Spurs y Knicks abren sus Finales con la mirada puesta en Victor Wembanyama y la idea de que todo puede pasar

Imagen gracias a: El País (América)

Spurs y Knicks abren sus Finales con la mirada puesta en Victor Wembanyama y la idea de que todo puede pasar

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San Antonio Spurs y New York Knicks inician este miércoles una Final de la NBA cargada de referencias al pasado, con el pívot francés Victor Wembanyama como gran protagonista y un choque entre dos aficiones con sed de victoria.

Las Finales de la NBA entre San Antonio Spurs y New York Knicks arrancan este miércoles en Estados Unidos y la madrugada del jueves en España. La serie reúne a dos franquicias con historias recientes muy distintas: los Spurs, que estrenaron su palmarés en el cambio de siglo tras sus títulos en 1999, llegan después de una sequía en El Álamo de 12 años, mientras que los Knicks encadenan 53 años de travesía en la Gran Manzana desde su último gran momento, con cinco títulos bajo la batuta de Gregg Popovich.

El recuerdo de 1999 todavía pesa en Nueva York. En aquella ocasión, los Knicks tuvieron el título a tiro y acabaron cayendo ante los texanos, que en ese periodo se convirtieron en el referente. De aquel camino, la lección que extraen los de la Gran Manzana es clara: ningún equipo es imbatible y ningún rival es infranqueable. Esa idea vuelve a la cancha con un nuevo símbolo del baloncesto moderno: Victor Wembanyama, descrito como el heredero del pívot mitológico Wilt Chamberlain, el hombre capaz de anotar 100 puntos en un solo partido y el único recordado por su dominio absoluto.

Wembanyama, de 22 años, se ha convertido en el eje de la eliminatoria. Nico Batum lo comparó antes del draft de 2023 con una mezcla poco común: altura y buen tiro como Porzingis, defensa al nivel de Gobert y ataque de la mano de Antetokounmpo, además de capacidad para manejar el balón como Durant. Tres años después, el protagonismo del francés se ha asentado con una irrupción que nadie pone en duda, aunque su techo sigue siendo una incógnita. Con 2,24 metros de estatura, su impacto recuerda a un hito histórico: solo Chamberlain había logrado un partido de más de 40 puntos y 20 rebotes en unas finales de conferencia, hasta que el joven jugador hizo lo propio hace dos semanas en su estreno en la ronda.

En sus primeros playoffs, Wembanyama promedia 23 puntos, 11 rebotes, tres asistencias y más de tres tapones por encuentro. Además, lidera a un grupo inexperto con la calma de un veterano, ya que el equipo es el segundo más joven en acceder a las Finales de la NBA. Mark Tatum, segundo ejecutivo de mayor rango en la competición, resumió el impacto del pívot afirmando que está transformando el juego de una manera que no se había visto.

Parte de lo más decisivo de Wembanyama no aparece en las estadísticas convencionales: los tiros que los rivales evitan al verle plantado en la pintura. Mike Brown, técnico de Nueva York, explicó que contra alguien así la clave es hacerle trabajar y “rezar”, y añadió con humor que él ya tiene esa parte de espiritualidad controlada. Brown se refería a los 10 días que Wembanyama pasó en un monasterio en China para aprender técnicas de artes marciales y meditación con un maestro Shaolin, una preparación inédita para un jugador tan joven en la NBA.

La confianza de los Knicks encuentra precedentes cercanos. En diciembre, Nueva York ya venció a los Spurs en la final de la Copa NBA, con un balance de 2-1 a favor de los neoyorquinos en el curso. Con esos antecedentes, el equipo llega a la cita tras una racha de 11 victorias consecutivas y tras barrer en semifinales y finales de conferencia a los Philadelphia 76ers y a los Cleveland Cavaliers. El rendimiento incluyó un margen total de 262 puntos, que representa un récord absoluto en 80 años de competición.

Con Jalen Brunson al frente en ataque, el desempeño defensivo se antoja determinante para los Knicks. En especial, el papel de las torres Karl-Anthony Towns y Mitchell Robinson y, sobre todo, el del alero británico O.G. Anunoby. Desde la llegada de Wembanyama a la liga, Anunoby es quien menos puntos ha permitido al francés entre los 20 jugadores que le han defendido más de 100 posesiones.

El duelo entre Spurs y Knicks también enfrenta a discípulos del estilo de Popovich. Mike Brown fue asistente del legendario exentrenador entre 2000 y 2003. En San Antonio, Mitch Johnson, sin experiencia previa en banquillos, heredó el puesto a finales de 2024, después de que Gregg Popovich, de 77 años, sufriera un derrame cerebral que lo alejó de la primera fila.

A partir de la confianza transmitida a su plantilla, y con figuras como Stephon Castle y Dylan Harper en el perímetro, Johnson ha consolidado un equipo descarado e irreductible. Los Spurs han sido capaces de destronar a los vigentes campeones, los Oklahoma City Thunder del MVP Shai Gilgeous-Alexander, en el séptimo partido de una gran final del Oeste, tras imponerse previamente a los Timberwolves y a los Trail Blazers.

Más allá del choque de estilos, las Finales reflejan distintas vías para construir un equipo ganador. Los Knicks apostaron por el mercado de traspasos y la agencia libre, levantando la séptima plantilla más cara de la liga. Los Spurs, con una sexta más económica, comenzaron a edificar su proyecto en 2019, eligiendo a Keldon Johnson, actual mejor sexto hombre de la competición, con el número 29 del draft. Otros cinco integrantes de la rotación surgieron de sus selecciones en el evento que reúne a los grandes talentos de futuro del baloncesto mundial, y la apuesta ha dado resultado.

Como cierre, un dato enorgullece a los gestores de la liga: ocurra lo que ocurra, la NBA coronará a su octavo campeón distinto en los últimos ocho años, un registro inédito en las ocho décadas de historia de la competición.

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