El gol de Bellingham tras una polémica con las cámaras en Hard Rock Stadium marca la eliminatoria de Inglaterra ante Noruega

Imagen gracias a: El País (América)

El gol de Bellingham tras una polémica con las cámaras en Hard Rock Stadium marca la eliminatoria de Inglaterra ante Noruega

NOTICIAS

En los cuartos de final del Mundial, la acción que terminó en el primer tanto de Jude Bellingham estuvo rodeada de una controversia por un posible impacto del balón contra el cable de una cámara aérea en el Hard Rock Stadium.

La victoria de Inglaterra ante Noruega este sábado en los cuartos de final del Mundial estuvo marcada por una polémica que se vinculó con una repetición. Después de un saque de puerta largo de Orjan Nyland, el balón parecía, según se aprecia en la retransmisión en diferido, chocar con el cable colgante que sostiene una de las cámaras del Hard Rock Stadium en Miami.

La discusión cobró relevancia porque, de haberse producido ese contacto, habría podido alterar la trayectoria del esférico. Ese supuesto cambio habría favorecido la recuperación de la posesión por parte de los Three Lions y, en la jugada posterior, llegó el primer gol de los ingleses, obra de Jude Bellingham.

El reglamento de la IFAB aplicable en este caso, en el artículo 8.2, contempla que si ocurriera un incidente fortuito de este tipo, la cámara, al considerarse un agente externo del arbitraje, obligaría a reanudar el juego con un balón a tierra y el tanto debería anularse.

Fox Sports informó que tenía constancia de que la FIFA confirmaba que el choque no se produjo. Minutos después, The Times publicó que la organización afirmaba que los funcionarios “han verificado los datos y no hay ningún pico en el gráfico procedente del sensor de ritmo cardíaco conectado al balón”. Finalmente, la FIFA emitió un comunicado en el que explicó que el balón no tocó el cable y presentó imágenes acompañadas de una gráfica sobre la sensibilidad del balón en movimiento, con las que buscó demostrar que la pelota no cambió su trayectoria.

A pesar de las quejas de los jugadores noruegos y de su entrenador, Stale Solbakken, el cuerpo técnico no revisó la acción. El árbitro asistente de vídeo (VAR) habría podido intervenir si estimaba que existían pruebas claras y evidentes de que uno de los equipos se vio perjudicado. Jérôme Brisard, en su séptimo partido como VAR en esta competición, no consideró que el incidente constituyera un error claro. Tampoco lo estimó así el árbitro principal, Clément Turpin, quien en el torneo dirigió, entre otros, los encuentros de Argentina contra Egipto (3- 2) y de Inglaterra contra Croacia (4-2).

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir