Mikel Oyarzabal, el capitán de la Real Sociedad que se convirtió en referente de la Roja

Imagen gracias a: El País (América)

Mikel Oyarzabal, el capitán de la Real Sociedad que se convirtió en referente de la Roja

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Con 29 años, Mikel Oyarzabal, capitán de la Real Sociedad, combina calidad, competitividad y capacidad goleadora y se ha consolidado como una figura clave en la selección española. Luis de la Fuente lo define como “el hombre” y el ‘9’ de la Roja, mientras distintos protagonistas del fútbol resaltan su liderazgo, su impacto en partidos decisivos y su evolución tras una grave lesión.

A sus 29 años, Mikel Oyarzabal, capitán de la Real Sociedad, se ha convertido en uno de los futbolistas más seguidos en España por la mezcla de calidad, competitividad y capacidad goleadora que ofrece con regularidad. Luis de la Fuente no oculta su valoración: “Él es el hombre. El ‘9’ de la Roja. Un futbolista distinto”. La conversación con el jugador tuvo lugar en San Sebastián.

A lo largo de los últimos años, distintas voces del fútbol han insistido en el mismo argumento: Oyarzabal aparece como un futbolista decisivo y poco dado a estridencias. Antonio Romero, narrador del gol de Oyarzabal con la selección española frente a Georgia el 11 de octubre de 2025, lo describió como “el killer” que no hace declaraciones altisonantes y que, aun sin dar titulares ante la prensa, ejerce como líder silencioso en el vestuario. En El chiringuito, Tomás Roncero preguntó por el mejor jugador de la temporada y recibió la respuesta: “Mikel Oyarzabal”. Imanol Alguacil, exentrenador de la Real Sociedad, afirmó que quienes dudan de su capacidad “no tienen ni idea de fútbol”. José Antonio Martín, Petón, defendió que puede jugar de 9 o de 10, y subrayó que aporta continuidad, entendimiento del juego y competitividad.

Lamine Yamal también dejó elogios al referirse a Oyarzabal tras su doblete contra Países Bajos en marzo de 2025: “¡Qué jugador!”. Marc Cucurella sostuvo que Oyarzabal es “el jugador más infravalorado de esta selección”, y Luis de la Fuente remarcó que, si fuera de otra nacionalidad, “estaríamos hablando de él como un futbolista top mundial”.

Más allá de los elogios, los números y la trayectoria sostienen su peso. Oyarzabal ha disputado 429 partidos con la Real Sociedad y 52 con la selección española. Con el club suma 129 goles, mientras que con España registra 24. Además, es el segundo máximo goleador en la historia de la Real Sociedad, solo por detrás de Jesús Mari Satrústegui, y el noveno en la historia de la selección. En su carrera ha jugado seis finales y marcó en todas: en la de los Juegos Olímpicos de 2020; en la de la Nations League de 2021; en la Copa del Rey de 2021, la de la pandemia, que la Real ganó frente al Athletic Club en La Cartuja; en la Eurocopa de 2024, con el gol a Inglaterra en el 86 que dio el título a España; en la Nations League de 2025; y en la reciente Copa del Rey de 2026, conquistada por el equipo txuriurdin también en Sevilla tras su partido del 18 de abril contra el Atlético de Madrid.

El propio contexto futbolístico ayuda a entender por qué su figura no encaja en un molde único. No es un delantero centro puro: Imanol Alguacil apostó por su potencial goleador como medio punta, y Luis de la Fuente hizo lo mismo en la Roja. Se trata de un futbolista compacto, potente y no el más rápido, capaz tanto de marcar como de asistir, de presionar y de discutir con rivales y árbitros cuando hace falta. Su capacidad para aparecer en momentos decisivos es una constante que todos los equipos con los que compite reconocen.

Aunque tiene 29 años, hay quienes creen que tiene más, por el arranque temprano en el primer equipo de la Real a los 18 años tras llegar del Eibar con 14. Con todo, el jugador se presenta como un “viejoven” del fútbol y, según el relato que acompaña su figura, aparece incluso en el debate sobre los futbolistas más infravalorados. Su recorrido también se explica por el perfil profesional y personal que lo caracteriza.

Oyarzabal, con formación académica, es licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Deusto y cuenta con un buen nivel de inglés. En una ocasión se le preguntó cómo un futbolista de élite encuentra tiempo para estudiar y respondió: “Fácil. En los viajes, mientras mis compañeros juegan a cosas y escuchan música y se ríen, yo estoy con los apuntes”.

Sin representante, y con la familia como eje, el jugador atribuye su estabilidad a sus padres, Ernesto Oyarzabal y Dorleta Ugarte. Ella fue durante años directora comercial de Empresas de CaixaBank en Cantabria y el País Vasco. Oyarzabal confirma: “Sigo sin representante. Son ellos”. En su autorretrato personal, sitúa el orden de su vida en su hijo Martín y en su pareja Ainhoa Larrauri, médica, además de su familia y sus amigos. También añade un matiz: a su mujer no le gusta demasiado el fútbol, lo que, según su propia explicación, le “pone un poco en su sitio”.

Sobre el valor del esfuerzo, el capitán de la Real insiste en una idea que le trasladaron desde pequeño: talento y trabajo deben ir juntos. Cree que las cosas hay que hacerlas con empeño, cabezonería y competitividad, y que el talento aparece con más facilidad cuando existe ese esfuerzo. Para él, la Real es un modelo en esa forma de entender el fútbol.

En la visión del jugador, el carácter guipuzcoano también influye en la manera de trabajar del club, que preside Jokin Aperribay. Oyarzabal sostiene que es difícil reunir mucho talento en un equipo como la Real, consciente de cómo funciona el mercado: cuando un talento despunta, grandes clubes llegan desde aquí o desde fuera. En ese escenario, defiende que la capacidad de juntar talento en poco tiempo habla bien de la Real.

En la cantera de Zubieta, los nombres se repiten en su relato: Griezmann, Xabi Prieto, Illarramendi, Oyarzabal, Zubimendi, Le Normand, Barrenetxea, Jon Martín, Turrientes y Gorrotxategi, además de futbolistas nacionales y foráneos que han brillado o brillan en Anoeta, como Merino, Brais, Soler, Silva (“lo de Silva es punto y aparte”, aclara), Isak, Carlos Vela, Odegaard, Kubo y Guedes. Entre los rivales que más le han impresionado, cita a Sergio Busquets: “Tuve la suerte de enfrentarme a él y de compartir vestuario en la Selección”, y lo define como “un jugador excepcional de talla mundial” al que intentaron señalar por sus últimos años en el Barça.

La estabilidad emocional que el jugador describe tuvo un punto de quiebre en 2022. En una mañana sobre el campo de entrenamiento de Zubieta, durante un partidillo, sufrió un mal giro que terminó en la lesión del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. El proceso lo alejó del Mundial de Qatar y lo mantuvo nueve meses parado.

Esa lesión alteró su trayectoria como a menudo ocurre en carreras deportivas, aunque en su caso la evolución fue positiva. Javier Barrera, médico de la Real Sociedad durante nueve temporadas hasta la 2024-2025, explicó que la experiencia, los cambios fisiológicos normales por la edad, la forma de jugar del equipo, su posición y la propia lesión modificaron su manera de competir. Según Barrera, en los últimos años Oyarzabal mejoró en lectura del juego, pausa, liderazgo y eficiencia, gestiona mejor los esfuerzos y logra resultados incluso mejores. En cuanto a números, Barrera aseguró que, sumando Real Sociedad y selección, sus mejores temporadas han sido las dos últimas: 2024-2025 y 2025-2026, lo que respaldaría la idea de que Oyarzabal es mejor después que antes de la lesión.

El jugador trasladó su postura en primera persona: la lesión le obligó a “empezar desde cero otra vez” y le sirvió para ser consciente de dónde estaba y de lo privilegiado que era por poder estar cada día en su lugar.

Con el paso del tiempo, su figura creció en el imaginario colectivo y terminó por cerrar el debate sobre el ‘9’ de España, el falso 9 que mejor se ajusta a su estilo. Aun así, el jugador matiza cómo entiende su identidad futbolística: “se juega como se es”, pero explica que, si fuera posible diferenciar vida diaria y competición, su “verdadera forma de ser” aflora en los momentos límite, cuando aparece su genio. En su vida diaria, asegura, puede “amoldar” su manera de actuar según cada situación.

Llegado el momento del Mundial, su primer Mundial, Oyarzabal llega en un momento de forma óptimo. A la Copa del Rey ganada en Sevilla frente al Atlético de Madrid se suman 15 goles en Liga, su mejor registro en cuanto a tantos anotados en su carrera. Además, la temporada se completa con una racha de 11 goles y seis asistencias en los últimos diez partidos de La Roja, reforzando el interés y la rumorología sobre su futuro.

En una rueda de prensa en Las Rozas, el lunes previo, respondió con un “No voy a responder nada especial a esto, ahora estamos aquí en la selección y mi atención ahora está aquí” a la pregunta sobre un hipotético interés del Barça por él. Mientras tanto, Lamine Yamal dejó claro su deseo de tenerlo cerca en el ataque blaugrana: “Mikel es un jugador top”.

Sobre el ambiente en la selección, Oyarzabal habla de la Roja como “una familia” y recuerda la conexión con Marc Cucurella. Tras un pique de alto voltaje durante un Real Sociedad-Getafe lejano, el vínculo terminó por consolidarse. El jugador explicó que en la selección hay la sensación de que el compañero de al lado peleará hasta el final, igual que él lo hará por quien tiene al lado, y vinculó ese espíritu con el éxito de la Eurocopa, en un momento en el que quizás no estaban en los pronósticos.

Con el estado de forma del equipo y el declive progresivo de Morata en su relación con el gol, además de la no inclusión definitiva en la lista del Mundial, la consolidación de Oyarzabal en la selección aparece como un hecho. Su titularidad en el Mundial no parece generar grandes dudas.

En el cierre de la conversación, cuando se le pregunta por los pronósticos, Oyarzabal sostiene que, como equipo, se encuentran bien y tranquilos: están centrados en el día a día, trabajan duro y confían en que ese sea el único camino hacia el éxito. También afirma que se conocen mucho y saben qué necesita cada uno. Respecto a si España está entre los favoritos, se muestra ilusionado y con ganas de empezar, aunque deja a los periodistas la parte de los pronósticos.

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