Neymar, fuera de lugar: el brasileño se volvió meme en el Mundial mientras otros dos referentes brillaban con 39 años

Imagen gracias a: El País (América)

Neymar, fuera de lugar: el brasileño se volvió meme en el Mundial mientras otros dos referentes brillaban con 39 años

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El delantero del Santos apareció desubicado y centrado en asuntos ajenos al Mundial, convirtiéndose en un fenómeno de memes mientras las dos grandes figuras a las que debía relevar seguían demostrando su nivel a los 39 años.

La comedia suele nacer cuando un personaje es colocado en un escenario que no le corresponde. Algo así se percibió con Neymar en el Mundial: completamente desubicado, concentrado en temas que no encajaban con el torneo, y transformado en un meme mientras las dos grandes referencias que se suponía que debía reemplazar continuaban brillando pese a tener 39 años.

El delantero del Santos entró al terreno de juego ante Noruega en el minuto 67, con apenas minutos previos de presencia real en el Mundial. Antes de ese momento, la atención ya se había desviado hacia detalles fuera del contexto futbolístico, como su compra de un reloj de un millón de euros mientras sus compañeros estaban concentrados, o el episodio en el que pidió la camiseta a Yassine Bono en un vídeo y terminó ofreciendo otra a Doué.

Neymar actuó según su estilo habitual. Incluso después de aquella profecía que le costó a Unzué, cuando era segundo entrenador del Barça, una bronca con el brasileño: “Acabarás como Ronaldinho”, le soltó. Ya se hubiera querido que se cumpliera.

Ancelotti suele manejar las convocatorias con cierto componente emocional y también atiende intangibles dentro de la gestión de plantillas. Sin embargo, lo de Neymar terminó describiendo con mayor claridad su manera de entender el fútbol: el tedio supremo cuando faltan jugadores de nivel estratosférico, una situación que ya se había visto en Nápoles o en el Everton, o cuando se pierden por lesión en la selección, como ocurrió con Estevao. En ese marco, el autoboicot de su convocatoria para el Mundial fue particularmente llamativo.

Con el equipo ya en una situación complicada, Neymar fue utilizado como recurso el domingo, pero su presencia siguió sin encajar. Dos semanas después, continuaba fuera de lugar cuando se acercaba al área para pedir el balón sin que nadie le tomara en serio, cuando centraba sin que nadie saliera a buscarlo o cuando, desesperado, terminaba dando una patada a Odegaard por detrás.

Incluso en su mejor momento, el 10 estuvo descontextualizado: marcó un penalti estéril, el último gol que anotará en un Mundial, y se encaró con un portero que había protagonizado un gran partido para colocar a Noruega en órbita. Un final ridículo y triste para un talento que parecía llamado a sustituir en la cima del fútbol a dos figuras, una portuguesa y otra argentina, que siguen enamorando en su sexto mundial.

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