El Clásico refleja la concentración del valor en el fútbol europeo

Imagen gracias a: El País (América)

El Clásico refleja la concentración del valor en el fútbol europeo

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Este domingo se miden los dos únicos clubes que, hasta ahora, han superado los 1.000 millones de euros de ingresos en una temporada. El encuentro ilustra el crecimiento del fútbol europeo, cada vez más concentrado en un reducido grupo de marcas globales.

Este domingo, los dos únicos clubes que hasta ahora han rebasado los 1.000 millones de euros de ingresos en una temporada se enfrentarán en el Clásico. El partido sirve como escenario del modelo de crecimiento del fútbol europeo: el valor se acumula de forma creciente en un puñado de marcas globales.

El dinero continúa expandiéndose. Los ingresos de los clubes europeos de Primera División han subido un 146% en 15 años, y se estima que en 2024-25 superaron por primera vez los 30.000 millones. Sin embargo, ese avance no se distribuye de manera uniforme. Los diez clubes con mayores ingresos han multiplicado por tres su facturación, y la hegemonía de la Premier se hace notar: solo Real Madrid, Barcelona, Bayern de Múnich y PSG aparecen en ese grupo.

En términos de presencia por ligas, Italia ha perdido peso: hace 15 años contaba con tres equipos en esa lista y hoy no tiene ninguno. Además, la distancia entre competiciones sigue aumentando. La Premier ha pasado de representar el 21% al 26% de los ingresos del fútbol europeo.

La tendencia también se observa en la valoración de los clubes. En la última década, únicamente once equipos han estado entre los diez más valiosos de Europa. El conjunto admite pocos cambios, aunque dentro del grupo las diferencias se amplían: el valor de esos clubes ha crecido entre un 75% y un 437%.

Los datos históricos refuerzan la lectura de los balances. Desde 2014-15, todos los finalistas de la Champions han procedido de las cinco grandes ligas. Solo un club fuera de ese marco, el Ajax en 2019, alcanzó las semifinales; de 48 plazas, 47 correspondieron a equipos de las grandes ligas.

A corto plazo, el negocio atraviesa un momento sólido. Los repartos de la UEFA se han más que duplicado en esta década, los inversores consideran el fútbol como un activo financiero y el valor conjunto de los 32 clubes más valiosos casi se ha triplicado. Entre los diez clubes con mayores ingresos, el peso de los ingresos comerciales ha pasado del 32% al 49% del total, mientras que los derechos audiovisuales continúan siendo el pilar de los clubes medianos y pequeños. La élite crece principalmente por lo que genera por sí misma; el resto depende de la distribución.

El riesgo aparece al mirar el largo plazo. El fútbol no solo vende partidos, también incertidumbre. El aficionado paga entrada, suscripción o camiseta porque confía en que su equipo puede ganar, y el patrocinador invierte porque millones de personas comparten esa expectativa. Si el resultado se percibe como algo decidido antes del pitido inicial, ese activo se deteriora, afectando a la base que sostiene ingresos y valoraciones.

En el fútbol femenino, el riesgo es incluso mayor. El mercado se está construyendo ahora con esa misma concentración, lo que puede desvirtuar la competición e impactar negativamente en la asistencia a los estadios.

Javier Tebas, presidente de LaLiga, sostiene que el valor de una competición depende de reducir la distancia entre los de arriba y los de abajo. Para lograrlo, existen herramientas como la venta centralizada en las grandes ligas, la solidaridad de la UEFA y los controles económicos. La cuestión, según el planteamiento, es cómo se ajustan esos mecanismos. En el ciclo 2024-27, la UEFA ha disminuido el peso del historial deportivo y del mercado de cada club en su reparto, aunque esos criterios siguen determinando el 35% del dinero de sus competiciones. Además, los controles que limitan el gasto en plantilla a un porcentaje de los ingresos permiten gastar más, en términos absolutos, a quien más ingresos tiene. Aunque estos mecanismos apuntan a proteger la sostenibilidad, no queda claro que protejan la incertidumbre.

El Clásico volverá a ser un espectáculo global. La pregunta es cuántos partidos emocionantes quedarán si el resultado se vuelve cada vez más previsible. Alfredo Di Stéfano afirmaba que ningún jugador es tan bueno como todos juntos; el texto extiende esa idea a los clubes.

Marian Otamendi, CEO de World Football Summit

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