De la Fuente, el profesor que mira a Scaloni: del curso de entrenadores al Mundial

Imagen gracias a: El País (América)

De la Fuente, el profesor que mira a Scaloni: del curso de entrenadores al Mundial

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Luis de la Fuente, seleccionador de la Roja, afronta su primer Mundial frente a Lionel Scaloni, el técnico argentino al que formó en un curso de entrenadores en 2018 y que conquistó la Copa del Mundo en 2022 en Qatar.

Luis de la Fuente se prepara para disputar su primer Mundial ante Lionel Scaloni, el técnico argentino al que conoció en las aulas tras impartirle clase en un curso de entrenadores en 2018. Scaloni, por su parte, ya logró el título mundial: ganó la Copa del Mundo en 2022 en Qatar.

Antes de la final, Scaloni y De la Fuente protagonizaron un reencuentro cargado de afecto. El técnico de la selección argentina se acercó a Luis de la Fuente con un mensaje directo mientras se abrazaban sobre un escenario, en un acto organizado por la FIFA en un auditorio de Manhattan con numerosos asistentes de una convención de coleccionistas.

El vínculo entre ambos se remonta a aquel curso. Scaloni, de 48 años, venía de construir un palmarés que incluía la Copa América de 2021. De la Fuente, de 65, había sido uno de sus profesores en la Real Federación Española de Fútbol y, posteriormente, conquistó su primer gran título con la absoluta: la Nations League en 2023. Para entonces, Scaloni ya había obtenido el Mundial de Qatar.

Durante la promoción de aquel curso, Montse Tomé, compañera de promoción, recordó la sorpresa que generó entre sus alumnos el papel de Javier Saviola. “Pero, loco, si no sabía ni escribir”, comentó en un mensaje que recibió, entre bromas y asombro.

Tomé también describió cómo transcurrió el periodo de formación: durante seis semanas entre finales de 2017 y principios de 2018, pasó muchas horas cerca de Scaloni en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde solían coincidir en la primera fila. “Hice las primeras prácticas con él, y lo de escribir me lo dejaba a mí. Luego el tipo era muy listo, muy vivo. Tenía esa parte del fútbol de haber sido jugador”.

En aquella promoción figuraban 30 integrantes y varios nombres que ya destacaban. Andoni Iraola, por entonces emergente como técnico del Liverpool, coincidió con exfutbolistas como Fernando Redondo. También estuvieron Pablo Amo, segundo de De la Fuente cuando ganó la Eurocopa de 2024; Manuel Pablo, Valerón, Pablo Orbaiz y Walter El Rifle Pandiani, además del propio Scaloni, con quien Pandiani compartió habitación en concentraciones en su etapa en el Dépor.

La rutina en Las Rozas, según el relato del uruguayo, era intensa: se iniciaban las jornadas a las ocho y media, se detenían para comer a la una y media y regresaban desde las tres y media hasta las siete. “¡No nos lo regalaban!”.

De la Fuente impartía clases de táctica y, pese a la exigencia, lograba que el grupo se sintiera cómodo. Carlos Gurpegui lo describió como alguien capaz de hacer más llevadero el proceso de aprendizaje: “Él es un tío muy divertido… Y dentro de que era muy ameno, muy abierto, tenía claro que estábamos allí para aprender. Que no pasaran las horas y no te llevaras nada. Era exigente”.

Tomé coincidió en esa línea y añadió que el trabajo se alternaba entre el aula y el campo. “Él llevaba la parte relacionada con los sistemas, con las estructuras enfrentadas, con las soluciones ante diferentes propuestas. Hacíamos una parte en clase y otra, la mayoría, en el campo. Era un profe enrollado. Nos hacía reír. Nos entendía. Tenía empatía para pensar en lo que necesitábamos. Y era exigente”.

La materia que De la Fuente daba encajaba con el perfil de Scaloni, que por entonces trabajaba en el Sevilla como analista de Sampaoli y después se incorporaría al proyecto de selección argentina, que terminó heredando. Tomé subrayó la pasión de Scaloni por el fútbol: “Era un loco de ver partidos… Me acuerdo de hablar con él de diferentes estructuras… La Argentina que ganó el Mundial fue una Argentina que fue cambiando de sistema. Scaloni hablaba de espacios, tenía en la cabeza todas las estructuras…”.

Tras las tareas, algunos alumnos alargaban la jornada con partidos informales. Tomé recordó que Scaloni se volcaba en esos encuentros “jugaba a muerte, como es él, intenso, aguerrido, de los de ‘por aquí no pasas’”. También se organizaban juegos como fútbol tenis tres contra tres, con Iraola, Orbaiz y Gurpegui frente a Manuel Pablo, Valerón y Scaloni.

Pablo Orbaiz y el resto del grupo compartían un ambiente de competencia constante, donde Scaloni siempre se mantenía activo. Pandiani destacó el nivel de Iraola: “Míralo. Justo después se fue al Larnaca, en Chipre, y ya lo hizo espectacular”.

En el caso de Saviola, Pandiani explicó la diferencia de roles dentro del grupo de trabajo: “Éramos compañeros de grupo de trabajo… Ya veías que era más un segundo entrenador, más de estar cerca del jugador”. Para el uruguayo, Scaloni era distinto en el enfoque: “Sabías que a este le daban un equipo, y un tipo que sabe hablar con el grupo… con la profesionalidad que tiene, ese carisma de cercanía con el jugador... Todo eso hacía un combo perfecto para conseguirlo”.

El salto al primer plano llegó antes de lo previsto. En agosto de 2018, tras la destitución de Sampaoli como seleccionador argentino, Scaloni asumió la responsabilidad con 40 años y se hizo cargo de un grupo marcado por la presencia de Messi. Tomé relató un mensaje recibido de su compañero de promoción: “Montse, en el curso de entrenador nos enseñaron todo lo que no necesitamos. ¿La gestión? Eso es el fútbol”… y añadió que la clave estaba en resolver momentos difíciles y no solo desde la parte emocional.

En la trayectoria de De la Fuente, Gurpegui vio continuidad con lo que ya había observado años antes: cuando fue delegado en el Athletic con Caparrós, era “súper cercano, súper cariñoso”. Pandiani, por su experiencia en vestuarios en Uruguay, Emiratos Árabes Unidos y España, conectó esa idea con una máxima del seleccionador español: “Necesitas buenas personas. Es lo más importante… La manzana podrida termina arrastrando a dos, tres, cuatro… ¿Qué pasa? Que normalmente en el fútbol de alta competencia no llaman a ese jugador para decirle: ‘No, por ahí no’. Lo dejan estar y si se te pudre el grupo sales perjudicado y te terminan echando”.

Tomé trató a De la Fuente durante siete años en la federación después de haber sido su profesor. Afirmó que siempre alabó su trabajo y sus valores y sostuvo que la forma en que construyó equipos —tanto de jugadores como de técnicos— refleja su personalidad. En ese escenario, De la Fuente está a un paso de un logro máximo frente a uno de sus alumnos más queridos, a quien ya le tocó ser campeón del mundo.

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