La foto que confirmó la mano de Maradona: Alejandro Ojeda Carbajal y el gol de Argentina vs Inglaterra en el Mundial México 1986

Imagen gracias a: El País (América)

La foto que confirmó la mano de Maradona: Alejandro Ojeda Carbajal y el gol de Argentina vs Inglaterra en el Mundial México 1986

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Hace 40 años, el 22 de junio de 1986, el fotógrafo mexicano Alejandro Ojeda Carbajal logró una primicia mundial: la imagen que dejó constancia de que el primer gol de Argentina ante Inglaterra, en los cuartos de final del Mundial México 1986, fue con la mano de Diego Maradona.

Hace 40 años, el 22 de junio de 1986, el fotógrafo mexicano Alejandro Ojeda Carbajal consiguió una primicia mundial: la imagen que certificaba que el primer gol del triunfo de Argentina había sido con el puño del 10.

El Argentina 2 - Inglaterra 1 de los cuartos de final del Mundial México 1986, disputado ese 22 de junio, quedó marcado por una duda que ni la televisión ni los avances tecnológicos de la época lograron resolver: si el 1-0 parcial había sido con la mano o con la cabeza de Maradona. En un contexto donde los revelados dependían de laboratorios y negativos procesados con químicos, la respuesta llegó a través de un documento periodístico.

De regreso desde el estadio Azteca a la redacción de El Heraldo de México, Ojeda Carbajal celebró con la frase “¡Traigo la foto, traigo la foto!”. Aún sin imaginar el alcance posterior, sus rollos necesitaban esperar el revelado, pero su intuición ya le indicaba lo que había capturado. El propio Juan Carlos Ojeda, hijo del fotógrafo, rememora que la foto de la mano fue un tema de conversación familiar y que su padre contaba que volvía al periódico en un auto abrazado a su cámara, insistiendo con esa idea: tenía que esperar el proceso, aunque estaba convencido de que la imagen existía.

Ojeda construyó una trayectoria amplia como colaborador de los Mundiales de México 1970, Alemania Federal 1974, Argentina 1982, México 1986 e Italia 1990. Sin embargo, más allá de las Copas del Mundo, su labor para El Heraldo se concentraba en los fines de semana. Juan Carlos también recuerda cómo su padre se involucró en el oficio: un director de El Heraldo, Gabriel Alarcón, lo invitó a sumarse a los Juegos Olímpicos de México 1968, con un trabajo que no surgió de una formación específica en fotografía.

En la redacción de El Heraldo, Francisco Javier González, entonces redactor de deportes, describió el clima de tensión tras el partido. Al volver del Azteca, el encargado de fotografía, Aureliano López, preguntaba por el material de Alejandro. La situación era inquietante porque los rollos no aparecían. Algunos compañeros llegaron incluso a pensar que las diapositivas podían haber terminado en la basura por un error en medio de la vorágine del trabajo.

Otro testimonio, el de Adolfo Peñaloza, fotógrafo de deportes de El Heraldo en ese momento, también coincide en la búsqueda. Explicó que alguien le comentó haber visto a Ojeda en una cantina cercana al diario, cuando los partidos se jugaban al mediodía en México y los periodistas regresaban con la intención de almorzar. Peñaloza fue al bar y encontró a Ojeda jugando al dominó y tomando una cerveza. Le dijo que lo estaban buscando por las fotos, pero Ojeda respondió que ya había entregado los rollos. Tras insistir, se supo que los tenía en un bolso. Entonces regresaron al diario y comenzó el revelado. Peñaloza recordó que Aureliano, de carácter fuerte, se enfureció al no tener el material y preguntó si alguien tendría “la mano”. Ojeda calmó el momento asegurando que la tenía.

Con el revelado iniciado, la verificación fue inmediata. En una mesa de contraste, con luz dirigida hacia arriba, Ojeda observó la imagen: la mano pegada a la pelota como un imán. Peñaloza relata que, al ver la escena, Ojeda señaló el hallazgo y Aureliano se acercó para comprobarlo. Al confirmar la fotografía, estalló en gritos y comunicó el anuncio al director, Gabriel Alarcón, para que el material ocupara la primera plana. Así, el lunes 23 de junio de 1986, la foto cubrió toda la portada de El Heraldo de México con el epígrafe “TESTIMONIO”.

La repercusión internacional fue inmediata. Se trató de una primicia mundial: ningún diario mexicano —ni mundial— contaba con un registro similar. En paralelo, existieron otras imágenes destacadas. Un fotógrafo argentino, Eduardo Longoni, obtuvo una fotografía para NA en la que la pelota aparecía a unos quince centímetros de impactar en la mano de Maradona. También el reportero gráfico italiano Giuliano Bevilacqua, freelance, logró un retrato parecido aunque desde el lado del arco inglés. Sin embargo, al haberse trasladado a Puebla para cubrir España-Bélgica, no se enteró hasta el día siguiente de que su imagen también capturaba el momento con la pelota junto al puño.

Con la portada del lunes 23, el alcance se volvió evidente. Francisco Javier González sostuvo que muchos diarios ingleses se acercaron a El Heraldo para comprar la foto, pero los dueños no buscaron obtener rédito económico: pidieron únicamente que se consignaran el crédito del periódico y el nombre de Alejandro Ojeda. Peñaloza agregó que hubo una cola de fotógrafos ingleses interesados en adquirir el material. En ese marco, Gabriel Alarcón les explicó que el original no saldría del diario: podían llevarse una copia, con la condición de que obtuvieran los créditos correspondientes.

Con el paso de los años surgió un misterio sobre el crédito de la imagen. En algunas ocasiones se atribuyó a Ojeda y en otras a un fotógrafo inglés, Robert Bob Thomas, que no acepta entrevistas. No quedó claro si Thomas compró los derechos a El Heraldo o a Ojeda, y el hijo del fotógrafo tampoco tiene certeza.

Juan Carlos Ojeda contó que, al día siguiente, la BBC de Londres contactó a su padre para comprar la diapositiva. Le ofrecieron 10.000 dólares, pero él se negó. Juan Carlos rememora que, con 23 años, le pedía que la vendiera, aunque su padre sostenía que no era correcto porque la foto era del periódico. También señaló que, aunque no sabe si El Heraldo lucró con el material, para la familia siempre fue motivo de orgullo.

El Heraldo, en un contexto de crisis de los diarios impresos, se reconvirtió en los últimos años a una web de noticias.

Al año siguiente, ese documento le valió a Ojeda el Premio Nacional de Periodismo en México, otorgado por el presidente del país, Miguel de la Madrid (1982-1988). Peñaloza explicó cómo fue posible capturar la imagen: Ojeda usaba una cámara convencional, no automática, que recién comenzaban a utilizarse. Eso implicaba que, al sacar una foto, tenía que correr el obturador; a diferencia de la lógica actual de disparar muchas tomas seguidas con un botón.

Antes de su fallecimiento, el propio Alejandro Ojeda amplió la leyenda con una frase que resume el momento: “Cuando vi a Maradona brincar, disparé dos veces mi cámara, eso fue todo”.

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