La exigencia de los genios y las lecciones que dejan los grandes nombres

Imagen gracias a: El País (América)

La exigencia de los genios y las lecciones que dejan los grandes nombres

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Cristiano Ronaldo, Messi y Bielsa aparecen como referencias para explicar cómo se afronta la presión: mientras unos sostienen la intensidad con repetición, otros confían en un don; y en el caso de Uruguay, Muslera ofreció disculpas tras una pifia que terminó en gol de España. Además, se repasa la carrera por el récord de máximos goleadores históricos en los Mundiales y las reacciones en torno a declaraciones recientes vinculadas al fútbol.

Al recordar el momento en que Cristiano Ronaldo ganó su primer Balón de Oro, en 2008, se entiende el contraste con el presente: en esa época, Cubarsí todavía era un desconocido en edad y desarrollo. La comparación cobra sentido por la distancia entre los centrales que marcaban a Cristiano entonces y los que lo hacen hoy: de Maldini a Cubarsí, ambos han estado frente al mismo desafío, en una especie de competencia constante para mantener la exigencia al máximo.

En ese marco, algunos sostienen que Cristiano Ronaldo ya no es el que era. La idea que se subraya es que, entre repetición y repetición, debe concentrarse en que quienes ya no son los que eran son los defensas contrarios.

Messi, en cambio, se presenta con una lógica distinta: no necesitaría esfuerzo por su supuesto “don”. Cuando falla, se afirma que no se le toma en serio y que, para muchos, cada error forma parte de un guion repetido. Se añade que, en ocasiones, el fallo serviría para disimular o para evitar que se insista en ese atributo. El texto sostiene que solo los argentinos seguirían creyéndolo, porque encaja en su forma de entender el juego, donde las ficciones pesan más que los datos. Incluso se afirma que, si Messi fuera alemán, le habrían cortado el discurso hace tiempo.

Otro argentino citado es Bielsa. Se menciona que tuvo una rueda de prensa especialmente intensa tras la eliminación de España a su equipo, Uruguay. El tono del entrenador generó críticas entre quienes han pasado por situaciones similares y, según el texto, han sabido templarse sin problema, entendiendo que enfadarse es de mala educación. También se recuerda una frase atribuida a Bielsa para quienes se preguntan qué dirá la historia sobre ellos: “Mi paso será recordado como un paso que no dejó nada.”

En Uruguay, el portero Muslera también atendió a los periodistas tras el partido. Se señala que su pifia permitió el gol de España en la primera parte, lo que derivó en la derrota y la eliminación de su equipo. Muslera expresó: “Nunca imaginé estar sufriendo tanto. Pido disculpas a mis compañeros y a todo el pueblo uruguayo, aunque no alcance con eso”. Además, se indica que en el descanso pidió ser sustituido por su compañero, asumiendo que eso implicaría más señalamiento y la pérdida de la oportunidad de resarcirse.

El artículo también introduce una referencia a la carrera por ser el máximo goleador histórico de los Mundiales. Se afirma que Messi pulverizó el récord anterior del alemán Klose, aunque Mbappé también lo hizo y le sigue de cerca. Se destaca que es el último Mundial de Messi y que a Mbappé le quedan aún un par, por lo que se considera “bastante previsible” que el francés termine superando al argentino tarde o temprano. Aun así, cuando le preguntaron, respondió sin interés que los mejores son Messi y Cristiano, y que él está por detrás, quedando así más cerca de levantar la copa.

Más adelante, se retoma una idea surgida a partir de declaraciones de un futbolista de la selección: “Si eres futbolista, al fútbol, a meter balones si es que mete”. Se menciona que una periodista reprendió esas palabras hace unos días y que la reflexión se extiende con ejemplos: actores, a actuar; panaderos, a hacer pan; barrenderos, a barrer; granjeros, a ordeñar. El texto concluye con un llamado a que los periodistas hablen con rigor y a validar o no las opiniones del resto.

Mientras tanto, entre balón y balón, se afirma que lo mejor que deja la Copa del Mundo es la carta del futbolista marfileño de 19 años Yan Diomande a su hermana Roxanne.

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