De la Francia multirracial del 98 a la España de Lamine y Nico Williams

Imagen gracias a: El País (América)

De la Francia multirracial del 98 a la España de Lamine y Nico Williams

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La idea atribuida a Mariano Rajoy sobre una selección francesa “sin franceses” contrasta con la diversidad que se vive en París y en Madrid, a la vez que España exhibe en este Mundial a Lamine Yamal y Nico Williams como símbolos de integración.

La afirmación de Mariano Rajoy sobre que la selección de Didier Deschamps juega “sin franceses” choca con una realidad visible: la diversidad presente en las calles, tanto en París como en Madrid.

Michael Olise, figura de la selección francesa, ha insistido en que “Amo jugar para Francia”. Forma junto a Marcus Thuram y Brice Samba un grupo de internacionales galos no nacidos en territorio francés. Olise vio la luz en Londres, pero pudo elegir representar a Nigeria por el origen de su padre; también tuvo la opción de jugar con Argelia gracias a las raíces franco-argelinas de su madre.

Aunque Olise no estaba aún nacido cuando la Francia multirracial del 98 conquistó su primer Mundial, creció escuchando cómo aquella mezcla de jugadores con ascendencia magrebí (Zidane, Djorkaeff), antillana (Thuram padre), oceánica (Karembeu) y futbolistas autóctonos, junto al liderazgo de Didier Deschamps, mostró que el mestizaje puede ser tan competitivo como enriquecedor. Con 17 años, Olise sí vivió el segundo Mundial ganado por Francia en Rusia 2018, un torneo marcado también por la diversidad del equipo, con nombres como Mbappé, Griezmann, Kanté, Pogba, Lloris y Giroud.

Francia ha consolidado ese camino de multirracialidad en el fútbol europeo a través de sus escuelas de formación. Los dos Mundiales conquistados, la final perdida de 2006, las semifinales de 2014, la Eurocopa ganada en 2000 y el subcampeonato europeo de 2016 se explican por un proceso de integración.

Mientras tanto, grandes potencias como Alemania, Bélgica, Portugal, Italia y España han seguido la estela francesa. En este contexto, Rajoy fue cuestionado por su postura al escribir que “Francia tiene un altísimo nivel, pero sin franceses”, una idea vinculada a la pureza de la raza y la nacionalidad que encontró oposición tanto dentro de Francia como en la concentración de España en Dallas. El internacional español Borja Iglesias manifestó: “Me sorprende que a estas alturas estemos con estas cosas. Francia es tan rica por la cantidad de personas de distintos orígenes que tiene. Me dan pena estas cosas”.

La Federación Española de Fútbol contempla, entre la generación nacida en 1996 y la de 2010, cerca de 150 jugadores que pueden optar por dos o más federaciones. Dentro de ese grupo de posibles internacionales absolutos con España figuraban Nico Williams y Lamine Yamal. Ambos aparecen como representantes de la integración y la multirracialidad de España en este Mundial, aunque, de acuerdo con lo que escribió Rajoy, no se les podría considerar españoles.

“El fútbol es un reflejo de la sociedad”, suele decir Diego Pablo Simeone, y la selección de Francia es presentada como un ejemplo de rechazo al racismo y la xenofobia. Ya en el 98, Zidane afirmó que renunciaría a la selección si Jean-Marie Le Pen, ultraderechista, llegara a gobernar el país. En la pasada Eurocopa, cuando las encuestas acercaban al gobierno de la República de Francia a Marine Le Pen y a su partido, Reagrupamiento Nacional, Kylian Mbappé retomó la bandera de la multirracialidad y aseguró: “No me gustan los extremos, los que dividen. Hablamos de diversidad, de tolerancia y respeto”.

Un mensaje que, según el artículo, deja en evidencia lo que Rajoy ignoró en su controvertido texto.

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