Mundial 2026: FIFA impone dos pausas obligatorias de hidratación y abre debate médico, táctico y comercial

Imagen gracias a: El Universo

Mundial 2026: FIFA impone dos pausas obligatorias de hidratación y abre debate médico, táctico y comercial

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Las interrupciones de tres minutos en cada tiempo del Mundial 2026 dividen opiniones: la FIFA busca proteger la salud de los futbolistas y equilibrar condiciones para todas las selecciones, pero médicos, exfutbolistas y analistas económicos advierten impactos que van más allá del rendimiento en el campo.

Las interrupciones obligatorias de hidratación de tres minutos, establecidas en el Mundial 2026, generaron opiniones encontradas. La FIFA sostiene que se trata de una medida destinada a resguardar la salud de los jugadores ante temperaturas elevadas, aunque especialistas médicos, exfutbolistas y analistas económicos coinciden en que la decisión también abre un nuevo terreno táctico y comercial que podría influir en el futuro del fútbol.

Por primera vez en la historia de la Copa del Mundo, cada partido contará con dos pausas obligatorias de hidratación: una en cada tiempo, con una duración de tres minutos.

La medida fue adoptada por FIFA luego de la experiencia del Mundial de Clubes de 2025 y considerando las condiciones climáticas previstas en Estados Unidos, México y Canadá, sedes del torneo. En esas zonas, el verano del hemisferio norte elevará las temperaturas por encima de los 30 y 35 grados centígrados en diversas ciudades.

De acuerdo con el organismo, el propósito es proteger la salud de los futbolistas y asegurar las mismas condiciones para todas las selecciones. Aun así, la implementación provocó un debate intenso.

Las pausas, además de alterar el desarrollo habitual de los encuentros, también habilitan espacios para ajustes tácticos y para la comercialización de publicidad televisiva, un punto que ha despertado cuestionamientos dentro y fuera del fútbol.

Perspectiva médica: salud y deshidratación

Desde el ámbito médico, José Arce, deportólogo y secretario de la Confederación Sudamericana del Deporte, valoró la medida como acertada desde el punto de vista fisiológico, aunque señaló que pudo aplicarse con mayor precisión.

Explicó que el contexto del Mundial 2026 es distinto al de Qatar 2022. En la Copa del Mundo anterior, la mayoría de los estadios contaba con sistemas de climatización y los partidos se programaron en horarios que reducían la exposición al calor. En Norteamérica, en cambio, predominan escenarios abiertos y varios encuentros se disputaron en horas de mayor temperatura.

Arce sostuvo que estas condiciones incrementan la deshidratación, elevan la temperatura corporal, disminuyen el rendimiento aeróbico y aumentan el riesgo de sufrir golpes de calor por esfuerzo. También advirtió que el estrés térmico puede impactar la concentración y la toma de decisiones.

El especialista indicó que las pausas eran recomendables, pero consideró que la planificación debió incluir un análisis climatológico más riguroso antes de definir los horarios de cada compromiso. Afirmó que, cuando la temperatura supera los 28 °C, el riesgo es moderado-alto; entre 30-32 °C, el riesgo es elevado; y por encima de 32 °C, el riesgo es mucho más alto.

“Una pausa breve de hidratación alrededor de los minutos 30 y 75 disminuye la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y, si toma en cuenta las pérdidas hídricas acumuladas de todos esos días, da un riesgo médico elevado. Las pausas de hidratación son una medida correctiva, no preventiva”, señaló.

“Yo hubiera programado todos los partidos de riesgo después de las 18:00, hubiera evitado los horarios de mediodía, hubiera utilizado estadios cerrados o climatizados lo más posible y hubiera aplicado criterios obligatorios basados en WBGT y no solo en temperatura ambiente, es decir, medir durante la hora antes y llevar medición durante el partido y ver la necesidad de implementarla”, añadió.

En su experiencia en el fútbol profesional ecuatoriano, Arce dijo haber observado casos de futbolistas que terminaron un encuentro con pérdidas de entre cuatro y seis kilogramos de peso corporal por deshidratación, incluso en partidos disputados durante la noche. También recordó un caso en el que un futbolista sufrió un síncope tras perder cerca de cuatro kilos y medio durante un encuentro.

Para el médico, estos antecedentes reflejan la importancia de aplicar protocolos individualizados de hidratación. Subrayó que no todos los jugadores responden igual al esfuerzo y que algunos requieren estrategias específicas, desde soluciones con electrolitos hasta el enjuague bucal con agua empleado por ciertos futbolistas para estimular la sensación de hidratación sin generar molestias digestivas.

En ese marco, consideró que las pausas de tres minutos resultaron útiles porque permitieron que jugadores visiblemente exhaustos recuperaran parte de su capacidad física antes de reanudar el juego. Sin embargo, insistió en que no deberían aplicarse de manera uniforme. En Ecuador, por ejemplo, planteó que la decisión depende de factores como temperatura, humedad relativa y características de cada ciudad.

Desde su perspectiva, sedes como Manta, Guayaquil o Quito requieren evaluaciones independientes, ya que el impacto del calor varía de una región a otra.

Visión táctica: impacto en el juego

La lectura cambia al llevar el análisis al terreno de juego. El exseleccionado ecuatoriano y exjugador de Barcelona SC y Emelec, Raúl Avilés, reconoció que las pausas pueden beneficiar la salud cuando las condiciones climáticas son extremas, pero advirtió que también modifican el desarrollo competitivo de los partidos.

Según Avilés, los principales favorecidos suelen ser los equipos que atraviesan un momento complicado durante el encuentro. Consideró que esos tres minutos permiten reorganizar el sistema táctico, efectuar correcciones desde el banco de suplentes y frenar el impulso del rival cuando domina el compromiso.

En cambio, para el conjunto que atraviesa su mejor momento, la interrupción puede traducirse en una pérdida de intensidad y de ritmo ofensivo.

Avilés sostuvo que, si un equipo está siendo superado, la pausa le da al entrenador la posibilidad de corregir errores que muchas veces no logra transmitir desde la banda durante el curso normal del juego. Por ello, consideró que estratégicamente suele favorecer al equipo que necesita reaccionar.

El exfutbolista también opinó que las pausas deben aplicarse únicamente cuando las condiciones climáticas lo justifiquen. Puso como ejemplo partidos disputados al mediodía en ciudades como Manta o Machala, donde la exposición al calor puede ser determinante para el rendimiento físico.

Sobre una eventual aplicación permanente en la Liga Pro, mostró reservas. Consideró que, aunque la medida puede beneficiar a los futbolistas, en el contexto ecuatoriano también existe el riesgo de que las interrupciones se extiendan innecesariamente.

Impacto económico: publicidad y millones

Desde el plano económico, el analista Jorge Calderón, rector del Tecnológico Argos, señaló que la discusión no puede reducirse al aspecto deportivo, ya que las pausas representan una oportunidad comercial de gran magnitud.

Explicó que FIFA respaldó la medida con criterios médicos vinculados al aumento de temperaturas y las olas de calor en Norteamérica. También agregó que el contexto estadounidense facilitó incorporar un modelo más cercano al entretenimiento deportivo característico de ese país.

De acuerdo con Calderón, las cadenas televisivas, que previamente adquirieron los derechos de transmisión, aprovechan los tres minutos para comercializar espacios publicitarios. Indicó que el valor de esos anuncios puede ir desde $200.000 hasta cerca de $1 millón por anuncio, según la relevancia del partido.

Con esos valores, explicó que al multiplicar por los 104 encuentros del torneo y las dos pausas por compromiso, el movimiento económico podría alcanzar los $1.000 millones.

A su criterio, esta evolución responde a una estrategia que comenzó con la Copa América de 2024 y el Mundial de Clubes de 2025, ambos realizados en Estados Unidos, y que continuará con otros cambios orientados al espectáculo, como el show de medio tiempo previsto para la final del Mundial.

El analista sostuvo que las próximas Copas del Mundo también mantendrán las pausas de hidratación. Argumentó que los escenarios previstos para 2030 y 2034 volverán a desarrollarse en regiones donde el calor alto servirá como justificación para preservar la medida.

En ese escenario, consideró probable que disminuya la resistencia inicial y que estas interrupciones terminen aceptándose como parte habitual del fútbol moderno. (D)

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