Alexia Putellas se despide del Barcelona tras 14 años: adiós a una capitana que marcó una era

Imagen gracias a: El País (América)

Alexia Putellas se despide del Barcelona tras 14 años: adiós a una capitana que marcó una era

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La capitana del Barcelona deja el club después de 14 años, acumulando 38 títulos y más de 500 partidos, consolidándose como el símbolo de una generación que transformó y elevó el fútbol femenino a nivel mundial.

Alexia Putellas se despide del Barcelona después de 14 años, una trayectoria en la que se convirtió en una figura clave para redefinir y elevar mundialmente el fútbol femenino. La futbolista, capitana y símbolo del club, participó en el proceso de profesionalización de 2015 de la sección y se transformó en el eje alrededor del cual se articuló el ascenso definitivo del Barça. Su influencia trascendió el terreno de juego hasta convertirse en una referencia cultural y deportiva.

Con 32 años, Alexia cierra su etapa en el centro del campo como titular indiscutible y líder del vestuario. En su última temporada alcanzó por segunda vez el póquer de títulos, con 42 partidos disputados, 21 goles, 13 asistencias y el MVP de la temporada de la Champions. Sus dos Balones de Oro (2021 y 2022), sus más de 500 partidos, 232 goles —empatada como la segunda máxima anotadora del club azulgrana con César Rodríguez— y los 38 títulos conquistados con la camiseta azulgrana resumen el impacto de una futbolista que cambió la historia del club.

El adiós quedó oficializado este martes mediante un emotivo vídeo de cinco minutos en sus redes sociales, donde repasa su llegada y su recorrido con el Barcelona. En el mensaje, Alexia afirmó: “Esta camiseta no se puede defender a medias. Y yo reconozco que me he vaciado”. También añadió que “Lo he dado todo por estos colores, con una exigencia y obsesión diaria para buscar la mejora constante durante 14 años”. Además, señaló que no quiere que sea “un momento triste” y cerró con el compromiso de volver a verse: “Por suerte, nací y moriré culé. Nos volveremos a ver”.

El anuncio pone fin a semanas de especulaciones sobre su futuro, condicionado por un contrato que terminaba tras este verano. La despedida llega apenas unos días después de la conquista de la cuarta Champions azulgrana ante el OL Lyonnes en Oslo.

Durante la celebración en Barcelona, el barcelonismo le dedicó cantos de “quédate, quédate” y, en entrevistas y ruedas de prensa, se evitó en gran medida abordar su decisión. Alexia, más partidaria del silencio que del protagonismo, retrasó la comunicación hasta después de la final de la máxima competición continental. Con varias ofertas importantes sobre la mesa, especialmente de Inglaterra, como el London City Lionesses —equipo vinculado a la magnate surcoreana Michel Kang, también propietaria del OL—, su próximo destino deberá confirmarse de forma oficial.

El debate sobre su continuidad se arrastraba desde tiempo atrás. En septiembre, Alexia recibió una oferta muy superior por parte del PSG. Tras conversar con el club, aceptó continuar, y ambas partes acordaron que el análisis del siguiente paso se haría al final de curso. El entendimiento contemplaba que, si la capitana deseaba marcharse libre en verano, podría hacerlo.

En la última renovación, firmada en mayo de 2024, se pactó un año extra opcional. La negociación no fue sencilla: a finales de 2023, el club redujo la propuesta de tres temporadas a dos mientras Alexia, con el dorsal 11, seguía arrastrando molestias en la rodilla izquierda tras su grave lesión de ligamento cruzado sufrida en 2022, por la que volvió a pasar por quirófano. En ese contexto, el club aseguró haberle ofrecido la mejor opción posible y expresó dudas sobre su rendimiento por la lesión.

Alexia no respondió públicamente a la polémica, aunque sí lo hizo en el campo con su nivel. En declaraciones a EL PAÍS en abril del año pasado, explicó: “Tenía claro que iba a llegar a lo que estoy haciendo ahora. Pero sí que entiendo que pudiesen existir esas dudas. Cuando hay estas lesiones es muy típico, y aprovecho para decir que no ayuda a la persona que la sufre que se diga: ‘A ver cómo vuelve’ o ‘no volverá a ser la misma”. También añadió: “Te sientes, a lo mejor, que eres la única que crees en ti misma”.

Su etapa final siguió marcada por el trabajo en silencio. Jonatan Giráldez no contó con ella para el tramo final del curso y habló con sinceridad con la capitana sobre su papel secundario en un centro del campo donde estaban Keira Walsh, Aitana Bonmatí y Patri Guijarro. Aun así, renovó en mayo con aquel 2+1. Poco después, en la final de la Champions de Bilbao, entró en el tiempo añadido y marcó, un gol de liberación.

Desde entonces, su rendimiento fue creciendo y terminó cuarta en el último Balón de Oro, volviendo a situarse entre las principales favoritas para conquistar el galardón.

Ya no lo hará con la camiseta azulgrana. La vida de Alexia siempre estuvo ligada al Barcelona: regresó en 2012 con apenas 18 años. Antes había pasado por las categorías inferiores del club, pero una reestructuración de la cantera la obligó a salir. Jugó en el Espanyol y, después, en el Levante antes de regresar definitivamente al Barça, poco después de la muerte de su padre, seguidor azulgrana y máximo apoyo para Alexia.

Con 14 años de trayectoria, deja una huella difícil de igualar: 10 Ligas, 10 Copas de la Reina, ocho Copas de Cataluña, seis Supercopas y cuatro Champions. En el Barça ha disputado 504 partidos y ha anotado 232 goles. Su legado, sin embargo, va más allá de los títulos: se marcha como una futbolista decisiva, líder competitiva y referencia dentro del vestuario, especialmente para una plantilla rejuvenecida que encontró en ella una guía. También se pierde un gran símbolo e imagen del club, asociada al liderazgo, la identidad y la memoria emocional.

Alexia se despedirá este miércoles de la afición en el Estadi Johan Cruyff. Con su marcha se cierra una etapa y una época, pero queda un reinado eterno.

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