Mestalla, en pie de guerra: la afición del Valencia protesta contra el palco y el equipo; Corberán asume el golpe

Imagen gracias a: El País (América)

Mestalla, en pie de guerra: la afición del Valencia protesta contra el palco y el equipo; Corberán asume el golpe

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Los seguidores valencianistas expresaron su indignación con acciones y cánticos antes, durante y después del último Valencia-Barcelona en Mestalla, el estadio más antiguo de Primera. Tras el 0-5, Carlos Corberán reconoció que el encuentro dejó a todos “tocados”.

La afición del Valencia acudió en gran número al último Valencia-Barcelona disputado en Mestalla. El partido, vivido en un escenario con historia que se remonta a 1925, terminó siendo una tarde especialmente amarga para los blanquinegros, que centraron su atención en protestar tanto contra el palco como contra distintos estamentos del club.

El descontento se reflejó desde muy pronto. La grada de animación, situada tras la portería de Joan García, apareció vacía antes del inicio y durante los primeros 19 minutos. Esa decisión la tomaron unos pocos, con escasa adhesión adicional, como forma de mostrar su hartazgo en un duelo de gran proyección internacional de la temporada.

Mientras el presidente del club, Kiat Lim, e hijo del propietario, Peter Lim, se ubicó en el palco, un grupo de disidentes se reunió en la avenida de Suecia, frente a la fachada principal, donde se exhiben los rostros de algunas leyendas del club. Allí desplegaron pancartas contra los Lim y también contra Ron Gourlay, CEO de fútbol, cuya comparecencia tuvo lugar el jueves para valorar el mercado de fichajes.

Justo antes del pitido inicial, el club contraprogramó con Highway to Hell de AC/DC a todo volumen, en un ambiente que acabó anticipando el desarrollo del encuentro. En la calle, los rebeldes se toparon con el primer tanto de Yamal y, poco después, llegó el segundo, confirmado tras la intervención del VAR. En torno al minuto 19, el Barcelona entró con fuerza por ambas zonas que dan al fondo del estadio y el equipo visitante amplió la ventaja, mientras el estadio coreaba consignas contra Peter Lim y Ron Gourlay.

La reacción de la hinchada no se limitó al sector más beligerante. Al reunirse el equipo en la pausa de hidratación con Carlos Corberán, el ambiente se cargó de más tensión: se elevaron pañuelos y se escucharon gritos de “fuera, fuera”. A partir de ahí, llegaron más goles que aumentaron la sensación de herida abierta en una afición que no encuentra señales de mejora: el Valencia había sumado un punto de 12 posibles y, en 360 minutos, solo había marcado un gol.

En el descanso, el Valencia volvió a intentar ajustar el clima del estadio con música, pero el cambio no terminó de encajar. La afición, en todo caso, tuvo un gesto de consideración cada vez que algunos integrantes de la España campeona del mundo entraban o salían.

Con el paso de los minutos, el calor y los rondos del Barça, con el equipo de los “pelos colorados”, fueron apagando parte del ímpetu de la grada. Incluso los minutos de prolongación, siete en la primera mitad y cinco en la segunda, se recibieron con estupor. Al final, el 0-5 dejó una frustración contenida: la mayoría optó por marcharse sin grandes gestos.

Carlos Corberán, que permaneció al borde del banquillo con los brazos en jarras, asumió el impacto del resultado. En sus declaraciones, señaló: “Este partido nos deja a todos tocados, pero tampoco nos deja hundidos”. También añadió que la situación “la vamos a transitar unidos” y que se mirará “con mucha honestidad y sinceridad”. El técnico reconoció que se trata de “un momento difícil y de cierta decepción” y que acepta las críticas de la afición, recordando que el campeonato arrancó con un nivel de ilusión muy grande y que él no ha conseguido todavía el nivel que quiere ofrecer ante su hinchada.

Para la afición, la noche en Mestalla no fue una despedida acorde a la historia del club: una “vela apagada en un altar” tras un partido que terminó por confirmar el 0-5 y la intensidad de un malestar acumulado.

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