España busca el podio en el Mundial con la unión entre generaciones en el vestuario

Imagen gracias a: El País (América)

España busca el podio en el Mundial con la unión entre generaciones en el vestuario

NOTICIAS

Tras quedarse fuera del Mundial de 2022, la selección española femenina de baloncesto afronta el Mundial que se disputa en Alemania del 4 al 13 de septiembre. Mariona Ortiz y Helena Pueyo explican cómo conviven las veteranas y las más jóvenes, y cómo esa diferencia generacional se transforma en química dentro del equipo.

La selección española femenina de baloncesto inicia su participación en el Mundial que se celebra en Alemania del 4 al 13 de septiembre, con el objetivo de regresar al podio después de no estar presente en la edición de 2022. Mariona Ortiz (34 años) y Helena Pueyo (25 años) describen, desde el vestuario, cómo se construye esa convivencia entre generaciones que luego se refleja en la pista.

Berlín fue el escenario del arranque del torneo para el combinado español. La competición reúne a 16 selecciones que buscan evitar la repetición del resultado de los últimos cuatro torneos, en los que EE UU se ha colocado en lo más alto del podio. Entre las aspirantes al liderato está la España de Miguel Méndez, subcampeona del último europeo, que llega con una lista de 12 jugadoras.

El plantel incluye cinco nombres procedentes de la WNBA, como Awa Fam (Seattle Storm), número tres del draft, además de María Conde (Toronto Tempo), Raquel Carrera (New York Liberty), Alicia Flórez (Washington Mystics) y Megan Gustafson (Chicago Fire). También forman parte del grupo Maite Cazorla, que realizó la pretemporada con Atlanta Dream, y Elena Buenavida e Iyana Martín, que cruzarán el Atlántico en el verano de 2027.

El equipo quiere recuperar la senda perdida tras una última edición en la que no participó. España encadenó tres Mundiales consecutivos con medalla —bronce, plata y bronce— entre 2010 y 2018. El liderazgo del conjunto recae en Alba Torrens, con 225 internacionalidades y 37 años, y en el vestuario conviven dos generaciones: la de las leyendas milenial y la juventud zeta.

Mariona Ortiz y Helena Pueyo, como representantes de esas dos camadas, abordan las diferencias culturales y de lenguaje que aparecen en el día a día. Ortiz explica que, con frecuencia, tiene que preguntar por expresiones y gestos que no conoce, algo que asegura que dejó de provocarle vergüenza con el paso del tiempo. También señala que entre las más jóvenes aparecen TikToks y muchas frases, como “farmear aura”, y recuerda que obligarían a las veteranas a escuchar canciones de Pereza y El canto del loco.

En el plano interno, Ortiz y Pueyo también repasan dinámicas del vestuario. Entre las mayores, Ortiz comenta que no destaca ninguna expresión que le resulte extraña, aunque reconoce que las veteranas no suelen usar términos como “lit” o “chat”. Además, señala diferencias cotidianas, como que algunas se van a dormir muy pronto.

Sobre el contraste entre redes sociales y convivencia, Ortiz afirma que, en su opinión, las que más miedo dan con la lupa de TikTok o Instagram son Pueyo y Iyi. Si pudiera tomar una cualidad de una compañera más joven, elegiría las ganas de comerse el mundo de Iyana, el descaro de Awa y la valentía de Buenavida. Del lado contrario, Pueyo apunta que le resultaría extraño lo que usan las veteranas, aunque en general destaca que el grupo mantiene un buen ambiente.

La entrevista también recoge costumbres y gustos compartidos. Se comenta que las mayores han sido sorprendidas con TikTok y con sus bailes correspondientes. Sobre música y momentos de tensión, Ortiz explica que Pueyo es la que siempre consigue reír a las compañeras cuando el ambiente se complica. En cuanto a tatuajes, Ortiz menciona el tatuaje de Pueyo en el brazo, porque representa la medicina y la transformación, por su diabetes. Se recuerda que Helena Pueyo padece diabetes desde los 11 años y que esta condición no le ha impedido alcanzar la élite del básquet.

El grupo se prepara con un ambiente de ilusión y camaradería. El equipo se despidió de Madrid el último día de agosto ante la prensa tras una preparación veraniega con pleno de victorias y con la mente puesta en un Mundial en el que debutará contra las anfitrionas de Alemania. En la primera fase, España se enfrentará también a Malí y Japón.

La brecha generacional, entre Alba Torrens (nacida en agosto de 1989) y Awa Fam (nacida en junio de 2006), es de 17 años. Lejos de apagar el buen rollo, ese contraste se convierte en parte del entusiasmo que reflejan jugadoras como Iyana Martín, que dedica a la cámara un corazón con los dedos y celebra el aterrizaje en Berlín.

En el cuestionario, el vestuario aparece como un espacio con roles claros y bromas recurrentes: se señala a Helena Pueyo como la que no se calla ni debajo del agua y a la vez como la que más equipo hace; Mariona Ortiz es la encargada de los mejores cotilleos. También se designa a Helena Pueyo y Mariona Ortiz como las más tardonas, y se menciona a Iyi como la DJ oficial del vestuario. A Alba se le impide tocar la música, y se atribuye a Mariona el mayor número de memes dentro del grupo.

En los ratos muertos de la concentración, Ortiz y Pueyo indican que juegan a cartas, al tapón, a código secreto y a juegos de roles. También se plantea un escenario hipotético de supervivencia en un apocalipsis zombi, y se responde que Alba seguro que no. En moda, se destaca a Awa como la más fashion victim, mientras que se mencionan apodos favoritos como “Bueni” (por Elena Buenavida), “Vieji” y “Lolamento” (por Lola Pendande).

Sobre promesas para el caso de regresar a casa con el oro o la plata, Ortiz y Pueyo plantean un plan de celebración: darse un baño en la Cibeles y, desde ahí, ir a Ibiza.

Con todo, el vestuario español mantiene el buen rollo y la esperanza. La expectativa es que el Mundial de Berlín sea un puente entre la generación que convirtió a España en potencia global del básquet y la de las más bisoñas Awa Fam o Iyana Martín, que ya han destacado en categorías inferiores y quieren dejar su impronta en la absoluta. Entre ambas camadas, la suma de experiencia y descaro es el argumento central con el que Miguel Méndez buscará fundir esas dos generaciones de oro en una medalla de ese mismo metal.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir