El Movistar acelera su apuesta por el ciclismo joven: Cubillas y el relevo del Academy tras el paso del GP Baron

Imagen gracias a: El País (América)

El Movistar acelera su apuesta por el ciclismo joven: Cubillas y el relevo del Academy tras el paso del GP Baron

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Seis meses después de reactivar su equipo de desarrollo, la estructura telefónica afronta dudas sobre su patrocinio mientras consolida el trabajo con nuevos talentos y planifica refuerzos de cara a la próxima temporada.

El interés por las promesas del ciclismo se encendió en la primavera de 2024 en las inmediaciones del Monte Grappa. La selección española acudió a la primera edición del GP Baron, una cita que desde entonces se convirtió en referencia en el calendario juvenil, con Héctor Álvarez y Adrià Pericas como dos de los nombres más destacados del panorama internacional, ambos nacidos en 2006, la misma generación del huracán Paul Seixas.

En la última etapa, cuando Pericas lideraba por apenas unos segundos, apareció una situación que llamó la atención de Manu Mateo, director del joven combinado nacional: “Ese día se metió en fuga un polaco que nos complicaba mucho la victoria final”. Mateo explicó cómo el equipo se desordenó en ese momento: “El equipo se nos descomponía: Iker Gómez se encontraba fatal, [Luis Alberto] Lajarín parecido y Marco Martín más de lo mismo”.

Con el ritmo impuesto por la situación de carrera, se quedaron solos Álvarez, Pericas y Javier Cubillas, un año más joven que el resto. Mateo resumió el papel de Cubillas con una frase: “Le tocó a él coger el toro por los cuernos”. Según su relato, durante más de media carrera estuvo tirando del pelotón para controlar la fuga y manejar el desarrollo tanto “para arriba, para abajo, en el llano”. La tarea no terminó ahí: “Ahí entró Héctor y tiró la fuga abajo”, añadió Mateo, mientras Pericas, con el grupo de los mejores en meta, logró salvar el maillot amarillo.

Aquel Cubillas ya se describía como un ciclista de perfil sereno, incluso tímido e inocente, con apariencia algo distraída, aunque con mucha energía encima de la bicicleta. “Aún es muy joven, pero le está perdiendo el miedo a las carreras y por si fuera poco está encontrando las piernas”, afirmó Mateo, entonces todavía jefe del equipo, pero ya en un contexto que pronto cambiaría para el corredor.

Pocos meses después del GP Baron de 2024, el Movistar Team decidió relanzar su devo, el conjunto de desarrollo que había desaparecido en 2003 y del que habían salido figuras como Miguel Indurain. Mateo fue elegido para liderar el proyecto dentro de la estructura de Eusebio Unzue.

Hoy, Javier Cubillas, con 19 años, se ha convertido en el pilar del Movistar Academy, el filial telefónico que esta semana compite en el Giro Next Gen, considerado el primer gran examen de la temporada para un plantel que, desde el inicio del curso, ha alternado carreras sub-23 con “valiosísimas” experiencias en el primer equipo. En un mes llegará el Porvenir, el mini Tour de Francia que ya ganaron Greg Le Mond, Miguel Indurain, Egan Bernal o Tadej Pogacar, y en el que por primera vez competirán filiales del WorldTour y no únicamente selecciones nacionales.

El propio entorno del pelotón describe esta etapa como una nueva cara del ciclismo, marcada por un cambio de paradigma impulsado por la precocidad de los jóvenes talentos y por la capacidad de los equipos para integrarlos cada vez antes en sus canteras. En ese contexto, el Movistar, inmerso en una incertidumbre por su vínculo futuro con Telefónica, fue el último equipo en sumarse a la tendencia actual. Así, dejó al Uno-X como el único WorldTour que no cuenta con una escuadra de formación propia.

El filial telefónico dispone de dos directores deportivos, dos preparadores físicos, un médico, un nutricionista, varios mecánicos y 12 ciclistas. La estructura valora ampliar esa cifra a 14 la próxima temporada, aunque la mayoría de los chicos todavía está “verde” y, de hecho, hace menos de un año competían en categoría júnior. Aun así, en edades tempranas ya se intuye quién podría dar el salto al primer equipo, ya sea para acaparar protagonismo o para cubrir funciones tan relevantes como las que desempeña Jorge Arcas, uno de los gregarios más respetados de la M, que pronto cumplirá 34 años.

Mateo lanzó un mensaje a quienes toman decisiones en la parte alta: “A los de arriba les digo que estén tranquilos y que no tengan ninguna prisa con los chavales”. En su lectura del momento, Cubillas, Ibai Villate y Mattia Proietti Gagliardoni, todos citados para el Tour del Porvenir, son los que más interés despiertan en la planta noble, aunque no son los únicos. Roger Pareta, Daniele Forlin y Tomás Pombo ya han destacado en la primera parte de la campaña ante Chente García Acosta. Otros, en cambio, no han logrado mostrar su nivel durante la primera mitad del año, y el tiempo empieza a pesar.

Para sostenerse frente a los grandes presupuestos del pelotón, que ya han captado talentos como Pericas (UAE), Álvarez (Lidl-Trek) o Benjamín Noval (Ineos), el Academy ya tiene cerradas dos incorporaciones para el próximo curso. Se trata del colombiano del Sistecredito Jerónimo Calderón, que con 19 años se proclamó el pasado mes de febrero campeón nacional sub-23 en la modalidad de contrarreloj, y del cántabro Raúl López, quien con 18 años destaca en pruebas de carretera, mountain bike y ciclocrós en las filas del Baqué.

“Al final, si podemos subir a uno o dos al WorldTour cada año, sería la leche, pero para eso hace falta que sean una realidad”, concluyó Mateo. También valoró el trabajo realizado en pocos meses: “Llevamos pocos meses con el proyecto y ya podemos decir que ha sido un súper acierto, sobre todo el ir mezclándolos con los mayores, por la experiencia que ganan y por el abanico que abre en cuestión de calendario”. Aun así, recordó que “el ciclismo es muy cruel y de un día para otro te pone en tu sitio” y que, por ello, “hay que estar tranquilos”. Para él, el salto todavía requiere crecimiento: “Los chicos todavía son muy jóvenes y hace nada estaban compitiendo en categoría júnior. El salto es grande y aún tienen que crecer”. Con todo, señaló que el margen para la cautela no elimina la necesidad de mirar la realidad: “Eso sí, la cautela nunca nos va a privar de ver la realidad”.

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