Neymar se despide con un penal fallido y Brasil encadena una eliminación temprana que reabre el debate sobre Ancelotti

Imagen gracias a: El País (América)

Neymar se despide con un penal fallido y Brasil encadena una eliminación temprana que reabre el debate sobre Ancelotti

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La selección pentacampeona del mundo amplía a 28 años la espera para volver a levantar un Mundial tras quedar eliminada en una ronda temprana, mientras se discuten la dependencia ofensiva de Vinicius y la continuidad de Carlo Ancelotti.

La Brasil de Carlo Ancelotti arrancó este Mundial con un montaje de la Confederación Brasileña de Fútbol para acompañar la convocatoria de Neymar y terminó con el propio Neymar ejecutando un penalti en el último minuto. El tanto, sin embargo, solo sirvió para cerrar su etapa internacional con la marca de haber anotado en cuatro Mundiales, igualando a Pelé. Entre lágrimas, Neymar resumió el final de su ciclo: “Lo intenté, lo intenté, empecé aquí -debutó en el MetLife en 2010 en un amistoso con EEUU- y termino aquí. Ahora se acabó”.

La participación del futbolista, pese a estar lesionado y haber pasado gran parte de la temporada sin estar en forma, reflejó una crisis de talento e incluso institucional que atraviesa el fútbol brasileño. En el entorno de la selección se mencionaron los contratos publicitarios de la CBF y la presión mediática alrededor del “rebajado 10” brasileño. Ancelotti aceptó convocarle con la expectativa de que un Neymar mermado pudiera aportar más de lo que suele ofrecer Brasil cuando no cuenta con la calidad diferencial con la que se ha presentado históricamente en Mundiales.

El resultado de esta Brasil, considerada precaria, dejó a la selección eliminada en una fase más temprana que la registrada desde el Mundial de Italia 90. Noruega se convirtió en la quinta selección europea que, de forma consecutiva, elimina a Brasil en la gran competición.

Este traspié empuja a la pentacampeona a una cifra inédita: 28 años sin conquistar una Copa del Mundo. La sequía que ya existía entre el Mundial de México 70 y el de Estados Unidos 94 se extenderá cuatro años más debido a los dos goles de Haaland. En principio, ese ciclo lo completará Ancelotti, renovado para ello pocos días antes del inicio de esta Copa del Mundo. El preparador italiano aseguró: “Puedo decir que vamos a seguir trabajando para esta selección, intentando mejorar y con nuevas ideas, es lo mismo que hemos estado haciendo este año”.

Tras la eliminación, los jugadores brasileños se dirigieron al autobús con rostros abatidos y en silencio. El momento se interpretó como un nuevo capítulo de la inestabilidad de Brasil en la búsqueda de la grandeza perdida. Desde su último título mundial, en 2002, no ha vuelto a superar a una selección europea en un Mundial, ni con los ciclos de Parreira, Dunga, Scolari o el propio Ancelotti, ni con el intento de recuperar su identidad más clásica durante la etapa de Tite entre 2016 y 2022.

En sus conclusiones, Ancelotti reconoció la carga anímica de la derrota: “a veces tienes que manejar la tristeza de una derrota. Es una experiencia, por mi parte, triste por el resultado, pero una experiencia bonita, hemos creado un buen grupo, agradecer a los jugadores”. A partir de ahí, vinculó el golpe con la falta de materia prima diferencial: “No merecimos perder, pero el rival tenía jugadores que marcaron la diferencia. Nosotros tenemos que pensarlo, es evidente que para el centro del campo tienen que salir jugadores jóvenes de nivel”.

Ante la escasez de centrocampistas sólidos, el entrenador confió en Casemiro como eje. Lo recuperó para la selección después de casi dos años de ausencia mediante una llamada telefónica en cuanto tuvo la certeza de que ocuparía el banquillo brasileño. También se mencionó la presencia de Danilo y su titularidad en el lateral derecho como otro indicio de la falta de futbolistas notables asentados.

Por la falta de tiempo para planificar y por la calidad disponible, Ancelotti diseñó un plan de mínimos que se vio aún más limitado por lesiones previas de Estevão, Rodrygo, Militão y el lateral derecho Wesley, así como por las de Raphinha y Paquetá ya con la competición en marcha. El técnico intentó construir un equipo sólido atrás y capaz de aprovechar el contragolpe, una idea que, a su juicio, creció desde el primer partido ante Marruecos (1-1). Las victorias ante Haití y Escocia, además de la remontada ante Japón en dieciseisavos, reforzaron esa lectura de mejora progresiva; la derrota con Noruega cortó esa tendencia.

El seleccionador noruego Solbakken señaló el punto de partida de los problemas de Brasil: presionó la salida defectuosa desde atrás y, cuando Brasil se replegó, se acentuó la ausencia de un plan de ataque más solvente y trabajado. En ese contexto, Ancelotti buscó un molde contragolpeador donde Vinicius fuera el principal encargado de desequilibrar. Con cuatro goles en cinco partidos, Vinicius concentró las pocas acciones brillantes que Brasil mostró en esta Copa del Mundo. Contra Noruega, su mejor intervención fue un pase filtrado a Endrick con 0-0, que este definió de forma ansiosa y mal ante Nyland.

La derrota también abrió un debate más personal. Ronaldo Nazario criticó tanto a Ancelotti como a Vinicius: “Tiene que asumir su responsabilidad. Todos sabemos lo talentoso que es, pero esta no ha sido una buena Copa del Mundo. Cuando Brasil necesitó a sus estrellas más grandes, nunca se impuso realmente”, dijo sobre el extremo madridista. Sobre el técnico afirmó: “Tengo que ser honesto. Creo que esta eliminación empieza con las decisiones desde el banquillo. Ancelotti es uno de los mejores entrenadores de la historia, pero esta noche cometió demasiados errores”. Ronaldo añadió además la no convocatoria del delantero del Chelsea, Joao Pedro, como el principal perjudicado por la llamada de Neymar.

Vinicius, por su parte, se desplomó sobre la hierba del MetLife al escuchar el final del partido. Las críticas se concentraron en su papel en el penalti que falló Bruno Guimaraes, señalado por Vinicius como una cuestión de responsabilidad: “Creo que Bruno era el mejor lanzador. Van a decir que yo no quise tirar, pero nunca huyo de la responsabilidad. Tiro los penaltis en el Real Madrid cuando es necesario, y en la selección también cuando es necesario; nunca voy a huir”. Luego añadió: “Voy a seguir trabajando para volver a este lugar”.

Tanto Vinicius como Raphinha y después Rayan sufrieron otra de las carencias habituales de esta Brasil sin brillo. La ausencia de laterales dominantes y ofensivos, rasgo que la Canarinha ha mostrado en la historia de los Mundiales, provocó que sus extremos vivieran un uno contra uno constante. Ni Danilo ni Douglas Santos se desdoblaron con peligro durante el torneo. También se señaló la falta de un nueve definitivo, como lo fueron el propio Ronaldo Nazario o Romario, por citar algunos de los últimos. Y, como punto más crítico, se remarcó que Brasil llegó a esta Copa del Mundo sin un 10 en plenitud: Neymar era eso solo en su dorsal y en su mercadotecnia.

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