Barcelona SC y Emelec: el VAR llevó al árbitro a corregir un supuesto penal y el Clásico del Astillero terminó 0-0

Imagen gracias a: El Universo

Barcelona SC y Emelec: el VAR llevó al árbitro a corregir un supuesto penal y el Clásico del Astillero terminó 0-0

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En el Clásico del Astillero correspondiente a la fecha 18 de la fase inicial del campeonato ecuatoriano de fútbol, el juez sancionó inicialmente una pena máxima para Barcelona SC cerca de los 22 minutos, pero luego rectificó tras la revisión del VAR. El encuentro concluyó sin goles.

La edición 239 del Clásico del Astillero, disputada por el campeonato ecuatoriano de fútbol bajo el nombre Liga Ecuabet, se jugó por la fecha 18 de la fase inicial. Fue un partido más luchado que dominado, con pocas ocasiones claras de gol para ambos equipos, aunque la balanza de oportunidades se inclinó hacia Emelec.

Emelec contó con cuatro chances más claras: dos llegaron por intermedio de Ángelo Mina y las otras dos las generó el delantero argentino Luca Klimowicz.

Cerca del minuto 22 del primer tiempo, tras la ejecución de un tiro de esquina, el balón quedó en bote dentro del área. Jonathan Perlaza se anticipó para ganarlo y, en ese momento, pareció ser derribado por Francisco Pizzini, cayendo dentro del terreno de juego. El árbitro central Oswaldo Contreras tardó unos segundos, pero terminó marcando penal a favor de Barcelona SC.

Posteriormente, Roddy Zambrano se comunicó con el juez desde la cabina del VAR para indicarle que revisara nuevamente la jugada, ya que el contacto observado no alcanzaba para sancionar una falta. Con la revisión, Contreras cambió su decisión inicial y determinó anular el penal, reanudando el juego con bote a tierra a favor de Emelec.

El reglamento, en el apartado sobre faltas y conducta incorrecta, establece que se concede un libre directo si, a juicio del árbitro, un jugador comete una de las siguientes faltas contra un adversario de manera imprudente, temeraria o con uso de fuerza excesiva: cargar, saltar encima, dar una patada o intentarlo, empujar, golpear o intentarlo (incluidos cabezazos), hacer una entrada o disputarle el balón, y poner la zancadilla o intentarlo. En caso de que la falta implique contacto físico, se penalizará con un libre directo.

Además, el reglamento precisa criterios para clasificar la infracción:

Imprudente: falta de atención o de consideración o actuar sin precaución al disputar un balón; no requiere sanción disciplinaria. Temeraria: acción con daño físico (no necesariamente grave) sin considerar el riesgo o las consecuencias para el adversario; debe conllevar amonestación. Uso de fuerza excesiva: excederse en fuerza e ímpetu o poner en peligro la integridad del adversario; debe implicar expulsión.

También se concede libre directo si se comete alguna de estas faltas: infracción por mano (excepto el guardameta dentro de su propia área penal), sujetar a un adversario, obstaculizar a un adversario mediante contacto físico, morder o escupir a alguien que figure en las listas de los equipos o sea miembro del equipo arbitral, lanzar un objeto contra el balón, a un adversario o a un árbitro, o golpear el balón con un objeto. Si cualquiera de esos hechos ocurre dentro del área, el tiro libre sancionado se convierte en pena máxima.

En esta acción, el cruce entre Pizzini y Perlaza fue encuadrado en el criterio de “dar una patada o intentarlo”. Tras revisar las imágenes, el árbitro comprobó que no se cumplían los criterios para sancionar la falta y corrigió la determinación que había tomado al inicio.

El encuentro finalizó igualado sin goles, siendo el 89° empate en los Clásicos del Astillero.

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