Apuestas, amaño de partidos y crimen organizado marcaron el fútbol ecuatoriano en 2025

Imagen gracias a: Primicias

Apuestas, amaño de partidos y crimen organizado marcaron el fútbol ecuatoriano en 2025

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En 2025, las apuestas deportivas y la manipulación de resultados golpearon con fuerza al balompié ecuatoriano. La Serie B fue el torneo más afectado, con clubes sancionados y una escalada que terminó vinculándose con casos de sicariato y asesinatos de futbolistas.

En 2025 se intensificaron las polémicas alrededor de las apuestas deportivas y el amaño de partidos en la LigaPro. Aunque el problema ya era conocido, durante esta temporada alcanzó un nivel crítico.

La Serie B fue el certamen con mayores afectaciones: cuatro clubes fueron investigados y, posteriormente, sancionados con reducción de puntos y multas económicas.

Además, se evidenció el involucramiento de bandas y del crimen organizado, un hecho que, lamentablemente, derivó en casos de sicariato y en la muerte de futbolistas.

La Serie B, manchada por las apuestas

En septiembre, PRIMICIAS divulgó un informe sobre una red de manipulación de resultados y apuestas deportivas en la Serie B de Ecuador. El documento, elaborado por la Dirección de Integridad y Antipiratería de la LigaPro (DIA), señaló la participación de cuatro clubes en partidos con “patrones de comportamientos anómalos en cancha, con participación directa de jugadores del club”.

En esos encuentros se registraron “volúmenes inusuales de apuestas”, con montos que superaron los USD 140.000.

Según las conclusiones de la DIA, los hechos se ubicaron entre “uno de los eventos de mayor gravedad registrados en la historia reciente” de la LigaPro y demostraron “la existencia de estructuras internas y sostenidas de manipulación de partidos, operadas desde el corazón de las propias instituciones”.

Un mes después, la LigaPro hizo pública la sanción del Comité Disciplinario del Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Guayaquil. Chacaritas, Gualaceo, Vargas Torres y 22 de Julio recibieron una reducción de “entre seis y 12 puntos” y una multa de USD 10.000, mientras que 20 jugadores fueron sancionados con dos años de suspensión.

Más allá del ámbito disciplinario, el caso avanzó hacia instancias penales. Previo a un partido entre Gualaceo y Chacaritas, miembros de la Fiscalía y la Policía Nacional realizaron allanamientos en los camerinos donde estaban los jugadores.

El crimen organizado y el asesinato de jugadores

Desde 2023 se conocía la vinculación del narcotráfico con equipos de fútbol. Michael Fitzpatrick, quien en diciembre de ese año era embajador de Estados Unidos en Ecuador, afirmó: “Sus testaferros ahora están metidos hasta en la pasión nacional, el fútbol, usando algunos equipos para lavar su cara y su plata”.

También se indicó que el narcotraficante Leandro Norero habría invertido dinero en Naranja Mekánica, equipo guayaquileño de la Segunda Categoría, de acuerdo con los chats del caso Metástasis.

Por otra parte, el informe de la DIA menciona a José Luis R., alias 'El Gran Libro', como un personaje que habría estado involucrado en Gualaceo y Chacaritas y que pertenecería a Los Gángsters, una banda delictiva que opera en Esmeraldas y que sería uno de los brazos armados de Los Choneros.

En 2025, la participación de bandas criminales en el fútbol se volvió más visible a partir de asesinatos de futbolistas. En septiembre, Jonathan González, jugador de 22 de Julio, fue asesinado por sicarios. Días antes, el futbolista y su madre habían recibido amenazas de mafias vinculadas a las apuestas deportivas, y asaltantes baleaban el carro del jugador.

En el mismo mes, dos jugadores de Exapromo Costa, club manabita de Segunda Categoría, fueron asesinados en un hostal de Manta. Este equipo, antes llamado Fijalán FC, tendría nexos con José Adolfo Macías Villamar, alias 'Fito', exjefe máximo de Los Choneros, quien fue extraditado a Estados Unidos en julio de 2025.

Maicol Valencia y Leandro Yépez, ambos jugadores del Exapromo Costa FC, fueron víctimas del ataque armado en el hostal de Manta.

Las casas de apuestas, en medio de un hueco legal

La situación jurídica de las casas de apuestas en Ecuador es compleja. Las empresas que operan en esta actividad se amparan en la falta de claridad y en vacíos legales de la normativa ecuatoriana.

De acuerdo con la Ley de Eficiencia Económica de 2023, toda operadora de pronósticos deportivos debe registrarse en un catastro para declarar y pagar un tributo único de 15% sobre sus ingresos.

En una investigación de PRIMICIAS de octubre de este año, se indicó que 65 contribuyentes se han registrado en ese catastro: 19 son empresas y 46 son personas naturales. De las 19 empresas, solo 13 reportaron ingresos a la Superintendencia de Compañías, con una suma de USD 25,2 millones en 2024; mientras que cuatro no declararon impuestos al Servicio de Rentas Internas (SRI).

Además, algunas empresas figuran con un número de identificación económica distinto al correspondiente a “sitios de internet de pronósticos deportivos”. Un ejemplo es Red de Servicios Ecuador, que tiene los establecimientos de Ecuabet, registrada en “otras actividades de apoyo que se proporcionan habitualmente a las empresas y que no clasifican en otra parte”.

En diciembre, la Asamblea Nacional aprobó la nueva Ley de Deporte, Educación Física y Recreación. En su tercer capítulo, la norma regula las apuestas deportivas y establece que deberán ser operadas únicamente por personas naturales o jurídicas residentes en el país.

Esta nueva normativa se presenta como un primer paso para enfrentar las apuestas ilegales, aunque resulta insuficiente. En 2025 quedó en evidencia que la actividad está vinculada al crimen organizado, al amaño de partidos e incluso a la muerte de futbolistas, dejando una afectación grave sobre el deporte ecuatoriano. Lo ocurrido en la LigaPro confirma que la lucha contra las apuestas ilegales recién comienza y que aún queda un largo camino por recorrer.

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