Samarkanda decide la FIDE: Turlov, Rosenstein y Buettner buscan liderar el ajedrez con la influencia rusa como telón de fondo

Imagen gracias a: El País (América)

Samarkanda decide la FIDE: Turlov, Rosenstein y Buettner buscan liderar el ajedrez con la influencia rusa como telón de fondo

NOTICIAS

Las elecciones a la presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) se celebran el sábado en Samarcanda con un kazajo de origen ruso y dos alemanes como principales protagonistas, en un contexto marcado por el peso de Rusia en el ajedrez internacional.

La presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) se ha convertido en un objetivo de alto atractivo: 204 miembros (países o territorios autónomos) aportan una plataforma política y de negocios; el deporte mental, muy adaptado a internet, ha crecido desde la pandemia; además, su demanda como recurso educativo y terapéutico se ha incrementado, asociado también al retraso del envejecimiento cerebral; y la disciplina mantiene una imagen ligada a la inteligencia. En este escenario, tres millonarios compiten por liderar una estructura que, de forma persistente, mantiene la sombra de Rusia.

Vladímir Putin ha señalado en más de una ocasión, con claridad, que el ajedrez es prioritario para el deporte ruso, como ocurrió en Sochi en 2014. Tras el filipino Florencio Campomanes, considerado especialmente obediente a Moscú, los dos últimos presidentes de la FIDE han sido rusos. Kirsán Iliumyínov realizó trabajos especiales para Putin en países y con líderes de gran conflictividad, como Irak (Sadam Hussein), Siria (Assad), Libia (Gadafi) y Afganistán (gobierno talibán). El otro fue el economista Arkady Dvorkóvich, quien presentó su dimisión hace dos meses después de que la Unión Europea (UE) lo incluyera en la lista de rusos sancionados.

Aun así, incluso sus opositores reconocen que Dvorkóvich, de gran prestigio en su país, fue competente para el cargo. Fue asesor económico de Putin entre 2008 y 2012; primer ministro adjunto con Medvedev de 2012 a 2018; presidente de los ferrocarriles rusos entre 2015 y 2012018; y presidente del Comité Organizador de la Copa del Mundo de Fútbol en 2018. El documento de la UE que justifica la sanción enumera esas funciones, aunque no menciona que Dvorkóvich protestara públicamente contra la invasión de Ucrania en 2022. Putin lo apartó de inmediato como presidente de la Fundación Skólkovo —una referencia en Rusia cercana a Silicon Valley, aunque con enormes diferencias— pero mantuvo su respaldo como presidente de la FIDE, reafirmando que el ajedrez sigue entre sus prioridades deportivas.

La nacionalidad rusa se convirtió en el principal problema para Dvorkóvich, tanto por las presiones del Kremlin —por ejemplo, cuando tuvo que sancionar a Rusia por coherencia con el Comité Olímpico Internacional, del que la FIDE es miembro— como por el lastre que implica para conseguir grandes patrocinios internacionales. A la espera de que la guerra en Ucrania termine algún día, Dvorkóvich consiguió que la Asamblea General de la FIDE ampliara el mandato máximo de ocho años a doce y presentó su candidatura para la reelección. Sin embargo, el plan se frustró con la sanción de la UE.

Ante ese escenario, su número dos, Timur Turlov, tomó el relevo. Su perfil financiero también genera impacto: con 38 años, su fortuna se estima en 5.200 millones de euros, según Forbes, o en cerca de 7.500 si se considera el valor actual de las acciones de Freedom Holding, multinacional financiera-tecnológica de la que es fundador, consejero delegado y principal inversor.

La sombra rusa vuelve a aparecer. Nacido en Rusia, Turlov obtuvo la nacionalidad kazaja en junio de 2022, cuatro meses después de la invasión de Ucrania, y declaró que renunciaba a la nacionalidad rusa y al mercado ruso para su empresa. No obstante, el fotógrafo español David Llada —exempleado de la FIDE y candidato a una vicepresidencia como independiente— afirmó hace dos meses que Turlov conservaba la nacionalidad rusa. Como respuesta, este fin de semana Turlov anunció una demanda judicial contra Llada por difamación ante un tribunal de Michigan (EEUU). Consultado por este periódico, Llada indicó que no ha recibido notificación oficial y que, por el momento, prefiere no pronunciarse. Turlov figura en la lista de sancionados de Ucrania desde diciembre de 2022, aunque sostiene que “fue un error” y confía en que sus abogados logren resolverlo.

Más allá de estas controversias, su contribución al ajedrez en los últimos años es considerada enorme en Kazajistán, país que está transformando en potencia mediante la financiación de la introducción masiva del ajedrez en los colegios. También ha impulsado su expansión a nivel internacional a través de su papel como creador y presidente de la Federación Internacional de Ajedrez Escolar (ISCF), entidad muy activa en torneos continentales. El segundo de la candidatura de Turlov es el pentacampeón del mundo Viswanathan Anand, indio, quien ya había sido presidente adjunto con Dvorkóvich y ahora ocupa el cargo de presidente interino.

En el plano electoral, Turlov parte con ventaja para ganar el sábado, en gran medida por su fortuna personal y por los conocimientos, contactos y experiencia heredados de Dvorkóvich. Sin embargo, la contienda se percibe más intensa y ajustada que nunca, influida en parte por la personalidad enérgica y empresarial de uno de sus rivales, Wadim Rosenstein. Su hiperactividad en negocios —importación y exportación hacia territorios de difícil acceso, además de minería e ingeniería— se refleja en el elevado número de torneos que ha patrocinado en distintos lugares del mundo durante los últimos meses, así como en su mecenazgo sostenido desde hace años, especialmente en Alemania.

Rosenstein, de 36 años, se define como alemán por encima de todo: nació en Ucrania, con madre rusa y padre ucranio. Aun así, sus rivales sugieren que tiene vínculos empresariales relevantes en Rusia, algo que él niega. Conectado al ajedrez desde niño, sostiene que el deporte le ha aportado herramientas para tomar decisiones acertadas como empresario. No existen estimaciones fiables sobre el tamaño de su fortuna.

El tercer candidato con aspiraciones a la presidencia, y el único de los tres sin conexiones con Rusia según el planteamiento del texto, es el otro alemán, Jan Henrik Buettner, de 62 años. Su fortuna —estimada en unos cien millones— se forjó en los inicios de internet, principalmente en EEUU. Buettner aterrizó en el ajedrez hace un par de años con fuerza, porque era el aliado que necesitaba el indiscutible número uno del mundo, el noruego Magnus Carlsen, para impulsar la modalidad revolucionaria freestyle: la posición inicial de las piezas se sortea 15 minutos antes de cada partida, con 959 posibilidades distintas. Con esa propuesta, Buettner consiguió el respaldo y la fidelidad de casi todas las grandes estrellas, a las que alojó en hoteles de gran lujo en diferentes países.

En unas elecciones donde el voto de Tonga (isla en Oceanía) vale lo mismo que el de EEUU, China o India —y donde Rusia no puede votar por las sanciones—, las ideas innovadoras de Buettner, aunque llamativas, no parecen suficientes para asegurar la victoria debido a su poca experiencia en ajedrez. En caso de que nadie alcance la mayoría absoluta en la primera vuelta, sus votos podrían resultar determinantes en la segunda. En todo caso, Buettner no habla bien de Rosenstein, pero sí se expresa con respeto sobre Turlov y con admiración por Dvorkóvich. Por ello, la lectura general apunta a que el “incienso ruso” seguirá impregnando la gran iglesia del deporte mental.

Leontxo García, además de periodista, actúa como asesor de la FIDE en ajedrez educativo.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir