El Mundial 2026 exige al máximo a los futbolistas: descanso insuficiente, altura, vuelos largos y calor extremo

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El Mundial 2026 exige al máximo a los futbolistas: descanso insuficiente, altura, vuelos largos y calor extremo

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Un estudio de la Universidad Europea de Andalucía identifica los principales factores físicos y fisiológicos que se convierten en un desafío para los jugadores durante el Mundial 2026: la falta de descanso en una temporada cargada, la altura superior a 2.200 metros, desplazamientos de más de seis horas, cambios de huso horario y temperaturas que superan los 40 grados.

Marc Cucurella y Gavi, de la selección de España, aparecen durante un partido del Mundial, el 17 de junio de 2026.

Un estudio del Máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria y Obesidad de la Universidad Europea de Andalucía, presentado este miércoles, pone el foco en los retos que deberán afrontar los futbolistas del Mundial 2026. La investigación señala que, en un contexto de temporada especialmente exigente, los jugadores también deberán adaptarse a condiciones que pueden tensionar su límite corporal.

De acuerdo con el trabajo, los inconvenientes que atraviesan los equipos obligan a los servicios médicos de las selecciones a realizar estudios previos sobre el estado de los futbolistas. El objetivo es minimizar el impacto de estos factores y garantizar que los atletas lleguen al máximo de sus capacidades físicas.

En ese marco, el estudio liderado por Antonio Zoido, profesor del Máster, plantea la planificación nutricional como una herramienta para responder a estos problemas. Zoido sostiene que el desafío consiste en “diseñar un protocolo nutricional flexible que se adapte en tiempo real a los futbolistas”.

Viajes prolongados y cambio de huso horario

Al participar con tres países distintos, las selecciones afrontan desplazamientos de más de seis horas, lo que implica un desgaste físico “silencioso”. A ello se suma el cambio de huso horario, que puede alterar procesos clave del organismo. Según Zoido, estos cambios pueden afectar a la motilidad intestinal, la calidad del sueño, la sensibilidad a la insulina y la capacidad de absorción de nutrientes, además del estrés asociado a los desplazamientos de más de seis horas.

Altas temperaturas y medidas de hidratación

Otro de los grandes retos identificados son las altas temperaturas, con partidos que alcanzan más de 40 grados centígrados. Para hacer frente a esta situación, la FIFA incorporó la “pausa de hidratación” a los treinta minutos de partido, tanto en la primera parte como en la segunda.

En el intento por reducir el impacto del calor, la selección española recurrió durante sus entrenamientos a un sistema de refrigeración desarrollado para la Fórmula 1. Se trata de chalecos, chaquetas y cubrebotas diseñados para disminuir la sensación térmica. El chaleco integra un gel congelado que se descongela de forma progresiva sobre el torso del futbolista; la chaqueta funciona como aislante para prolongar el efecto refrigerante; y el conjunto se completa con cubrebotas orientados a reducir la temperatura de los pies tras el esfuerzo físico.

El estudio subraya que jugar con calor sofocante provoca deshidratación y una pérdida drástica de fluidos. Por ello, los nutricionistas, según el experto, “deben” elaborar un plan nutricional enfocado en la recuperación ante la pérdida de líquidos y el desgaste acumulado por los partidos.

Crononutrición y planificación alimentaria

Para evitar la deshidratación, el trabajo destaca que las selecciones desarrollan la crononutrición. Se explica que los nutrientes actúan como “sincronizadores externos” sobre los relojes del cuerpo.

Finalmente, el estudio remarca la relevancia de la “planificación alimentaria” en competiciones de esta magnitud, con el fin de que el jugador no experimente una sensación de estrés en los momentos de las comidas y el rendimiento deportivo no resulte perjudicado.

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