Messi, Haaland, Vinicius, Kane, Mbappé y Cristiano: seis perfiles distintos para llegar al gol

Imagen gracias a: El País (América)

Messi, Haaland, Vinicius, Kane, Mbappé y Cristiano: seis perfiles distintos para llegar al gol

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Cristiano Ronaldo activó la expectativa apenas tocó el balón en el Portugal-Congo; Messi se mueve poco, Haaland casi no necesita el balón, Vinicius se las arregla solo, Kane aprovecha la lentitud, Mbappé vive del espacio y Cristiano combina paciencia con una búsqueda particular del momento.

El gol ejerce un poder magnético sobre el fútbol y, por eso, los goleadores también se vuelven inevitables. En el Mundial, la primera vez que Cristiano Ronaldo tocó la pelota llegó pronto: en el minuto 2 del Portugal-Congo. El disparo provocó un rumor enorme en la grada. Esa sensación de inminencia que despierta un referente de su tamaño se agita especialmente en la Copa del Mundo. Sin embargo, en la primera jornada, el portugués fue el único de los grandes iconos que se quedó sin marcar; en ese arranque sí anotaron Messi, Mbappé, Haaland, Kane y Vinicius.

La FIFA recopiló datos durante los partidos para mostrar cómo se traduce esa expectativa de gol en acciones concretas sobre el césped. Messi, el más asombroso del grupo, apenas necesita moverse. A Haaland no le resulta imprescindible estar siempre cerca del balón. Vinicius puede llegar a la red sin que lo asistan de forma directa. Mbappé requiere vértigo y espacio para marcar diferencias. Kane comparte con Messi la lentitud, aunque aparece por todas partes. Y Cristiano se maneja con paciencia, con la particularidad de que parece haber perdido la capacidad de elegir con precisión el tramo correcto del río.

Con el paso del tiempo, el contraste se reacomoda. A pocos días de cumplir 39 años, el argentino ha destilado conocimiento futbolístico de más de dos décadas. Aun así, su hat-trick ante Argelia se construyó corriendo mucho menos que el resto: cubrió solo 6,8 kilómetros en el partido, por debajo incluso de los 8,4 de Cristiano con 41 años. En el caso del portugués, su presencia dejó la impresión de que se había quedado en el área de Congo esperando un balón para enviarlo a la red. Messi, además, no solo fue el que menos se movió: caminó el 61% de esa distancia, mientras que Cristiano lo hizo en un 51%, el siguiente más contemplativo.

En el acierto, el tiempo separó a los dos grandes antagonistas, pero en el declive físico los acercó. Messi, que sigue encontrando maneras de seguir marcando, apenas recorrió a alta velocidad (más de 25 kilómetros por hora) 62 metros, poco más de medio campo, mientras que Cristiano se quedó en 72. En el otro extremo aparece Haaland con números que sobresalen: acumuló 438 metros de sprints, cerca del doble de Mbappé (224) y Vinicius (277).

La exuberancia física del noruego, que firmó dos goles contra Irak, resulta apabullante. Fue el más rápido del grupo: alcanzó 36,5 km/h de velocidad punta, frente a los 35,1 de Mbappé y los 34,1 de Vinicius. También fue el que menos tocó la pelota: solo intentó ocho pases. A pesar de ello, no dejó de ofrecerse a la espalda: hacia ese espacio dirigió el 88% de sus desmarques. En defensa tampoco ahorró esfuerzos: presionó 17 veces, más del triple que el siguiente, que fue Vinicius con cinco.

El rasgo distintivo de Vinicius es la autosuficiencia. Nadie intentó tantos regates como los diez que probó él. De uno de esos intentos salió su gol ante Marruecos, un tanto sin asistencia previa. Además, ningún otro de los grandes avanzó conduciendo el balón con tanta frecuencia: lo hizo en 11 ocasiones, superando al resto.

Mbappé se mueve en un punto intermedio entre el brasileño y Haaland: conduce con insistencia, busca el regate, pero su explosión real aparece cuando lo encuentran con espacio moviéndose hacia la portería. Contra Senegal, marcó un gol después de un pase filtrado a la espalda de Olise y otro en una contra, cuando pudo girarse en una zona despejada unos metros antes de llegar al área. Desde ahí, con tiempo y poca oposición, el francés se vuelve casi infalible: Édouard Mendy no pudo alcanzar el derechazo.

En el caso de Kane, al iniciar su partido contra Croacia ya sabía que, con excepción de Cristiano Ronaldo —que llevaba desde 2022 sin marcar en un gran torneo—, las otras figuras habían celebrado. Kane tiene 32 años y parece haber asumido qué se puede hacer sin necesidad de ir demasiado rápido. Su punta de velocidad fue menor incluso que la de Messi, pero lo supera en aguante: nadie recorrió más que sus 11,5 kilómetros y ninguno caminó menos que él, con solo el 34%. Su papel funciona como un mecanismo “diésel” que, al igual que Messi, también alimenta el ataque del resto con pases que superan líneas: dio ocho, por 13 del argentino, muy por encima del resto. Kane evita los inconvenientes de la lentitud prescindiendo de regates y conducciones. Se descuelga para organizar y, sobre todo, remata con precisión a un toque: un gol de penalti y otro de cabeza en un córner.

En el Mundial, las rutas para perseguir el gol son muchas. Y las seis maneras que representan Messi, Haaland, Vinicius, Kane, Mbappé y Cristiano muestran que el destino final puede construirse con estilos radicalmente diferentes.

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