Mónica Marchante arremete contra el periodismo deportivo: “Está enfermo”

Imagen gracias a: El País (América)

Mónica Marchante arremete contra el periodismo deportivo: “Está enfermo”

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La veterana comunicadora denuncia que en el periodismo deportivo se exige a las mujeres un estándar físico y de edad determinado, mientras que los hombres pueden mantener otros perfiles sin el mismo filtro.

Mónica Marchante, comunicadora nacida en Roma y con 58 años, repasó su trayectoria y lanzó una crítica directa al periodismo deportivo. Recordó que su primera visita a un estadio de fútbol fue para asistir a una final del Mundial, la de 1982, y que años después su vocación terminó imponiéndose sobre la idea de estudiar derecho.

Marchante contó que en 2016, durante su presencia en el Santiago Bernabéu, el personal de seguridad estuvo a punto de echarla tras interpretar que una mujer con micrófono en la grada había cometido un robo. Explicó además que, además de entrevistas a presidentes, futbolistas y entrenadores, ha realizado para la plataforma Movistar plus documentales sobre figuras del deporte como Unzué, Javier Clemente, Luis Aragonés o Perico Delgado.

Al ser preguntada si todavía le gusta el fútbol, respondió afirmativamente y añadió que le resulta ofensivo que incluso personas dentro de la industria planteen esa cuestión, hasta el punto de que ya no les contesta.

También se refirió a la última rueda de prensa de Florentino Pérez, en la que, al comentar un artículo de Abc, dijo: “Lo ha escrito una mujer que no sé si sabe siquiera de fútbol”. Marchante señaló que podrían haberse dicho cosas similares desde otros presidentes de su misma edad y vinculó el comentario a experiencias vividas y a la edad, trazando paralelos con lo que le decían sus padres cuando le pedían que no se dedicara al periodismo deportivo.

Sobre qué le habría preguntado si hubiera estado en esa rueda de prensa, afirmó que habría planteado muchas cuestiones relacionadas con las explicaciones que debe dar el presidente del Real Madrid sobre lo que ocurre en el club. Entre los temas citó la figura de Anas Laghrari —banquero sobre el que este periódico preguntó al presidente del Real Madrid en una entrevista el pasado mayo— y el papel que cumple, así como por qué se han tomado determinadas decisiones. En ese sentido, afirmó que la tendencia actual del periodismo es dirigir la atención hacia los árbitros para desviar el foco de otros asuntos.

Marchante sostuvo que existe un miedo asociado a Florentino Pérez por su poder, y extendió esa idea a otros temores: al Barça, a la Liga o a la Federación. Subrayó que las empresas periodísticas no defienden hoy el periodismo “puro” como antes, y que negarlo sería mentir.

Sobre el machismo, afirmó que “por supuesto” lo hay. Indicó que ahora se disimula, pero que la realidad es engañosa: aunque hay más mujeres que cuando ella empezó, el estándar físico y de edad que se les exige a ellas y a ellos no es el mismo. Señaló que muchas mujeres pertenecen a una franja de edad concreta y con un recorrido profesional limitado, y afirmó que no van a llegar a jefas “igual que no he llegado yo”. Añadió que, al hablar con compañeras de otras televisiones, celebran cada año que siguen en pantalla, y que cuando se tiene la edad de quienes presentan o hacen pie de campo no se percibe el problema; con el paso del tiempo, aseguró, se ve que compañeros con menos méritos y carrera acceden a jefaturas.

En esa línea, criticó que quienes deciden lo que el espectador quiere ver han decidido que el público quiere ver “chicas monas”, mientras que ellos pueden mantenerse calvos, mayores y gordos, sin que exista filtro de igualdad.

La comunicadora también se mostró contraria a las cuotas. Consideró que, a la larga, pueden generar el efecto contrario: que se piense que una mujer está en un puesto por motivos distintos al mérito. Su postura es que no deberían quitar de la pantalla a una buena profesional por ser “feíta”, “gordita” o tener 50 años en lugar de 25, y añadió que eso sería “tratar de gilipollas al espectador”.

Sobre la brecha salarial, afirmó que existe claramente en el periodismo deportivo.

Marchante comparó el fenómeno con el “periodismo bufandero” y señaló que, aunque puede verse también en la cobertura política, lo que le duele es que exista en su propio ámbito. Dijo que le irrita profundamente escuchar preguntas que le dan vergüenza ajena y valoró que haya trabajado en empresas que no buscaron ese enfoque.

Explicó que el periodismo bufandero tiene éxito porque el país tiene una cultura más de equipos que deportiva y, además, en España se tiñe constantemente el debate con un componente político de identificación con un equipo u otro. Afirmó que, en su opinión, el periodismo deportivo “ahora mismo está enfermo”, citando el caso en el que el Real Madrid dio “caña” a la Selección por no llevar a jugadores suyos y algunos periodistas siguieron el mensaje, llegando a decir que irían con Francia por identificarse más. Concluyó que, cuando se alcanza ese punto, entiende que “está todo podrido”.

En relación con las condiciones de las entrevistas impuestas por la Liga, indicó que no recibió un correo en el que se le dijera que no podía preguntar “esto o lo otro”, aunque afirmó que se prioriza preguntar sobre el partido. Aun así, calificó como mal censurar una pregunta, por ejemplo, sobre una renovación, sosteniendo que quien paga debería tener acceso a más información. Comparó esa situación con la rueda de prensa posterior, donde el que no paga sí puede preguntar lo mismo.

También se refirió a la censura de imágenes que miles de personas ven “en directo”, como cuando se enfocó a la luna para que no se viera la protesta de los jugadores por intentar llevar un Barcelona-Villareal a Miami. Marchante afirmó que no tiene sentido censurar, recordando que el público lo estaba viendo, grabando con su móvil y subiéndolo a redes sociales. Argumentó que es lo contrario: quien tiene las cámaras debe enseñar esas imágenes mejor que los demás. Para ella, al ser la Liga —los clubes— propietaria de la competición, todo lo que sea censurar reduce credibilidad al producto.

Sobre el control al periodista, señaló que ha aumentado porque se ha cedido mucho: “cada vez se paga más a cambio de menos”. Recordó que, cuando trabajaba en El día después, grabó imágenes que algunos clubes habrían preferido que no salieran, pero que obtuvo en la zona donde estaban acreditados, con el peto visible. Preguntada por si hoy sería posible grabar esas imágenes en las que el futbolista del Dépor Fernando Sánchez criticaba a su entrenador, Javier Irureta, respondió que sería imposible.

Como ejemplo, explicó que en aquel momento Canal plus tenía una relación fantástica con el Dépor, pero aun así se priorizó hacer un buen producto para el abonado. Dijo que dos horas antes del partido el futbolista criticaba a su entrenador y luego, en la entrevista, le decía lo contrario, y que decidieron sacar la historia real frente a la historia que se vendía, en un caso que no era grave pero que describía el fútbol.

Al preguntársele si el control creció porque se quiso o porque se permitió, respondió que fue porque se cedió. Señaló que el control siempre lo han querido, pero que se ha entregado demasiado, y advirtió que llegará un momento en que no quedará nada.

Marchante también se refirió a la idea de llevar un Barcelona-Villareal a Miami y dijo que, a priori, no lo veía con buenos ojos. Consideró que lo peor fue la forma de gestionarlo “de tapadillo”, aunque después mencionó que la Supercopa de España también se ha realizado fuera. Sostuvo que todo se legitima por el dinero que se ingresa, mientras el aficionado lleva tiempo importando menos, y añadió que las cosas terminan explotando, como afirmó que ocurrió en Vallecas.

Al tratar el tema de la Supercopa celebrada en Arabia Saudí y las críticas por derechos humanos en países como Qatar, vinculó el debate con lo que Amnistía Internacional llama “blanqueamiento deportivo”. Subrayó que es un tema complejo y que, cuando se compró la Supercopa, se hizo muchas preguntas y lo habló con Michael Robinson, a quien atribuyó su ayuda en planteamientos éticos. Recordó que, si renunciaba a ir, no conocería de primera mano lo que estaba pasando, y afirmó que en ocho años se ha visto una evolución en Arabia Saudí. También dijo que, en su opinión, no le convence el argumento de vender que se iba allí para cambiar la vida de las mujeres: “vamos allí por el pastizal que se ingresa”.

Tras Rubiales, añadió que se aprecia un mayor número de mujeres en el fútbol, que la liga saudí femenina se ha desarrollado. Afirmó que ha hablado con entrenadoras saudíes y que se observa recorrido. También señaló que la Federación ha llevado a dar charlas allí a la seleccionadora nacional.

Preguntada por lo que ocurriría si Arabia Saudí, en lugar de llevarse jugadores de retirada, pusiera más dinero para fichar estrellas en su mejor momento, dijo que cree que no ocurrirá porque quienes regresan de allí ya están contando cosas que echan a otros jugadores hacia atrás, y que están más cerca de “desandar el camino” que de que pase eso.

Sobre el papel de los futbolistas pronunciándose en cuestiones ajenas al campo, mencionó ejemplos como Borja Iglesias opinando sobre la protesta propalestina en la vuelta ciclista y Mbappé alertando del auge de la extrema derecha. En cuanto a la polémica por ocultar el mensaje de la camiseta de apoyo a los ceutíes, Marchante señaló que se gestionó muy mal. Entendió que Mbappé quisiera solidarizarse con los motivos por los que vienen esas personas, pero le criticó que lo hiciera hacia un lado y no hacia el otro. Dijo que en Ceuta hay mucha gente que lo está pasando muy mal y preguntó si no se merecen la solidaridad de Mbappé. Cuando se le planteó que Mbappé argumentó que no quería priorizar el sufrimiento, respondió que sí lo priorizó y que, si el club decidió que el jugador debe salir con esas camisetas, salvo que se le pida algo contrario a los derechos humanos, “hay que ponérsela”.

Marchante recordó que fue la primera mujer en El día después, un programa que, junto a Michael Robinson, cambió la forma de contar el fútbol, incluyendo la sección “Lo que el ojo no ve”. Sobre si aquello fue precedente de las Kiss cam, dijo que cuando se apunta a la grada se encuentra todo tipo de cosas, como con la kiss cam. Afirmó que se lo pasó muy bien haciendo aquello y que cree que es de las pocas cosas que se mantienen como estaban, como parte de la herencia de Michael, quien no quería cosas preparadas sino grabar la realidad sin aditivos.

Finalmente, abordó el papel del VAR y el contexto de una discusión que terminó en penalti y expulsión, que lanzó a la fama al juez de línea Rafa Guerrero, además de la frase atribuida a Mejuto González: “Rafa, no me jodas”. Marchante respondió que el VAR no ha traído la justicia prometida. Explicó que antes de tener esa herramienta algunas cosas no se revisaban, pero que sigue existiendo el filtro humano, y defendió que la justicia al 100% no existe. Señaló que ahora todo está bajo sospecha por lo que quiere la directiva del Real Madrid. En ese marco, recordó que cuando se buscaba poner el foco en la Superliga, se llevaba bien con el Barça.

También se refirió al caso Negreira, afirmando que le parece tan grave como para que el Madrid al día siguiente se hubiera personado en la acusación o hubiera tomado la iniciativa, aunque dijo que el club lo hizo finalmente en marzo de 2023.

Sobre por qué no hubo consecuencias en el caso Negreira, sostuvo que no lo entiende y calificó de delirante lo que dijo Javier Tebas: que aquello había “prescrito”. Concluyó que el fútbol español necesita que mañana mejor que pasado se termine la investigación y que cada día sin sentencia es un día de credibilidad que se pierde.

En el apartado de entrenadores, Marchante dijo haber defendido mucho a Luis Enrique y aseguró que le produce felicidad ver que personas que considera maltratadas alcanzan el éxito. Citó la Eurocopa ganada por Luis Aragonés, las Champions del PSG con Luis Enrique y el Mundial con Ferrán. Afirmó que hay “lobos con piel de cordero” y que existen personas que se dedican más a caer bien a los periodistas que a hacer un buen trabajo, algo que le ha pasado sobre todo con entrenadores. No quiso decir nombres, pero afirmó que algunos siguen en activo: unos dedican mucho tiempo a su imagen y otros se centran en trabajar, estudiar y mejorar sus métodos de entrenamiento, citando como ejemplo a Aragonés o Luis Enrique.

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