Xhaka reduce tensiones en el Mundial y mira a Argentina con Suiza en cuartos

Imagen gracias a: El País (América)

Xhaka reduce tensiones en el Mundial y mira a Argentina con Suiza en cuartos

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El centrocampista suizo, capitán y veterano de 33 años, llega con un mensaje de alivio tras eliminar a Colombia y con la selección helvética buscando avanzar a semifinales 72 años después.

La policía de Argovia advirtió a la población que, si la selección helvética supera a Argentina y alcanza semifinales, solo se tolerará el ruido en las calles durante una hora. El encuentro concluirá el domingo a las 5.00 y los agentes recordaron que a esas horas debe imponerse “el criterio y sentido común”. En la previa de los primeros cuartos de final mundialistas que disputará su combinado nacional en 72 años, la “muy Suiza” intenta mantenerse en su sitio, fiel a su conocida paz.

Suiza ha llegado a esta instancia de forma inesperada. Tras una Eurocopa destacada en 2024, se marcharon tres referentes: Fabian Schãr, Xherdan Shaqiri y Yann Sommer. Después, el equipo descendió a la segunda división de la Liga de las Naciones, donde continúa. Al frente está Murat Yakin, cuyo estilo es estos días resaltado por la prensa local, mientras que Granit Xhaka, centrocampista de 33 años, aparece como uno de los nombres clave por la forma en que afronta el tramo final del torneo.

El propio Xhaka describió lo vivido tras superar a Colombia en la tanda de penaltis de octavos: “Para mí, fue un alivio total. Quienes me conocen saben que siempre me exijo mucho”. También se reivindicó por su rendimiento y afirmó: “Supongo que soy como el vino, mejor a medida que me hago mayor”. Añadió que está ganando experiencia con sus compañeros y entrenadores y aseguró: “Todavía tengo 33 años y creo que tengo nivel”. En su historia reciente, no siempre ha logrado dominar su carácter fuerte, atribuido en ocasiones a circunstancias familiares. Su padre, musulmán albanokosovar, estuvo en la cárcel durante tres años por manifestarse contra el Gobierno de Belgrado en defensa de los derechos de la minoría albanesa, y posteriormente la familia emigró a Suiza, donde nació el jugador.

Como capitán y líder histórico de internacionales (151), Xhaka fue protagonista contra Colombia, donde acumuló solo siete pases fallados de 91. Su zurda mantiene el peso del equipo en el centro del campo, aunque no tiene asegurada la compañía de Johan Manzambi (20 años, del Friburgo). El mediocampista joven destaca en el Mundial con tres goles y dos asistencias, pero una lesión en la rodilla izquierda lo ha dejado en la enfermería. En Suiza, todos esperan a Xhaka para intentar imponerse en una parcela donde Argentina se ha mostrado “aplatanada”, una de las grietas futbolísticas que la vigente campeona presenta.

El mediocampista suizo encuentra además la ocasión de cerrar una frustración con el antecedente de Brasil 2014. Él y Ricardo Rodríguez son los únicos supervivientes en el bando helvético de aquella eliminatoria contra Argentina, en la que cayeron derrotados en el minuto 118 por un gol de Ángel di María, asistido por Leo Messi. En ese mismo partido, Blerim Dzemaili envió un tiro al palo. Suiza, que disputa su sexto Mundial consecutivo, no había estado tan cerca de la élite en la gran cita. En la Euro sí ha podido avanzar, aunque ha quedado marcada por los penaltis en las tres últimas ediciones, mientras que en las Copas del Mundo los resultados han sido más lejanos: perdió las cinco últimas eliminatorias y en Estados Unidos ya superó dos (Argelia y Colombia).

Tras el pase a cuartos, Granit Xhaka había marcado el camino del equipo: “Nuestro principal objetivo era estar en el Mundial”, explicó. “El segundo era superar la fase de grupos y el tercero, avanzar a la siguiente ronda. Hoy conseguimos el cuarto e hicimos historia; ahora viene el quinto”, anunció. El centrocampista del Sunderland, pretendido este verano por el Chelsea de Xabi Alonso, ya tuvo a Xabi Alonso como entrenador en el Bayer Leverkusen, al que llegó después de siete temporadas y media en el Arsenal, una etapa no siempre pacífica por su impulsividad, con un mes de suspensión por tirar la camiseta al suelo y enfrentarse con los aficionados.

Ahora, en el tramo final del torneo, Xhaka busca liderar un centro del campo que pretende sostenerse en el orden y la disciplina, con la selección suiza a un paso de hacer historia frente a Argentina.

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