Zhang Ziyu, la china de 2,23 m que destaca en el Mundial de Berlín y sorprende con su faceta más infantil

Imagen gracias a: El País (América)

Zhang Ziyu, la china de 2,23 m que destaca en el Mundial de Berlín y sorprende con su faceta más infantil

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Con 19 años y 2,23 m de estatura, Zhang Ziyu es la baloncestista profesional más alta de la historia y una de las grandes atracciones del Mundial de Berlín con la selección china, aunque ella insiste en que sigue siendo “una chica joven”.

Zhang Ziyu impresiona incluso antes de moverse: sentada ya llama la atención, y al ponerse de pie su tamaño obliga a mirar hacia arriba. La jugadora china tiene 19 años y mide 2,23 m, una cifra que la sitúa como la baloncestista profesional más alta de la historia. En el Mundial de Berlín, donde disputa el torneo con la selección china, su presencia se ha convertido en el centro de todas las miradas, aunque ella prefiere recordarlo con naturalidad: “Todo el mundo piensa que soy muy dura porque soy muy alta, pero sigo siendo una chica joven, a veces bastante infantil”, explicó en un documental de la FIBA.

Ese carácter todavía aniñado se percibe en su rostro, en las bromas con sus compañeras y en las risas mientras recorre la zona mixta. Fuera de la cancha, también sorprende por sus gustos: disfruta tejiendo manualidades con ganchillo y regala piezas a sus amigos, como un elefante de peluche que tardó dos semanas en coser con lana. Al rememorar su camino hacia el estrellato, Zhang reconoce que echa de menos su cama de la infancia, llena de ositos de trapo.

Su altura no es casualidad. Su padre, Yuquan, fue profesional con 2,13 m, y su madre, Yu Ying, alcanzó el nivel internacional con 1,98 m. Los nombres de Ziyu, con el significado de “niña del universo”, también acompañan su historia: ya medía 1,60 m con siete años y dominaba por tamaño las categorías inferiores. El curso pasado debutó en la primera división china con su equipo, Shandong, y ha firmado ya un mate con la selección, aunque apenas salta. Ahora, en Berlín, su evolución sigue muy de cerca el interés que despierta su progresión.

En el Mundial, Ziyu promedia ocho puntos y cinco rebotes en 12 minutos de media por partido. En la jornada de cuartos, la selección china se enfrenta a Puerto Rico, una ronda en la que España aguarda rival que saldrá del cruce entre Australia e Italia.

La enorme envergadura de Zhang representa ventajas claras, pero también plantea exigencias constantes. El entrenador español César Rupérez, que fue asistente de la selección absoluta china entre 2022 y 2025 y que trabajó con Zhang en la pasada Copa Asia (además de formar parte del cuerpo técnico de la selección española entre 2014 y 2019), subrayó que parte del público solo mira los 2,23 m y olvida que “es una niña”. Rupérez destacó que al convivir con ella en viajes y bromas se entiende su manera de ser, y que, como jugadora, lo más evidente es su capacidad para jugar a una altura única en el baloncesto femenino.

Al hablar con Zhang, el técnico señala que tiene “la cabeza bien amueblada” y que es consciente de lo que representa, de su potencial y de las dificultades que afronta. Entre ellas, mencionó los retos que suponen los tipos de defensas a los que se enfrenta, la necesidad de empujarla para sacarla de la zona, el contacto continuo y el riesgo asociado a los codos, que pueden quedar a la altura de la cara del rival. “Mentalmente eso es muy duro, no hay respiro. Ella no quiere ser un saco de golpes, quiere jugar sin miedo, ser agresiva”, explicó Rupérez.

Para sostener el trabajo durante todo el año, un preparador físico personal acompaña a Zhang en su club y en la selección. El equipo nacional diseñó un plan específico con nutricionista y entrenamientos individuales. Rupérez indicó que su rutina no se parece a la del resto: la muralla china no aguanta una práctica habitual como el resto y se ejercita a media pista, además de entrenar separada de sus compañeras antes de los partidos. También remarcó que, por su falta de movilidad, mantener la salud y evitar lesiones exige un esfuerzo físico “brutal”, y añadió que incluso en el hotel necesita una extensión de cama y compite con rodilleras.

El desafío no termina en la cancha. Zhang debe adaptarse a la fama y a las comparaciones con Yao Ming, el gran pívot chino que triunfó en la NBA. En aeropuertos requiere seguridad privada para llegar a la puerta de embarque por la expectación que genera y, en la calle, la gente se gira al verla. “Es muy famosa, un proyecto de convertirse en una referencia del baloncesto mundial”, resumió el entrenador español.

Durante el Mundial surgió también una imagen especialmente llamativa: el encuentro entre China y Estados Unidos dejó a Zhang doblándose para hablar con Paige Bueckers, 40 centímetros más baja, con 1,83 m. Caitlin Clark reaccionó con sorpresa ante la escena: “Nunca he visto algo así”. Luming Gong, seleccionador chino, describió a Zhang como “una jugadora única en 100 años, tan especial como las plumas de un ave fénix o un unicornio”. A pesar de todo ese impacto mediático, Zhang Ziyu se define como una chica que simplemente ama el baloncesto.

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