Iyana Martín: “Entiendo el baloncesto jugando sin miedo”

Imagen gracias a: El País (América)

Iyana Martín: “Entiendo el baloncesto jugando sin miedo”

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La base de la selección española, Iyana Martín, analiza su forma de competir y su mentalidad de cara al partido decisivo de España ante Japón en el Mundial.

Iyana Martín (Oviedo, 20 años) vive el baloncesto desde la familia. Su padre, Juanjo, jugó en la Liga EBA y su madre, María, formó parte de la selección asturiana. Ambos entrenaban en el Centro Asturiano de Oviedo y la jugadora creció rodeada de una canasta. Hoy es base en el presente y en el futuro de la selección española, que disputa este lunes el partido decisivo de su Mundial ante Japón.

El equipo de Miguel Méndez necesita ganar a Japón y que Alemania derrote a Malí para terminar primera de grupo y acceder a los cuartos sin pasar por una eliminatoria previa. Iyana, elegida este verano en la séptima posición del draft de la WNBA por Portland Fire, asegura que tanto su equipo como ella misma llegan con confianza y con una forma de competir directa y valiente.

En la entrevista, Martín reconoce que la derrota le molesta: “Sí, claro, como a todo deportista competitivo”. También explica que entiende el deporte como un aprendizaje continuo y que, cuando ocurre algo negativo, toca buscar soluciones.

Sobre su carácter, afirma que siempre ha sido competitiva, incluso en juegos de mesa o cartas, donde su familia llegó a dejar el parchís por su reacción al perder. Dice que con amigos se pican mucho en las pachangas y que su personalidad se ha ido definiendo con el tiempo a partir de esa manera de sentir la competición.

En la pista, su idea es clara: “Solo entiendo el baloncesto jugando sin miedo”. Señala que al salir busca dar el cien por cien, competir y hacerlo sin temor. A su juicio, aunque no sea una jugadora con un físico espectacular o habilidades destacadas, la actitud lo cambia todo y la lleva siempre.

Martín también explica cómo se conecta esa forma de jugar con lo que siente: asegura que sus padres le han insistido en hacer caso a sus sentimientos, que es impulsiva y que suele actuar en el momento. Confía en su instinto y en sus decisiones, admite que puede equivocarse y que lo ha hecho muchas veces, pero mantiene seguridad en lo que hace: “Si tomo una decisión, voy a muerte”.

Respecto a cómo encaja su manera de jugar con las indicaciones del entrenador, la clave está en el equilibrio. Destaca que intenta adaptarse a lo que el equipo necesita sin perder su esencia. Esa esencia, según ella, se refleja en saber ser más cuadriculada cuando toca, aunque le cueste, y en aprovechar la libertad cuando se la dan.

En la selección, cuenta que Miguel Méndez le permite ser “mucho” ella misma, algo que considera fundamental porque le da confianza para jugar sin miedo a lo que le digan o le puedan marcar. Añade que, si se equivoca, el entrenador se lo hará ver, pero sin “cortarle las alas”, lo que le permite mantener su identidad en la cancha.

Sobre el grupo, describe que es especial y que el trabajo viene de lejos: desde el año pasado, tanto las 12 jugadoras que están aquí como las que no pueden estar en Berlín, llevan tiempo preparándose para este objetivo. Martín define al equipo como valiente y luchador, con la idea de dejarse la piel. Reconoce que también pueden perder, como ocurrió ante Malí, cuando considera que no estuvieron a la altura y que a nivel físico no llegaron. Aun así, afirma que el equipo seguirá creyendo, se ha unido más que nunca y tiene un objetivo muy claro: ir todas a una.

La ambición del plantel es una constante. “Sí, somos súper ambiciosas, o no tendría sentido estar en una Copa del mundo”, dice. Advierte, al mismo tiempo, que hay que mantener la humildad y vivir el día a día, aunque la pregunta que siempre aparece sea “¿por qué no?” y el planteamiento de querer ganar el partido.

Cuando se le plantea la posibilidad de firmar un bronce en el Mundial, Martín responde que prefiere ir paso a paso: ganar a Japón, avanzar poco a poco y no poner un techo. Su objetivo inmediato es ganar y pasar a cuartos.

También habla de su conexión con Awa Fam y se muestra feliz por tenerla en la concentración. Señala que comparten “todas nuestras primeras veces” juntas, lo que hace la experiencia “muy especial”. Afirma que les encanta vivir cosas con la gente y que, además, Awa es cercana; solo jugaron juntas en verano y se entienden y se conocen mucho.

En cuanto a su adaptación a la WNBA, considera que Portland tiene un juego parecido al europeo, con transiciones y bloqueos directos, y que puede adaptarse bien por el nivel competitivo.

Para cerrar, comenta su formación: asegura que sigue estudiando Logopedia y que cree que hará un grado de dos años de Comunicación, Márketing o Publicidad, aunque aún no tiene decidido cuál de las opciones concretas.

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