Victor Bosoni pulveriza el récord del Tour Divide en una ultradistancia entre Canadá y la frontera de Estados Unidos y México

Imagen gracias a: El País (América)

Victor Bosoni pulveriza el récord del Tour Divide en una ultradistancia entre Canadá y la frontera de Estados Unidos y México

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El francés cubrió 4.300 kilómetros en poco más de 11 días, con 50.000 metros de desnivel positivo, superando el antiguo mejor registro y enfrentándose a condiciones extremas como osos, escorpiones, nevadas y calor intenso.

El Tour Divide es una carrera ciclista de ultradistancia que funciona como una auténtica travesía de autosuficiencia inspirada en los pioneros. El recorrido suma 4.300 kilómetros, con 50.000 metros de desnivel positivo, y conecta Banff (Canadá) con un punto de la frontera de Estados Unidos y México. La llegada se produce en un lugar definido por el track de la organización, donde los participantes no encuentran más que la valla que separa ambos países. No hay recepción para los finishers, tampoco celebración ni podio, ni patrocinadores: solo el cierre de un proceso marcado por el desgaste.

Durante el trayecto aparecen largos periodos de soledad, la necesidad de tomar decisiones constantes y esfuerzos descomunales. La ruta combina escenarios como tormentas de nieve, un paso de montaña cercano a los 4.000 metros y episodios de calor sofocante. A ello se suma la presencia creciente de osos Grizzlies en el norte y de serpientes de cascabel y escorpiones en el sur.

En la edición más reciente, el primer corredor en completar el recorrido llegó a meta batiendo el récord de velocidad de la prueba. Se trata del francés Victor Bosoni, un ciclista de 24 años que en los últimos años ha destacado con rapidez en la escena ultraciclista. Bosoni debía haber competido en el circuito profesional, pero un problema genético le impide mantener un nivel de testosterona normal. Antes de correr bajo un tratamiento de hormonas, optó por una forma de ciclismo distinta, más libre y menos encorsetada.

Ese enfoque lo convirtió en una referencia. Hasta su llegada al Tour Divide, el récord lo ostentaba el lituano Justinas Leveika, pero Bosoni lo redujo de forma drástica: invirtió un día y medio menos y dejó la marca en 11 días, 8 horas y 27 minutos. El cambio se explica por la combinación de meteorología y terreno que favorecieron al francés, además de su elección de una bici de gravel muy aerodinámica, que resultó más adecuada para un trazado técnico y con preferencia por bicis de montaña. Sin embargo, la táctica de Bosoni fue el elemento decisivo.

El ultraciclismo había premiado durante años a ciclistas capaces de minimizar el sueño, con micro siestas y noches de dos horas, manteniendo una resistencia casi automática. Bosoni eligió, en cambio, dormir mucho y bien para recuperar fuerzas, y planteó una contrarreloj diaria de unos 400 kilómetros. Su estrategia cuestiona la épica de la improvisación y apuesta por el alto rendimiento como método.

La prueba también se caracteriza por la diversidad de participantes: hombres y mujeres compiten de forma conjunta y muchos comparten una motivación común, viajar hacia el interior de sí mismos. Algunos descansan en cuentas, en bosques, en moteles cuando logran encontrarlos, en cajeros automáticos, en lavanderías o en paradas de bus. Viajan cargados para anticiparse a cualquier contingencia, lo que reduce la efectividad, aunque poco después de salir se concentran en resistir y en seguir adelante como parte del propio reto.

En esta edición hubo casos llamativos entre los participantes. Una de las corredoras viajó con su perro en las alforjas, un animal de apenas 4 kilos. También se registraron experiencias con perros de 20 kilos, que, al menos en las ascensiones, se bajaban de la bicicleta para colaborar.

El Tour Divide organiza su salida principal en junio mediante el Grand Departure, aunque también puede disputarse en cualquier fecha, incluso de forma inversa o en solitario. La organización se apoya en un grupo numeroso de fanáticos que se coordina desde Facebook desde 2008 y que sigue los rastreadores instalados en las bicicletas para comprobar que no se atajen tramos o se realicen trampas. Si una inundación o un incendio modifican la ruta original, el tiempo no se contabiliza como récord si no coincide con la mejor marca previamente fijada.

Aunque tenga un perfil underground, el Tour Divide es relevante para varias localidades pequeñas de los estados norteamericanos por los que pasa: Montana, Wyoming, Colorado y Nuevo México. En Ovando, en Montana, una localidad de apenas 70 habitantes, existe gracias a una decisión considerada revolucionaria: declararse “amiga de los ciclistas” y construir un pequeño refugio para recibir a los viajeros y alimentarlos. El movimiento de las bicicletas ha dado una segunda vida a un municipio rodeado por la nada y, además, ha reavivado viejos mitos negros de la historia estadounidense. La ruta pasa cerca de la choza de Montana donde Ted K., Unabomber, fabricaba las bombas que enviaba por correo, tal como recoge el documental Life in the mid pack.

Más allá de cifras y récords, el valor del Tour Divide se concentra en las historias personales. Borja Gascón, que sigue la prueba en su podcast Construyendo ultraciclismo, recordó un episodio de 2023 en el que Ulrich Bartholmoes, Justinas Leveika y un tercer ciclista se jugaban la victoria y terminaron atrapados en una trampa común: el barro de la gran meseta de Wyoming. En esa zona, donde apenas hay rastro humano, se forma el conocido “barro crema de cacahuete”, sobre el que resulta imposible pedalear. El barro obstruye el paso de rueda, se introduce en la transmisión y añade kilos al conjunto, que ya es pesado. En ese contexto, los tres quedaron atrapados mientras llovía, empezaron a pasar frío y, al no encontrar cobijo, temieron por su vida. Cuando estaban a punto de pedir rescate, uno de ellos vio un váter de obra, instalado allí como si hubiera caído del cielo. Los tres permanecieron 12 horas dentro, en un espacio de un metro cuadrado, saliendo solo para hacer sus necesidades. Tardaron casi un día completo en salir de la trampa de barro.

Al llegar Bosoni a meta, el segundo clasificado estaba a 600 kilómetros de distancia. Se trata de Laurens ten Dam, que fue noveno en el Tour de Francia de 2014, edición que ganó Vincenzo Nibali, y que en las carreteras galas sufrió bastante menos que en otros contextos.

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