Francia combina un ataque brillante con una defensa cada vez más sólida

Imagen gracias a: El País (América)

Francia combina un ataque brillante con una defensa cada vez más sólida

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El crecimiento defensivo de Mike Maignan sostiene al equipo de Didier Deschamps: el portero solo encajó dos goles en el torneo y dejó su arco a cero en tres partidos de la fase de cruces.

Tras la disputa de los partidos de Francia, Mike Maignan recorrió las zonas mixtas con la tranquilidad de quien ya no tiene la misma carga de reclamos que enfrentó en la última Eurocopa. En esta ocasión, su papel encaja con el rumbo que tomó la selección dirigida por Didier Deschamps: un equipo que brilla en ataque y, al mismo tiempo, consolida un sistema defensivo en ascenso.

En el Mundial, Maignan pasó la mayor parte de los encuentros como espectador del equilibrio que logró el conjunto francés. De las nueve veces en que tuvo que intervenir, solo se le recuerdan dos acciones de mérito: un disparo de Sarr con Senegal y un penalti detenido a Noruega cuando el marcador estaba 3-1 a favor de Francia. En el torneo, Maignan encajó únicamente dos goles: uno ante los Leones de la Teranga (3-1) y otro ante los escandinavos (4-1), ambos en la fase de grupos. Frente a Suecia, Paraguay y Marruecos, rivales que Francia encontró en los cruces, dejó su portería a cero y el rendimiento fue suficiente para el avance del equipo.

El partido contra Marruecos fue, en términos defensivos, el que más llamó la atención de Deschamps. “Estuvimos muy equilibrados durante todo el partido”, valoró el técnico de Bayona. El ataque francés, que deslumbra con la técnica en velocidad de Olise, Mbappé, Doué, Dembélé y Barcola, encontró soporte en el equilibrio táctico de Rabiot y Koné y en el liderazgo de sus centrales, Upamecano y Saliba. “Siempre sólidos. Espero que sigamos así. Defiende todo el mundo, no solo los defensas. Otra portería a cero, así que es una alegría”, expresó Saliba ante los medios de la federación francesa. Al término del duelo, añadió: “Podemos marcar en cualquier momento. Sabemos defender y sabemos atacar, así que creo que tenemos un equipo completo”.

Saliba, además de ordenar el bloque, marca la línea defensiva con autoridad junto a Upamecano cuando la selección juega en campo contrario. El central del Arsenal no ha cometido errores de entrega o de marcaje que suelen castigar. Guy Stéphan, mano derecha de Deschamps dentro del cuerpo técnico galo, destacó a Upamecano: “En el Bayern es titular de pleno derecho y juega muchísimos partidos durante la temporada. Aquí, con nosotros, ha tomado otra dimensión, a menudo junto a Saliba. Es un jugador muy potente, muy bueno en el duelo y tampoco es cualquiera en la salida de balón. Es un jugador muy importante”.

Para Deschamps, que suele ser poco dado a las concesiones, el encuentro ante Marruecos resultó redondo por la forma en que su equipo limitó a un rival que no pudo desplegar su fútbol más atrevido. Después de la victoria contundente ante la selección magrebí, que aseguró el pase de Francia a la tercera semifinal consecutiva bajo su dirección, el seleccionador premió a los futbolistas con un día libre. En los días previos, la presión había aumentado tanto sobre el técnico como sobre sus jugadores debido a la identidad de equipo jugón que Marruecos había construido durante el torneo y al peso social de una cita que se vivía con fuerza en la concentración francesa en Boston. El duelo iba más allá del plano deportivo por la comunidad marroquí residente en Francia y la rivalidad se reflejó en el ambiente desde que se conoció el enfrentamiento.

El análisis defensivo y ofensivo del partido ante Marruecos fue el último gran referente que tendrán que estudiar Luis de la Fuente y sus ayudantes. Francia explotó antes como selección ofensiva que defensiva. Al terminar la primera fase, a Deschamps le preocupaban las ocasiones generadas por Senegal en el primer tiempo y por Noruega con un equipo plagado de suplentes. “Nos han hecho demasiadas ocasiones, aunque está Maignan, que también está radiante y para eso está”, comentó el técnico tras la victoria ante los nórdicos.

Desde que finalizó la primera fase, Deschamps insistió en entrenamientos y charlas para que el equipo fuera menos vulnerable. El trabajo de concienciación para una defensa que debe comenzar en la presión de los delanteros se reflejó no solo en las tres porterías a cero ante suecos, paraguayos y marroquíes, sino también en una reducción progresiva del total de remates recibidos por Maignan respecto a los diez que logró Noruega. Suecia lo remató ocho veces, con tres envíos a puerta. Paraguay y Marruecos sumaron cinco remates cada uno: los sudamericanos no encontraron portería y los magrebíes solo lo hicieron una vez.

Deschamps buscó reducir riesgos para que el 4-2-3-1 que dibuja sufra lo menos posible en defensa. El foco para el rival, especialmente para España, está en los laterales, donde puede aparecer el daño: hasta ahora Koundé y Digne respondieron bien. Digne se consolidó en el once titular tras desbancar a Theo Hernández. En ese punto, Deschamps detectó un agujero ante Senegal y fue contundente. Digne se suelta con menos alegría que su competidor por el lateral izquierdo, pero el técnico valoró su trabajo y las ayudas que recibió para que Marruecos no profundizara con Hakimi. De los dos laterales, Koundé es el que más se desmarca en ataque. Queda por ver si con Lamine Yamal enfrente será igual de atrevido.

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