
Imagen gracias a: El País (América)
Iván Helguera compara el Madrid actual con el final de los Galácticos y repasa su etapa en la Roma
El exfutbolista del Real Madrid y la Roma afirma que su paso por el fútbol italiano fue especialmente exigente y analiza el presente del conjunto blanco, al que ve sin equilibrio y con pocos líderes, en un paralelismo con el tramo final de la era Galáctica.
Iván Helguera, exjugador del Real y de la Roma, rememora su trayectoria en el fútbol y, en una entrevista, profundiza en su experiencia en el club italiano y en las claves que, a su juicio, explican la situación del Real Madrid en la actualidad. Helguera, que pasó por el Real Madrid entre 1999 y 2007 y previamente jugó en el Espanyol, recaló en la Roma en la temporada 1997-98 tras destacar en el Albacete.
Retirado del fútbol, pero muy atento a lo que sucede a su alrededor, el ex central y centrocampista también ofrece una lectura sobre el momento del equipo blanco. Este miércoles acudió al duelo entre Real Madrid y la Roma en Champions como invitado por la entidad giallorossi.
Helguera describe su llegada a Italia como un aprendizaje, aunque la califica de “durísima”. Explica que en España estaba habituado al fútbol de toque y que en Italia sufrió por el carácter más físico de la competición, señalando además que aquella Serie A era “la más potente de Europa”. En su relato, también destaca una rutina exigente: en algunos días entrenaban tres veces y apenas tenían vida fuera de la ciudad deportiva. Aun así, asegura que mejoró tácticamente y que todo aquello le sirvió para su etapa en el Madrid y en la selección.
Sobre su convivencia con Francesco Totti, Helguera afirma que compartían habitación en un contexto de jóvenes promesas. Señala que Totti venía de la cantera y que a él acababan de ficharlo desde el Albacete. Recuerda que, tras su interés por el Madrid y otros clubes, la Roma fue “con todo”. Helguera añade que Totti era un jugador “disfrutón” pero también muy trabajador, mientras que él hablaba poco por el idioma y prefería observar hasta ganar confianza. Indica que en el Madrid hizo un proceso similar.
En cuanto a por qué su estancia en la Roma se limitó a una temporada, Helguera sostiene que el estilo le resultó especialmente difícil: se consideraba “un tirillas” y, aunque lo sufrió más de lo que lo disfrutó, al regresar a la Liga empezó a sacar partido de su mejora física y táctica. En ese punto, relaciona la evolución con el momento actual del fútbol español: según su visión, los jugadores españoles han igualado aspectos físicos y tácticos. Menciona que los niños deben dedicarse a jugar y que el resto se aprende con rapidez, y sostiene que el fútbol se dirige hacia lo de siempre, citando ejemplos como el PSG, la selección y el Arsenal. En la misma línea, contrasta equipos que no abandonaron esa idea, como el Barcelona, con otros que lo hicieron y que, a su juicio, están pasando peor.
Al valorar al Real Madrid, Helguera lo sitúa en el “segundo grupo”. Afirma que el equipo ha ganado músculo y cuenta con jugadores de gran nivel, pero considera que le falta saber a qué juega y un equilibrio entre líneas. En su diagnóstico, critica que el Madrid está dejando de lado jugar bien al fútbol.
Sobre la calidad del plantel, señala dos nombres como base del talento: sostiene que la calidad de Modric y Kroos “no existe” en el equipo actual, o que, si existe, son muy pocos y el Madrid no los tiene. A partir de ahí, apunta que se ha buscado otro tipo de futbolistas, y aunque no asegura que no sepan jugar, considera que no se ha fichado lo que el equipo necesita. En ese contexto, menciona a Tchouameni y Camavinga como “grandes jugadores”, y añade que quizá lo que el Madrid necesitaba estaba en Rodri y que se escapó al Barcelona.
Helguera compara el Madrid actual con el final de los Galácticos y afirma que el paralelismo es muy claro. Explica que el momento de los Galácticos debe entenderse desde otro prisma al que, según él, se quiso vender: con aquella etapa se podía jugar muy bien y ganar partidos con marcador amplio, pero también se perdía con facilidad. Considera que faltaban físico y táctica, y que el problema era que cada jugador iba por su lado, algo que él sufría como defensa. En su recuerdo, ver a Zidane y Ronaldo era “increíble”, pero remarca que el equipo necesitaba ganar y que, en su funcionamiento, si Ronaldo no marcaba, el peso del partido se resentía. También menciona a Morientes, al que no se le vendió como un emblema, recordando que aun así metía “veintipico goles”. Sobre la comparación histórica, afirma que Zidane fue de los mejores de la historia, pero que ha habido otros como Modric y Kroos, que hicieron “bastante más” en el Real Madrid. En esa misma enumeración incluye a Casemiro como “un espectáculo”. Concluye que esos equipos tenían equilibrio, preparación física, jugaban muy bien y lograron cosas importantes.
Respecto a si se ha mitificado la etapa Galáctica, Helguera sostiene que muchos equipos que no ganaron fueron un desastre y se pregunta por qué esa excepción no se aplica a los Galácticos. Afirma que con aquel Madrid se veían cosas divertidas, pero plantea que hay que entender qué se quiere y qué queda en la balanza, citando el Madrid de Capello como ejemplo: aunque no jugaban tan bien, se ganó la Liga.
Sobre si aquel Madrid galáctico se rompía de forma similar a la actual, Helguera responde que sí: asegura que no había equilibrio, con jugadores que avanzaban muy bien pero no hacia atrás. Añade que leyó que el Madrid era el equipo que menos corre de Europa, y sostiene que los malos resultados se explican por algo más que correr: indica que ahora, además, no corre. Reconoce que el Madrid juega más al contraataque y que cuenta con jugadores para ello, pero recalca que en la historia el equipo ha tenido la posesión, y que si además contragolpea, mejor.
En el plano del vestuario, afirma que la transición tras la salida de la regularidad estuvo marcada por mucha incertidumbre. Dice que cuando las cosas iban bien no había problema porque todos eran buena gente, pero cuando fue mal empezaron a aparecer los egos y cada uno iba por su cuenta. Según su relato, cuando llegó al Madrid en 1999, en la etapa pre galáctica, hubo reuniones para decirse las cosas a la cara. Menciona a Hierro, Raúl, Redondo y Sanchís como parte de esos momentos, y señala que más de una vez hubo discusiones, aunque entendían que “era serio” y que era un equipo. Contrasta esa situación con la época en la que, en su opinión, cada uno cogía el teléfono y hacía lo que quería. En la etapa de Camacho, la describe como un caos, con posturas distintas entre jugadores, y concluye que no se iba en la misma dirección, ni dentro ni fuera.
Helguera afirma que ese tipo de problemas se han visto en el Madrid reciente, citando el año pasado con Xabi Alonso. Indica que, aunque el Madrid no era un equipo que gustara, era difícil de ganar: estaba bien en Champions y en Liga, y señala que por perder la Supercopa lo echaron. Añade que lo peor es el caos que se genera y critica decisiones como poner a Arbeloa, que estaba en Primera Federación, señalando que quienes conocen el Madrid entienden por qué. También reconoce que Xabi tuvo problemas con algún tipo de jugadores, pero sostiene que el equipo no estaba mal. Considera que quizá Xabi pudo haber tenido otro tipo de mando, pero que él era así.
Sobre Mourinho, Helguera afirma que siempre mostró personalidad y que los jugadores han hablado bien de él, algo que le gustó. Sin embargo, le preocupa tácticamente: sostiene que quiere defender bien y luego le cuesta atacar. En su análisis, afirma que nunca había visto a un Madrid tan en bloque bajo. Aunque reconoce que el equipo tiene un contraataque “increíble”, dice que no es la filosofía del Madrid.
Respecto a la posibilidad de encaje de la plantilla, Helguera considera que sí hay cuadratura posible, aunque quizá a algunos no les sienta bien. Pone como ejemplo a Valverde, al que ve como un centrocampista fantástico, pero también señala que convive con Bellingham, que tiene tendencia a ir al ataque, y que Tchouameni queda solo. A su juicio, convencer a Valverde de que sea uno de los mejores laterales no le va a gustar mucho, y eso generaría un problema. Plantea una solución hipotética: si el Madrid hubiese fichado a un buen mediocentro junto a Tchouameni, como Rodri, y pusiera a Valverde en la derecha, habría más equilibrio. Pero advierte que si los egos no permiten ver el problema, el inconveniente sería grande. Para él, la solución pasa por hablar con los jugadores; si no, sostiene que existe mercado. Además, considera básico tener jugadores españoles y no entiende por qué no hay más, recordando que España es campeona del mundo. Incluye en su argumento la cantera.
En relación con el liderazgo, Helguera afirma que en el Madrid no hay prácticamente líderes y que, en su lugar, hay muchos egos. Recuerda que Hierro, Raúl, Sergio Ramos o Redondo eran los primeros en sacrificarse y recalca que primero debe darse ejemplo.
Sobre si el Real Madrid podría salir de la crisis de forma parecida a como ocurrió con los Galácticos, Helguera lo plantea como una posibilidad, pero también menciona la necesidad de liderazgo, gente española y canteranos. Señala una de las vías: que “vacas sagradas” dejen el Real Madrid, algo que dice que ocurre “toda la vida”. Como ejemplo, menciona que se fue Modric y que, en su opinión, debía haberse quedado para partidos muy importantes. Aun así, afirma que está convencido de que hay que hacer ciertas cosas.
Respecto a por qué no siguió en el fútbol, Helguera dice que ni encontró su sitio ni se empeñó. Añade que, a su juicio, hoy el entorno se está corrompiendo mucho y afirma estar viendo cosas que considera impensables.
En ese apartado, Helguera alude a lo ocurrido con el Barcelona y Negreira, y también menciona la FIFA. Dice que no le da crédito a lo que sucede con los árbitros, a los que considera cada vez más protagonistas, y critica que luego quieran que no se les diga nada. También recuerda la rueda de prensa antes de la final de Copa [de 2025], en la que, según su criterio, se habló del Madrid, y afirma que cada domingo hay una polémica. Para él, si se pone una cámara todo el partido, no se entiende cómo se comportan. Señala que, además, las palabras que se utilizan muchas veces encienden a los jugadores y pregunta por qué no se puede hablar de ellos si se puede hacer con el resto.
Finalmente, ante su paso por el Madrid mientras el Barcelona pagaba a Negreira, Helguera afirma que él solo jugaba al fútbol. Dice que, a partir de ahí, no entendía muchas cosas, aunque en algunas ocasiones le favorecieron. Con el tiempo, asegura que sí se dio cuenta. También menciona que sufrió a la Juventus en Italia, y afirma que allí sí les pasó. Ahora, asegura que ve el caso del City y se pregunta qué ocurrirá en España: si devolverán las Ligas al Madrid y qué pasará con equipos que descendieron por un punto o dos que el Barcelona les quitó. Concluye que es un lío muy grande y sostiene que, por ello, debe acabarse todo lo que corrompe el fútbol, sea quien sea el protagonista, incluyendo Barcelona y Real Madrid.
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