de la cantera del Barcelona para incorporarse al Dinamo de Zagreb. Consideró entonces que era una decisión arriesgada. Antes de la pandemia, cuando su fichaje por el Atlético se cayó, vio futuro en el proyecto del RB Leipzig. Aunque no desapareció del radar en ningún momento, reconoció que tuvo que competir para mantenerse tanto en la Rojita como en la Roja. Recordó como experiencia especialmente significativa la Eurocopa de Alemania, donde España se llevó el título y él terminó como Bota de Oro.

Olmo señaló que el torneo inició para él desde el banquillo, al igual que le ocurrió en el Mundial 2026 tras el tropiezo ante Cabo Verde. Aun así, no se vino abajo y remarcó que después fue titular en la goleada a Arabia Saudí, con el objetivo de afianzarse en el once inicial frente a Uruguay. En ese partido, España se juega el primer puesto del Grupo H.

El atacante fue preguntado por si el carácter competitivo le viene de Croacia. Respondió que algo de ese gen podría ser consecuencia de su entorno, pero también lo atribuyó a su padre y a su hermano, al describir a su familia como especialmente competitiva. Añadió que en Croacia, al tratarse de un país pequeño, se compite al máximo en todos los deportes. Como ejemplo citó el Mundial de 2018 en Rusia, cuando Croacia, sin que nadie apostara por ella, llegó a la final, y recordó vivir esa experiencia en Zagreb.

También se le consultó si estuvo cerca de jugar ese Mundial con Croacia. Aclaró que no estuvo “a punto”, pero que sí pudo haberlo hecho: le habían buscado cuando él jugaba con el primer equipo y había sido nombrado mejor jugador de la liga de esa temporada. En ese momento no acudía a la selección española ni con la sub 19 ni con la sub 21, y Croacia intentó aprovechar esa circunstancia. Le plantearon nacionalizarse para participar en el Mundial, aunque dijo que lo tenía claro: seguir con su trabajo para que llegara su oportunidad con España.

Sobre el desgaste de tener que pelear siempre, Olmo admitió que le cuesta y que en muchas ocasiones debe acabar demostrando lo que aporta. Sin embargo, lo asumió como parte de su vida y subrayó que ahora le toca volver a hacerlo. Afirmó que en el Mundial sabía que tendría su oportunidad y que en esta ocasión llegó en el segundo partido, que considera que aprovechó, con el propósito de seguir demostrando su nivel.

En cuanto a la influencia de su padre, entrenador, explicó que cree que es más cosa suya, aunque reconoció que su padre no es un “padre cualquiera”: fue futbolista y es entrenador, ha trabajado en fútbol profesional y conversan sobre el juego. Dijo que le ayuda muchísimo a mejorar, pero que también sabe que no le han regalado nada y que debe acreditarlo de forma constante.

Preguntado por los distintos puestos que ha ocupado y por la importancia de estar en el once o jugar en su posición, sostuvo que lo fundamental es jugar y que es un futbolista de equipo, dispuesto a ubicarse donde el equipo lo necesite y donde el míster considere que puede aportar más. No obstante, aseguró que donde más ayuda es en la posición de 10, como mediapunta, ya sea detrás del nueve o como falso nueve. Vinculó esa preferencia con su capacidad para jugar entre líneas, el lugar donde se siente mejor.

En ese sentido, comentó que Lamine también piensa de esa forma. Explicó que se entienden muy bien y que ya se vio en el Barça y también con la selección cuando tuvieron la oportunidad de jugar juntos. Aseguró que sabe cuándo dar espacio y cuándo acercarse para combinar, y describió el entendimiento como “muy fácil” y “un gusto”.

Sobre el trabajo previo para recibir en zonas con poco espacio, Olmo aseguró que, aunque parezca que hay poco margen, sí existe. Señaló que la precisión debe ser máxima porque no es lo mismo que jugar con todo el campo abierto, pero insistió en que se puede. Dijo que intenta referenciar antes de recibir: primero necesita saber dónde están sus compañeros y después dónde están los rivales, incluyendo la línea defensiva y el seis, además de tener visión de la amplitud del campo.

Como ejemplo, explicó que si Lamine está más abierto o más cerrado, puede determinar con quién combinar y decidir si debe controlar para jugar o si es mejor hacerlo de primeras. Concluyó que intenta pensar en todo, aunque remarcó que en el campo hay que hacerlo “en cero coma”. Añadió que ese proceso también se entrena: él lo ha trabajado mediante referentes, la mirada y sin quedar pendiente únicamente del balón, y considera que su calidad le permite jugar entre líneas en un espacio más reducido, con un componente “más de cabeza que de físico”.

Detalló que lo entrena con vídeos, perfeccionando lo que ve en sus partidos al observarse a sí mismo. Relató que en el campo puede pensar en una opción y elegirla, pero al revisar el vídeo descubre que quizá había otra mejor, lo que le permite abrir la mente a más situaciones. Explicó que comenzó con esa práctica con 17 o 18 años en Zagreb junto a su padre, cuando le pidió ayuda para visualizar mejor los partidos para dar el siguiente nivel. En el Barça jugaba de extremo y, al llegar al Dinamo, empezó a hacerlo de mediapunta por dentro; dijo que sabía ver esos espacios, pero que le faltaba aprender a interpretarlos y a utilizarlos.

En relación con el gol, afirmó que lo tuvo siempre. Indicó que en las categorías inferiores del Barça pasó casi seis años y en cuatro fue máximo goleador. Citó como referencia ese patrón en la Eurocopa: recordó que le dijeron que ningún jugador había marcado en todas las eliminatorias, y que él anotó en octavos, cuartos y semis, aunque le faltó en la final. Aun así, destacó que España ganó y lo consideró una anécdota.

También habló de una camiseta preparada para la final. Explicó que era de Ramón, un niño de 13 o 14 años que falleció y a quien conoció en la Casa dels Xuklis. Lo describió como un niño futbolero y muy vinculado a la selección. Dijo que en el Leipzig, junto con su padre, establecieron un vínculo fuerte con él y con su familia, y que prepararon esa camiseta como homenaje a Ramón y a su familia. Aunque no marcó, contó que salvó un gol de cabeza sobre la línea. Señaló que a él se lo contarían, y que Unai se lo recuerda cada vez que ve un vídeo.

Olmo relató la jugada: fue un momento muy rápido tras un córner anterior, donde incluso le llamaron la atención por estar despistado. Le dijeron “al palo” y él explicó que la acción se dio con un rechazo inicial, el balón pasó y él llegó para rematar de “plac”. Recordó la escena con alegría como un instante único de la Eurocopa.

Le preguntaron por qué estaba en esa zona y respondió que la táctica contempla tener un jugador en el palo, por lo que debía estar ahí. Asimismo, añadió que además de la conexión futbolística, les une el ajedrez: dijo que Unai es como su compañero de batallas y que tienen la rutina de jugar una partida antes de cada partido en el bus de camino al estadio. Indicó que el ajedrez les ayuda a concentrarse.

En la conversación también se refirió a la ruta de eliminatorias de la Eurocopa, con Alemania, Francia e Inglaterra, y dijo que le da igual con quién se cruce. Señaló que si quedaran segundos y Argentina primera, jugarían contra Argentina y sería un choque mundialista. Por preferencia, dijo que le gustaría que les tocara en la final, pero que si se enfrentan antes les da igual. Para ganar, sostuvo, hay que vencer a los mejores: Alemania, Francia, Argentina o quien sea. En ese contexto, mencionó que ahora toca Uruguay, que necesita ganar para clasificarse, mientras España quiere ser primero de grupo y no puede fallar. Afirmó que irán a ganar, como siempre.

Sobre si es mejor o peor cruzarse con Uruguay en esa situación, indicó que cree que es peor, porque Uruguay saldrá sin miedo al no tener nada que perder. Añadió que seguramente saldrán a por todas y más agresivos.

Por último, se le preguntó si tenía pensado pedirle algo a Bielsa. Contestó que su padre es muy fan de Bielsa y que lo tiene muy bien considerado. Explicó que le gusta escucharlo en las ruedas de prensa por su forma distinta de ver el juego y por el modo en que lo cuenta.

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