Barcelona SC y el debate SAD: entre la salida financiera y el riesgo institucional

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Barcelona SC y el debate SAD: entre la salida financiera y el riesgo institucional

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Con un déficit que supera los USD 55 millones, un futuro institucional incierto y la salida de Antonio Alvarez de la presidencia en un contexto político y judicial, Barcelona SC reabre el cuestionamiento sobre su posible transformación en Sociedad Anónima Deportiva. La normativa vigente en Ecuador desde el 24 de junio de 2026 abre la puerta para cambiar la figura legal, pero no elimina deudas ni reduce los desafíos.

Barcelona SC atraviesa uno de los tramos más críticos de su historia. La crisis que durante años fue principalmente deportiva terminó por afectar también las finanzas y la estabilidad dirigencial del club.

El panorama se agrava con un déficit que supera los USD 55 millones, un futuro institucional sin definiciones claras y la salida de Antonio Alvarez de la presidencia en medio de una tormenta política y judicial. En ese escenario, socios e hinchas vuelven a instalar una pregunta que hasta hace poco parecía lejana: convertir a Barcelona SC en Sociedad Anónima Deportiva (SAD) como vía para enfrentar la crisis.

La transformación que plantea el reglamento ecuatoriano está en vigencia desde el 24 de junio de 2026. Desde esa fecha, el Reglamento para la Transformación de los Clubes Deportivos en SAD's permite que los clubes profesionales abandonen la figura de asociación civil sin fines de lucro y adopten un modelo empresarial.

El debate aparece en el momento menos favorable para el club. Barcelona SC enfrenta problemas de liquidez y una inestabilidad institucional creciente, por lo que la posibilidad de atraer inversionistas mediante un cambio societario se presenta para algunos como oportunidad y, para otros, como una alternativa que podría aumentar el nivel de riesgo.

Una conversión con límites y obligaciones

El reglamento establece que el cambio de figura jurídica no borra las obligaciones existentes del club. Las deudas permanecen y la nueva sociedad deberá asumirlas.

Además, la aprobación requiere un proceso que depende de la Asamblea General, donde se exige el voto favorable de las dos terceras partes de los socios. Previo a esa instancia deben presentarse estados financieros auditados, un nuevo estatuto y cumplir requisitos legales y financieros.

La normativa también contempla controles sobre el origen de los capitales que ingresen para evitar lavado de activos, la realización de una auditoría externa y la obtención de autorización del Viceministerio del Deporte antes de completar el trámite en la Superintendencia de Compañías.

Otro punto clave del informe es el capital social. Si los estados financieros reflejan pérdidas —como ocurre actualmente—, quienes continúen como accionistas deberán cubrirlas con nuevos aportes hasta llegar al capital mínimo fijado para la nueva sociedad. En consecuencia, la transformación no elimina el déficit: lo traslada a una nueva estructura jurídica que deberá encontrar recursos para sostenerlo.

“Más preguntas que soluciones”

Para Santiago Zambrano, abogado especializado en derecho deportivo y director de Conlegal Sports, convertir a Barcelona SC en SAD no puede presentarse como una salida automática. Considera que es una alternativa que debe estudiarse a fondo.

Su principal preocupación se centra en el riesgo jurídico que implicaría el cambio. Zambrano explica que, con la figura actual de asociación civil sin fines de lucro, Barcelona SC no puede ser declarada en bancarrota, a diferencia de una empresa comercial.

Sin embargo, advierte que al pasar a una SAD el club sí podría ser declarado en bancarrota. Señala que, si se mantienen pérdidas —algo que estima como probable durante los primeros cinco años posteriores a la transformación—, existe la posibilidad de que se active ese escenario, con consecuencias que podrían llevar a que el club deje de existir.

Para Zambrano, eso implicaría un concurso de acreedores y un impacto que podría comprometer la continuidad institucional. En ese marco sostiene que ese es un camino que no se quiere en el fútbol ecuatoriano.

Javier Caiza, miembro de la Agrupación Socios BSC Quito, coincide en que la transformación a SAD no debería tratarse como una única solución. Plantea que el contexto del club exige abrir el debate y evaluar también otros modelos de gestión, como esquemas de gobernanza mixta.

Caiza menciona el caso del Bayern Múnich, donde el club mantiene el control mayoritario de la institución mientras incorpora socios estratégicos que aportan capital, experiencia y valor para fortalecer su desarrollo.

De club de socios a empresa

Más allá del aspecto legal, Zambrano sostiene que el cambio modificaría por completo la lógica con la que Barcelona SC ha operado durante más de un siglo. En su visión, mientras la institución responde principalmente a sus socios, una SAD debe orientarse a la rentabilidad.

En ese sentido, afirma que Barcelona necesitaría generar ganancias y que el camino pasaría por un modelo basado en la formación y venta de futbolistas, similar al que durante años consolidó Independiente del Valle.

No obstante, el abogado expresa dudas sobre la viabilidad de replicar un proceso de ese tipo en el contexto del club. Se pregunta si la hinchada podría sostener un período prolongado sin títulos mientras el club desarrolle jugadores para venderlos.

La comparación con Independiente del Valle se relaciona con la forma en que el club de Sangolquí consolidó una estructura de divisiones formativas que le permite financiar parte de su operación mediante transferencias internacionales. En contraste, Barcelona SC vive con una presión deportiva permanente, donde cada temporada sin títulos genera cuestionamientos.

Posturas encontradas sobre la SAD

Rafael Verduga, excandidato a presidente del 'Ídolo' en 2023, sostiene que convertirse en SAD es la “única salida” de la que dispone Barcelona SC. Argumenta que presentó su candidatura hace tres años, cuando el club no tenía el déficit ni el monto de deuda que tiene hoy, y considera que en ese período se generó un déficit “inmanejable”.

En sentido contrario, Alfonso Harb, expresidente del club, se muestra a favor de las SAD y sostiene que ahora son “más necesario que nunca” para BSC. Como periodista deportivo, afirma que el fútbol dejó de ser un deporte y se transformó en un negocio que debe manejarse con un enfoque comercial y mercantil. También rechaza continuar con esquemas “arcaicos” de décadas, al señalar que el fútbol actual es profundamente profesional, genera enormes gastos y —bien gestionado— también puede generar ingresos.

La incógnita financiera y el inversionista

El desafío central también es financiero. Con un déficit que supera los USD 55 millones, la transformación requeriría un grupo económico dispuesto a asumir ese pasivo y esperar varios años antes de recuperar la inversión.

Zambrano explica que tendría que aparecer un inversionista con “músculo financiero” para invertir alrededor de USD 55 millones y aguardar quizá una década para recuperar ese dinero. En teoría, la conversión permitiría capitalizar deudas mediante la emisión de acciones y reemplazar parte de los pasivos con aportes de nuevos accionistas.

Pese a ello, el especialista considera que en la práctica el escenario es más complejo y resume su postura con que ve “muchas más preguntas que soluciones”.

Experiencias en la región

La figura de las Sociedades Anónimas Deportivas no es nueva en Sudamérica. Chile fue uno de los primeros países en adoptarla, y clubes como Colo-Colo y Universidad de Chile operan bajo ese esquema desde hace casi dos décadas.

Brasil, por su parte, abrió la puerta con la Ley SAF, que facilitó la entrada de inversionistas privados a instituciones históricas como Botafogo, Cruzeiro, Vasco da Gama y Bahía. En ese país, los resultados fueron variados: Botafogo logró sanear gran parte de su deuda y volvió a competir por títulos tras la llegada del grupo Eagle Football; Cruzeiro estabilizó sus finanzas después de una crisis institucional profunda; mientras otros clubes aún enfrentan dificultades para equilibrar sus cuentas pese al ingreso de nuevos accionistas.

Las experiencias regionales muestran que cambiar la figura jurídica, por sí solo, no asegura el éxito deportivo ni económico.

Una decisión que marcará el futuro

La creación de las SAD representa uno de los cambios más relevantes para el fútbol ecuatoriano en décadas. El reglamento define el procedimiento legal, contempla la posibilidad de que los inversionistas aporten capital e incluso habilita la modernización de la estructura administrativa.

La pregunta pendiente es si un club con una deuda multimillonaria, una presión deportiva permanente y una identidad construida durante un siglo bajo el modelo de asociación civil está preparado para dar el salto hacia una empresa.

Por ahora, el mensaje central es que la Sociedad Anónima Deportiva no es una fórmula mágica para salir de la crisis. Es una alternativa que, antes de ejecutarse, obliga a responder muchas más preguntas de las que hoy parece resolver.

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