Portugal centra su atención en Cristiano Ronaldo en la previa de su Mundial

Imagen gracias a: El País (América)

Portugal centra su atención en Cristiano Ronaldo en la previa de su Mundial

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A los 41 años, la titularidad de Cristiano Ronaldo divide opiniones en Portugal. Roberto Martínez mantiene plena confianza en él como delantero de la ‘Seleção’, candidata al título, que inicia su participación en el Mundial ante República Democrática del Congo en el Houston Stadium.

Alex Ferguson, entrenador de Cristiano Ronaldo en Inglaterra entre 2003 y 2009, lo describió en su autobiografía con una frase que resume la magnitud del talento que dirigió: “Fue el jugador con más talento al que dirigí. Superó a todos los demás grandes jugadores a los que entrené en el United, y tuve muchos”. Veintitrés años después de aquel primer período en el que Ferguson estuvo al mando del extremo reconvertido en delantero, el futbolista de Madeira afronta este verano su sexta Copa del Mundo, al igual que Leo Messi, su compañero de época y rival con quien se retroalimentó durante años en la búsqueda de la mejora constante.

En Portugal, no todos comparten la idea de que Cristiano sea indispensable, aunque Roberto Martínez lo sostiene como pieza clave. El debate en torno a su papel se ha intensificado con el paso del tiempo y con la distancia cada vez mayor respecto del jugador que deslumbró a Ferguson y que dominó Europa con el Real Madrid. Con los años, su capacidad para eliminar rivales mediante el regate quedó relegada, como si ya no perteneciera a él el mismo repertorio del extremo que atacaba desde la izquierda con una velocidad capaz de amenazar la portería rival desde casi cualquier zona del campo.

El Ronaldo actual, que se marchó a Arabia Saudí en 2023, llega a este Mundial con la imagen de un nueve más clásico. En la presente temporada ha anotado 28 goles en 30 partidos con el Al Nassr. A lo largo de su carrera ha firmado 973 tantos, 143 de ellos con la Seleção, una cifra que lo sitúa como el máximo goleador en la historia del fútbol.

Roberto Martínez explicó en una entrevista con EL PAÍS, este año, el criterio que sigue con el capitán: “Cristiano, el capitán del grupo, no va convocado ‘por lo que ha hecho, sino por lo que sigue haciendo’”. El técnico añadió que Cristiano “es fantástico con sus movimientos, con sus carreras, abriendo espacios y desbordando a los centrales”, y destacó que ha sido “disciplinado para estar en las posiciones correctas, ejecutando siempre los esquemas de ataque que tenemos”. También señaló que esa forma de jugar le da “oportunidades para marcar” y, al mismo tiempo, “la oportunidad de abrir espacios para otros jugadores”.

Desde que asumió el cargo en febrero de 2023, Martínez no dudó en mantener a Ronaldo dentro del equipo. En la fase de clasificación para el Mundial, el delantero firmó cinco goles en cinco partidos. Además, en la Liga de Naciones que Portugal conquistó en 2025 ante España, sumó ocho tantos en nueve encuentros. Sin embargo, la falta de movilidad y sus actuaciones durante este mes en los dos choques preparatorios para el Mundial reactivaron las dudas que ya habían convertido su presencia en el once en una cuestión sensible en el país.

En el primer amistoso, Ronaldo dejó un cabezazo desastroso en la victoria ante Chile (2-1). En el segundo, erró dos mano a mano en el triunfo contra Nigeria (2-1). La respuesta del delantero a las críticas llegó con contundencia: “¿Físicamente? Estoy bien, ¿no visteis mis partidos?”, dijo la semana pasada a los periodistas.

La Seleção aterrizó el viernes en Miami. El grupo estableció su cuartel general en el Four Seasons Resort de la isla de Palm Beach, muy cerca de Mar-a-Lago, la residencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Cristiano ya había visitado al mandatario en la Casa Blanca en noviembre de 2025, dentro de una delegación que acompañó al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salmán, señalado por los propios servicios estadounidenses como el responsable de ordenar el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en la Embajada saudí en Estambul en 2018.

Trump es un personaje especialmente controvertido para la sociedad portuguesa, y el Gobierno del conservador Luís Montenegro ha mostrado intención de renegociar el acuerdo vigente desde hace 30 años con Washington para que el Ejército de EE UU use la base aérea de Lajes en el archipiélago atlántico de las Azores.

Antes de viajar a Miami, el presidente de Portugal, António José Seguro, visitó al equipo a las afueras de Lisboa y pidió que trajeran de vuelta “el trofeo que falta” en memoria del fallecido Diogo Jota. Su muerte, junto con la de su hermano, André, en un accidente de tráfico en 2025 en Zamora, impactó en el vestuario. Desde entonces, Roberto Martínez anuncia el número de convocados con un “+1” como homenaje al exjugador del Liverpool, al que consideraba esencial en su proyecto.

La Seleção ha perdido la versatilidad ofensiva que aportaba Jota, pero en el plantel figuran alternativas como Pedro Neto, Gonçalo Ramos, Rafael Leão y Francisco Conceição. Diogo Costa ocupa la portería; en defensa aparecen Rúben Dias, Gonçalo Inácio y Nuno Mendes. En el centro del campo se perfila una de las zonas mejor valoradas del Mundial, junto a la de España: Vitinha, Bruno Fernandes, Bernardo Silva y João Neves.

Ese bloque será el que enfrente en la primera fase a Uzbekistán, debutante en el torneo, y a Colombia, además de República Democrática del Congo. El combinado africano ya había participado en un Mundial en 1974, bajo el nombre de Zaire, impuesto por el dictador Mobutu Sese Seko, con el objetivo de borrar la influencia colonial belga reflejada en obras como El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, o El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa.

En Miami, Vitinha expresó su visión del torneo: “Diría que somos candidatos al título, pero no somos favoritos, no usaría esa palabra. Tenemos una selección de altísima calidad, con mucho talento; incluso diría que nunca hemos tenido una selección como esta, pero eso no significa nada”. Con la generación más talentosa de su historia y una población de 10,5 millones de habitantes, Portugal busca alcanzar el gran trofeo que aún le falta, mientras en el país continúa abierto el debate sobre si un emblema como Cristiano debe o no ser titular en su última oportunidad.

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