México entra en la semana posterior a la eliminación y el “vacío” del Mundial impulsa nuevas aficiones

Imagen gracias a: El País (América)

México entra en la semana posterior a la eliminación y el “vacío” del Mundial impulsa nuevas aficiones

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Tras casi una semana sin la selección en el torneo, el país vuelve a la rutina mientras aparecen seguidores inesperados y crece el interés por el próximo ciclo mundialista, incluso con la mirada puesta en otros torneos.

Ha transcurrido casi una semana desde aquel domingo en que la selección quedó eliminada del Mundial al caer 2-3 ante Inglaterra. En México, las calles recuperaron una normalidad extraña: la Minerva en Guadalajara, la Macroplaza en Monterrey y el Ángel de la Independencia en Ciudad de México lucen vacíos, las camisetas verdes en escuelas y oficinas disminuyen y el ambiente musical asociado al equipo ya no se percibe con la misma frecuencia. En medio de esa transición, hay quienes se preguntan, con un anhelo poco habitual, cuándo inicia la Liga MX.

El recorrido del equipo de Javier Aguirre mantuvo la ilusión incluso entre los más escépticos. En la práctica, lo logrado en esta Copa se parece a otras participaciones de la selección en el torneo, pero la sensación fue distinta: se percibieron trabajo, talento y esfuerzo. México cayó, y volver a la realidad produce vértigo. Por ello, algunas personas buscan más fútbol. Aunque todavía restan nueve días y siete partidos del Mundial, el ritmo se ha detenido: este miércoles fue el primer día sin encuentros y comienza a sentirse en el país el llamado “síndrome de abstinencia”. El anfitrión perdió a su figura más querida, pero no todas las historias se apagan con la eliminación.

La eliminación no borró la curiosidad que el Mundial despertó incluso en sectores inesperados. Un caso llamativo es el del ARMY mexicano, seguidores del grupo surcoreano BTS que siguieron con atención a la selección de Corea del Sur por el vínculo con el país de origen de sus ídolos y, en el proceso, se acercaron a un deporte que antes les resultaba ajeno. Cuando el fútbol enfrentó a los dos países, ese gran fandom se volcó con el equipo nacional, y ahora, en redes sociales, abundan preguntas sobre reglas, jugadores y el debate sobre qué club mexicano deberían adoptar una vez que termine el Mundial.

Además, la Copa reabrió la conversación sobre quién ocupa los espacios del fútbol. Miles de mujeres mexicanas se engancharon con la selección en un deporte que históricamente ha sido masculinizado y que suele asociarse a violencia contra ellas. Muchas de esas nuevas aficionadas ya no solo buscan el próximo partido del Tricolor, sino que también consultan el calendario de la selección femenil, que aspira a clasificarse al Mundial del próximo año. La herencia de esta Copa podría impulsar una afición más amplia y diversa.

Aunque México tiene otros asuntos que reclaman atención, el Mundial sirvió como escaparate para problemas como la crisis de personas desaparecidas, la gentrificación, la violencia o el costo de organizar una Copa del Mundo. Sin embargo, durante casi un mes el fútbol ocupó conversaciones familiares, sobremesas y horarios laborales, y el crimen bajó hasta un 33%. La eliminación deja un vacío difícil de llenar, porque esta vez la selección generó una conexión emocional con una afición acostumbrada a la decepción.

Aun así, hay motivos para mirar hacia adelante. El proyecto que ilusionó al país no se detendrá en el último juego del Estadio Azteca. Rafael Márquez continuará el trabajo que comenzó junto a Javier Aguirre, con una base de futbolistas que mostró estar preparada para competir. Entre los nombres que aparecen con fuerza para el próximo ciclo mundialista está Gilberto Mora, de 17 años, señalado como posible protagonista. México volvió a creer en su selección y, aunque la aventura terminó antes de lo deseado, también dejó la sensación de que el fútbol mexicano puede encontrar un rumbo. Esa, quizá, sea la razón más sólida para seguir observando el torneo.

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